¿Una tormenta meteórica el próximo 24 de mayo?

08/05/2014 2 comentarios
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La Tierra atravesará ese día varias cortinas de polvo del cometa 209P/LINEAR

¡Bienvenidos a una nueva entrada del Blog Meteoritos y Ciencias Planetarias! Seguramente habrán podido observar alguna vez una estrella fugaz contemplando el cielo nocturno. Ese fenómeno luminoso que ocurre cada pocos minutos es conocido técnicamente como meteoro o bien, si supera la luminosidad del planeta Venus, como bólido o bola de fuego. Bien mirado un meteoro es un recordatorio de que el espacio interplanetario no está, ni mucho menos, vacío. Contiene diminutas partículas que son el resultado de la erosión progresiva de los cuerpos que forman el Sistema Solar tal y como describe este artículo. Así tanto los asteroides como los cometas o los mismos planetas son fuentes de esas partículas que surcan el espacio interplanetario y que técnicamente se las conoce como meteoroides. La Unión Astronómica Internacional (UAI) definió un meteoroide como un objetos sólido de un tamaño muy superior a un átomo y cuyo diámetro máximo se fija en 10 metros. Por encima de ese diámetro hablaríamos de asteroides o cometas, dependiendo a su vez de si son rocosos o contienen hielos.

Los meteoros son fenómenos comunes pues desde el campo podemos ver varios a lo largo de una hora en condiciones de buena oscuridad. Sin embargo, las tormentas meteóricas son fenómenos celestes mucho más esquivos y requieren un encuentro geométrico perfecto entre la trayectoria de la Tierra y las cortinas de polvo que dejan los cometas (Fig. 1). Una tormenta de este tipo viene definida cuando un observador en condiciones ideales puede observar del orden de 1.000 meteoros en una hora. Quizás se pregunten cómo puede producirse algo así. La explicación radica en que los cometas están formados por una mezcla de granos minerales refractarios, materia orgánica y compuestos volátiles en forma de hielo. Cuanto más se acercan al Sol mayor es la sublimación de esos volátiles que, al ser expulsados al espacio, impulsarán las pequeñas partículas sólidas en órbita solar. Durante sus pasos próximos al Sol (conocidos como perihelios) los cometas suelen desprender miles de toneladas de materiales cada segundo y, por tanto, producen auténticos enjambres de partículas cuyas órbitas son parecidas a la de su cometa. Los meteoroides contenidos en tales husos o aglomeraciones, conocidas como cortinas de polvo (en inglés: dust trails) producen las tormentas meteóricas que acontecen sobre la Tierra pocas veces en un siglo.

Figura 1

Figura 1. Un enjambre meteórico producido por las continuas revoluciones al Sol de un cometa. El cometa va impulsando nuevas partículas cuanto aumenta su sublimación en cada paso por el perihelio. El cometa 209P/LINEAR completa una órbita alrededor del Sol en algo más de cinco años (J.Dergham y J.M. Trigo/CSIC-IEEC)

Las tormentas meteóricas son espectáculos celestes bastante breves pues la Tierra atraviesa en pocas horas esos husos densos. Podríamos pensar que su periodicidad vendría dada por el propio periodo orbital de los meteoroides pero en la práctica la estrechez de esos husos de partículas y la rápida evolución orbital de esas partículas (sometidas a perturbaciones gravitatorias con los planetas) hace que las condiciones de encuentro con la Tierra varíen y puedan no repetirse en décadas o siglos. De hecho los meteoroides que forman esos husos de partículas, emitidos en un determinado paso por el perihelio de su cometa, se mantienen juntos por plazos relativamente breves, completando unas pocas revoluciones al Sol. En pocos siglos las diferencias en la dirección y velocidad de eyección de cada partícula y las perturbaciones planetarias hacen que sean redistribuidas alrededor del Sol para producir las lluvias de meteoros de periodicidad anual.

El próximo amanecer del día 24 de mayo tendremos una oportunidad única de asistir a un encuentro con varias cortinas de polvo del cometa 209P/LINEAR como bien ejemplifica esta animación realizada por José M. Madiedo. Tal y como predijo el finlandés Esko Lyytinen hace casi una década la Tierra interceptará varias regiones posiblemente plagadas de diminutos fragmentos de ese cometa periódico (Jenniskens, 2006). De acuerdo a los cálculos de Lyytinen los meteoroides del cometa 209P/LINEAR incidirán sobre la atmósfera terrestre a una velocidad de unos 20 km/s, es decir, a unos 72.000 km/hora (Jenniskens, 2006). Al penetrar a esas velocidades en la atmósfera terrestre la superficie del meteoroide queda expuesta a continuas colisiones con lo que las partículas se calientan superficialmente hasta que sus materiales se funden, fragmentan y evaporan durante la llamada ablación y dando lugar entonces al meteoro o estrella fugaz en sí misma. Dada la geometría del encuentro entre las cortinas de ese cometa y la Tierra los meteoros parecerán proceder de un radiante situado en la constelación de la Jirafa (A.R.: 122º y Dec.:+79º), aproximadamente a unos 10º por debajo de la estrella Polar. Una integración orbital de un modelo que considera las partículas desprendidas en los pasos por el perihelio del cometa 209P/LINEAR permite reconstruir la posición en que esos husos de partículas cruzan la órbita terrestre (Vaubaillon et al., 2005). Fijémonos en algo bastante inusual: prácticamente todas las cortinas de meteoroides producidas por los pasos por el perihelio del cometa entre 1803 y 1924 cruzan la órbita terrestre como se aprecia en la siguiente figura.

Figura 2

Figura 2. Proyección en el plano de la eclíptica de los nodos de las cortinas de polvo del cometa 209P/LINEAR indicando en color amarillo la trayectoria de la Tierra. El mayor encuentro de partículas tendrá lugar entre las 6 y 8h TUC del 24 de mayo de 2014 (J. Vaubaillon/IMCCE)

Sin embargo, la cita con los restos del cometa 209P/LINEAR no es favorable para Europa pues el encuentro acontece unas dos horas más tarde de la salida del Sol. Aún así quizás sea posible desde España comenzar a ver varias decenas de meteoros/hora antes del alba y, por ello, desde la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos y la Liga Iberoméricana de Astronomía se hace un llamamiento a los aficionados a seguir este acontecimiento celeste con cámaras fotográficas y de vídeo. Para registrar la actividad meteórica se recomienda realizar exposiciones prolongadas mediante cámaras dotadas de grandes angulares, apuntando a media altura y en dirección Este u Oeste (una vez salido el Sol mejor el W ó NW). En España los aficionados deberían apuntar los tiempos de exposición de esas fotografías para poder hacer un seguimiento coordinado en cooperación con la treintena de estaciones de la Red SPMN. Los aficionados pueden solicitar por correo electrónico las coordenadas dónde apuntar sus cámaras a fin de triangular adecuadamente con los campos atmosféricos cubiertos por las demás estaciones. Las condiciones idóneas se darán en América del Norte pues el máximo de actividad meteórica se prevé entre las 06 y las 08h TUC del 24 de mayo (dos horas más en hora local peninsular). Un estudio reciente indica que el cometa está bastante desgastado pero debe generar meteoroides bastante grandes (Ye y Wiegert, 2014). Por ello, no se puede descartar que alrededor de ese intervalo horario algunos bólidos pudieran dejarse ver sobre Europa en pleno día. Incluso, en Hispanoamérica, de ser interceptados grandes meteoroides, podrían contemplarse extraordinarios bólidos rozadores. ¡Ojalá podamos todos/as disfrutar de un gran espectáculo!

 Figura 3

Figura 3. Carta de proyección gnomónica para poder trazar los meteoros y bólidos que se observen del cometa 209P/LINEAR. Todos los meteoros asociados al cometa presentaran velocidades lentas y parecerán provenir del radiante indicado en el centro de esta carta. Para crear otras cartas puede accederse a la descarga gratuita del Atlas Gnomónico de la Red SPMN en la web indicada en la imagen.

ACTUALIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD OBSERVADA:

Pese a las expectativas, la actividad sobre Europa ha venido marcada por meteoros muy débiles, mayoritariamente para los observadores en torno a magnitudes +3 y +5, que han hecho que sólo pudiese seguirse adecuadamente desde cielos muy oscuros. Además hubo gran escasez de meteoros brillantes lo que hace que puedan haber pasado desapercibidas desde lugares con cielos poco oscuros. Las tasas horarias cenitales fluctuaron y ciertamente no superaron los 20 meteoros/hora durante la noche, con un posible incremento entre las 23h TUC del 23 de mayo (1h hora local). Así pues, la actividad fue baja en el óptico, pero perfectamente detectable en condiciones óptimas de magnitud límite estelar (MALE) como revelan los reportes europeos enviados a la International Meteor Organization (IMO).

El radioaficionado Lorenzo Morillas (EA7GA, Red SPMN) desde Jaén y empleando la técnica de forward-scatter en que en 143.05 MHz captaba, al aparecer un meteoro sobre Aragón y Cataluña, la señal radiobaliza GRAVES detectó un incremento significativo en la actividad meteórica en torno a las 23h TUC del día 23 de mayo. Posteriormente, entre las 6h y las 7h TUC del 24 de mayo, tuvo lugar un pico en torno a 200 ecos meteóricos que correspondió a la máxima densidad de partículas. Desde Estados Unidos y Canada la actividad ha sido también decepcionante y los reportes hablan de unos 20 meteoros/hora pero mostrando meteoros ligeramente más luminosos. Posiblemente el cometa 209P/LINEAR produce menos partículas sólidas de lo que imaginábamos y/o son mayoritariamente agregados muy frágiles que, al fragmentarse en el medio interplanetario durante el último siglo desde que fueron eyectados del cometa, han producido meteoros muy débiles. La inmensa mayoría ocurrieron en

La técnica rádar también permitió profundizar en la naturaleza de los meteoroides cruzados por la Tierra. La lluvia fue muy relevante, comparable a las Dracónidas de 2011, vista a través del Canadian Meteor Orbit Radar (CMOR) que lidera el Prof. Peter Brown (University of Western Ontario) pero fue dominada por ecos en magnitudes +6 y +7. Ese radar canadiense monitoriza de manera contínua la actividad meteórica, calcula cientos de órbitas de meteoroides diariamente y publica sus resultados prácticamente en tiempo real. La siguiente figura del Proyecto CMOR demuestra que la actividad fue muy real y en total se calcula que CMOR debe haber calculado cientos de órbitas del radiante de las Camelopardálidas. El encuentro pues no falló aunque la visibilidad de esta lluvia meteórica en el óptico resultase decepcionante para muchos.

 

Fig. 4

 Figura 4. El Canadian Meteor Orbit Radar (CMOR) obtuvo varios cientos de órbitas de las Camelopardálidas. En este planisferio celeste obtenido durante 24 horas alrededor del 24 de mayo se marca un punto por cada una de esas órbitas y se identifican los radiantes previamente conocidos. Nótese que el radiante más denso aparece en rojo (CAM) y corresponde a más de un centenar de órbitas de meteoroides asociados al cometa 209P/LINEAR. Cortesía P. Brown (UWO/CMOR).

 

BIBLIOGRAFÍA

Jenniskens P. (2006) Meteor showers and their Parent Comets. Cambridge University Press, Cambridge, EUA.

Vaubaillon J. et al. (2005) A new method to predict meteor showers. I. Description of the model, Astronomy & Astrophysics 439, 751-760.

Ye Q. y Wiegert P.A. (2014) Will comet 209P/LINEAR generate the next meteor storm?. Mon. Not. Royal Astron. Soc. 437, 3283-3287.