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312 - SEPTIEMBRE 2002
Glucómica
Maeder, Thomas
Los azúcares desempeñan funciones críticas en muchas actividades celulares. Pese a ello, su estudio había quedado rezagado respecto a la investigación sobre genes y proteínas. Un retraso que empieza a recuperarse.
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Descifrado el genoma humano, ha emergido en el horizonte con todo su atractivo el proteoma, conjunto de proteínas que nuestras células fabrican siguiendo las indicaciones de los genes. Cumple a las proteínas realizar la mayoría de las tareas de nuestro organismo. Parecería, pues, que la comprensión de su comportamiento debería traducirse en fuente de ideas para remediar los males que nos aquejan. Pero en las células hay algo más que genes y proteínas. Hidratos de carbono y lípidos desempeñan también funciones cruciales. Sin su conocimiento no se entiende la forma de operar del organismo ni cabe esperar paliar las enfermedades.
Los hidratos de carbono, en particular, realizan una asombrosa gama de tareas. No hace todavía mucho, se les reservaba una función de meros generadores de energía (en el caso de la glucosa y el glucógeno) o de elementos estructurales. Sabemos ya que se combinan con proteínas y lípidos en las superficies celulares; allí instalados, influyen en las comunicaciones intercelulares, el funcionamiento del sistema inmunitario, la capacidad patogénica de agentes infecciosos y la metástasis. Contribuyen a la identificación celular y al control del tráfico de las células móviles por todo el organismo. Tal es la ubicuidad de estas moléculas, que las células se presentan ante otras células y ante el sistema inmunitario revestidas de su manto.
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