2014 JO25, un asteroide binario de contacto

19/04/2017 2 comentarios
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Las primeras imágenes del asteroide 2014JO25 muestran que es mayor de lo que se pensaba, siendo un asteroide binario de contacto, una pila de escombros que apenas comenzamos a comprender. Se formó por el encuentro a baja velocidad de dos objetos, posiblemente de origen asteroidal aunque otras posibilidades permanecen abiertas como que pueda ser un cometa extinto como 2015 TB145. Ahora los rádares de Arecibo y Goldstone arrojan luz sobre su forma y dimensiones, posiblemente próximas al kilómetro de eje mayor, un asteroide cuyo impacto podría producir un cambio de era.

Hoy en día sabemos que la historia de buena parte de los asteroides, y muy en particular los que se aproximan a la Tierra, ha estado marcada por innumerables impactos. Por ello, no nos debe sorprender que su estructura haya sido esculpida por esos procesos (Beitz et al., 2016). De hecho, algunos de esos impactos entre asteroides entrarían en la categoría de catastróficos dando lugar a la fragmentación del objeto en múltiples bloques. Esos bloques o fragmentos resultantes, sometidos a su propia gravedad, se reagrupan formando nuevos asteroides. De ahí que se piense que buena parte de los asteroides e incluso los cometas podrían ser pilas de escombros. De hecho, este tipo de estructuras apiladas (incluso objetos múltiples) se encuentran comúnmente entre los pocos asteroides próximos a la Tierra (NEAs) de los que se ha reconstruido su fisonomía partiendo del empleo de los rádares de Arecibo y Goldstone (NASA/NSF). Un nuevo ejemplo lo tenemos en el que hoy nos visita, llamado provisionalmente 2014 JO25.

EL PASO PRÓXIMO DEL 2014JO25

Descubierto en mayo del 2014 gracias al programa de seguimiento Catalina Sky Survey, de la Universidad de Arizona, fue bautizado como 2014 JO25. El asteroide que nos visita es un objeto binario como acabamos de aprender gracias a las imágenes rádar y debe haberse formado por el encuentro a baja velocidad relativa de dos grandes bloques, cada uno de ellos de 670 y 640 metros de diámetro. El equipo del radiotelescopio de Arecibo liderado por el Dr. Patrick Taylor también ha deducido que el asteroide posee un periodo de rotación de 3.5 horas. Esas corresponden ya a las dimensiones que pensábamos poseía todo el objeto por lo que nos hemos vuelto a quedar cortos: posee alrededor de... ¡1,3 km de eje mayor! Este asteroide pasa hoy miércoles 19 de abril del 2017 a las 12h24m TUC a 1,8 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia equivalente a 4,6 veces la distancia Tierra-Luna. Entre los múltiples programas de observación de este objeto que planean diversos equipos científicos en todo el mundo, durante las próximas noches será seguido desde Catalunya con el Telescopio Joan Oró del Observatori Astronòmic del Montsec (OAdM)

 

Fig.1 

Figura 1. El asteroide 2014JO25 visto por el radiotelescopio de Arecibo (NASA/NSF). El bloque mayor de su estructura ya mide alrededor de 650 metros.

¿CÓMO SE FORMAN ESTOS OBJETOS MÚLTIPLES?

Tal y como se puede modelar, las colisiones entre asteroides a baja velocidad relativa pueden dar lugar a binarios de contacto. Pilas de escombros con objetos débilmente cohesionados en uno de sus extremos. El campo gravitatorio mutuo permite que se reagrupen los bloques mayores que surgen de un impacto. Desde que entran en contacto los objetos suelen girar alrededor del centro de masas común, teniendo en cuenta el peculiar eje de inercia (Fig. 2). Nos podemos hacer una idea de lo importante que es conocer la estructura del objeto y su composición a la hora de emprender el reto de intentar desviar uno de estos objetos. Empleando un proyectil para conseguir desviarlo requeriría estudiar muy bien la fisonomía y respuesta del objeto. Un pequeño error podría convertir un objeto en múltiples, incrementando la región de impacto y, por tanto, su nivel de devastación.

  Fig. 2

Fig. 2. Secuencia de imágenes tomadas durante dos horas del asteroide 2014JO25 visto por el radiotelescopio de Arecibo (NASA/NSF).

Con idea de empezar a tomar cartas en el asunto incrementando nuestra capacidad para desviar (que no destruir) asteroides, hemos comenzado desde el Institut de Ciències de l'Espai (IEEC-CSIC) una serie de experimentos pioneros para extraer las propiedades mecánicas de los meteoritos (Moyano-Cambero et al., 2017). Escogimos el meteorito Cheliábinsk, perteneciente a la clase conocida como las condritas ordinarias, pero cuyos minerales colisionaron a altas presiones en grandes impactos que esculpieron su asteroide progenitor (Fig. 3). Pensamos que tales impactos son representativos de los materiales formativos de la mayoría de los asteroides potencialmente peligrosos. Esos asteroides que acechan a la Tierra han sufrido gran cantidad de colisiones antes de alcanzar nuestro planeta y, por ello, sus minerales aparecen chocados e incrementan su consistencia en caso de encontrar la atmósfera terrestre. Para tales experimentos empleamos un instrumento conocido como nanoindentador del grupo de Jordi Sort (UAB). Este instrumento consta de un pequeño pistón acabado en una cabeza de diamante que realiza una presión predefinida y genera pequeñas muescas en el material al tiempo que mide tanto la profundidad alcanzada como la recuperación plástica del material. Por ello resulta posible determinar parámetros claves como la resistencia a la fractura, la dureza, la recuperación elástica o el módulo de Young.


Fig. 3

Figura 3. Uno de los especímenes del meteorito de Cheliábinsk del Institut de Ciències de l'Espai (IEEC-CSIC).

¿DE QUÉ ESTÁ COMPUESTO?

Posiblemente tenga naturaleza rocosa (condrítica) pero la clase exacta la iremos conociendo en los próximos días, conforme se obtenga su espectro de emisión y se defina mejor su albedo. Mientras que la mayoría de los asteroides próximos a la Tierra son rocosos y constituidos por materiales similares a los que forman los meteoritos conocidos como condritas ordinarias, existen otros mucho más oscuros. Una categoría poco conocida de estos Objetos Próximos a la Tierra (NEOs) son los cometas extintos. La región próxima a la Tierra también está poblada por objetos mucho más oscuros y difíciles de encontrar que los asteroides puramente rocosos. Me refiero a los cometas inactivos, cuyos sucesivos pasos próximos al Sol acaban extinguiendo su coma y colas, pero permaneciendo aletargados y convirtiéndose en eventuales cruzadores de las órbitas de los planetas terrestres. Pensamos que algunos grupos de una clase de meteoritos conocidos como condritas carbonáceas son los materiales procedentes de estos objetos, muestras que apenas reflejan un 5 o un 10 % de la luz visible, desintegrándose en cuerpos más pequeños al ser cuerpos frágiles y débilmente compactados. Como consecuencia de ese proceso de desintegración progresiva de los cometas quedarían objetos remanentes, bloques de cientos de metros, de muy baja reflectividad y que, por tanto, resultarían realmente difíciles de detectar. Un ejemplo de ese tipo de objeto del que ya hablé en otra entrada de mi blog fue el 2015TB145 que además poseía una alta excentricidad orbital y un parámetro particular común a los cometas (denominado Criterio de Tisserand próximo a 3). Dada las similitudes, ¿será este asteroide 2014JO25 un nuevo y acechante núcleo cometario extinto?

Fig. 4 

Figura 4. Espectacular secuencia de imágenes tomadas desde el radiotelescopio de Goldstone (NASA/JPL-Caltech/GSSR)

¿REVISTE PELIGRO EL PASO DEL 2014JO25?

La respuesta es claramente negativa. Ni a corto ni a medio plazo este objeto supondrá un peligro pero no debemos bajar la guardia dado que hay otros que todavía desconocemos. Este tipo de objetos con diámetros próximos al kilómetro resultan sumamente peligrosos y deben de ser controlados y catalogados pues pueden acabar con la humanidad si chocasen contra nuestro planeta. La energía que depositarían sobre la superficie de la Tierra en un impacto directo produciría una devastación a escala regional y tendría consecuencias devastadoras sobre el clima global. Por ello, no cabe duda de que cabe redoblar esfuerzos en el seguimiento de los asteroides potencialmente peligrosos como promulgamos en nuestro nuevo libro (Trigo-Rodríguez et al., 2017). En ese sentido, resultará fundamental que Europa apueste por la Asteroid Impact Mission propuesta a la Agencia Europea del Espacio (ESA). Ciertamente no podemos permanecer de brazos cruzados ante estos avisos: de descubrirse uno de estos oscuros y masivos objetos en ruta de colisión directa contra la Tierra nos encontraríamos ante el reto más formidable al que se enfrente la especie humana.

BIBLIOGRAFÍA

Beitz E., Blum J., Parisi M.G., and Trigo-Rodríguez J.M. (2016) "The collisional evolution of undifferentiated asteroids and the formation of chondritic meteoroids", Astrophysical Journal 824, art.id.12, 29 pp.

Moyano-Cambero C.E., Pellicer E., Trigo-Rodríguez J.M., Williams I.P, Blum J., Michel P., Küppers M., Martínez-Jiménez M., Lloro I., and Sort J. (2017) "Nanoindenting the Chelyabinsk Meteorite to Learn about Impact Deflection Effects in asteroids", Astrophysical Journal 835:157, 9 pp.

Trigo-Rodríguez J.M., Gritsevich, M., and Palme, H. (Eds.)(2017) Assessment and Mitigation of Asteroid Impact Hazards, ISBN: 978-3-319-46179-3, Springer, New York, 186 pp.