¿Por qué no llama ET? (parte 2)

25/07/2017 4 comentarios
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En los últimos 60 años (y contando) grandes radiotelescopios en todo el mundo han recibido extrañas señales que en su momento, y por improbable que pareciera, podían ser interpretadas como la muy esperada llamada de una civilización extraterrestre vecina. En casi todos los casos, una indagación más profunda ha terminado por demostrar un origen a veces mundano, a veces "natural" para esas señales. Desde hornos de microondas descompuestos, satélites y receptores caprichosos hasta estrellas de neutrones o cometas rodeados de hidrógeno muchas son las cosas que han explicado estas señales misteriosas. He aquí la segunda parte de un recorrido por las llamadas fallidas de ET (lea la primera parte en este enlace).

 

Impreso en el que aparece resaltada la señal Wow! que a la fecha sigue siendo el mejor candidato a una verdadera llamada de ET. Crédito: Big Ear Radio Observatory and North American AstroPhysical Observatory (NAAPO).

En la primera parte de esta entrada narré la historia (que a la fecha de escribir esto, en realidad todavía se está desarrollando) de una misteriosa señal captada por el radiotelescopio de Arecibo y procedente (aparentemente) de la enana roja vecina Ross 128.

Como decía allí, no fue esta la primera, ni será la última vez que una señal inicialmente misteriosa, termine capturando la imaginación del público y los medios de comunicación que esperan con ansiedad la primera "llamada de ET".

Los últimos 50 años han sido testigos de muchas situaciones similares que siguen siempre un patrón similar al de la historia de Ross 128: un científico o grupo de científicos que intentan observar una fuente de ondas de radio, se topan con señales que no pueden explicar inicialmente; en principio nada de lo que saben sobre la potencial fuente astronómica se ajusta a las características de la señal; como es común en la ciencia, se lanzan conjeturas sobre el origen de la señal que en ausencia de información parecen igualmente buenas; cuando el misterio está fresquito, hasta las explicaciones más raras tienen lugar.

Si aplicamos el principio de mediocridad (véanse notas) imaginar que dado el tiempo suficiente (¡y muchísima suerte!) un día mientras observamos estrellas cercanas detectaremos una señal procedente de una civilización extraterrestres (ETI por su sigla en inglés) no es una idea totalmente descabellada. Por esta misma razón cada vez que una señal extraña aparece en el "radar" (literalmente), la posibilidad de que sea una llamada de ET no está completamente descartada.

El último siglo ha visto un progreso casi ininterrumpido en nuestra capacidad para detectar señales muy débiles de mundos remotos. En el mismo tiempo el número de observatorios y observadores ha crecido de forma casi exponencial. No es extraño por lo tanto que nos hayamos topado con más de un misterio y que en más de una vez hayamos pensado que al fin nos llamaba ET. Lamentablemente en la mayoría de los casos una indagación más profunda ha terminado por mostrar (para pesar de muchos) que la señal misteriosa era algo bastante mundano o un fenómeno astronómico no visto antes.

Echemos pues un vistazo a los casos más sonados de llamadas fallidas de ET.

Tesla y la estática de Marte

Laboratorio de Nikola Tesla en Colorado Spring donde es probable que se haya detectado la primera llamada fallida de ET. Crédito: Rex Hebert

La idea de que una señal procedente de una ETI sea capturada por azar o en una búsqueda sistemática es más vieja de lo que pensamos. Fue el mismísimo Nikola Tesla, inventor de la radio (según evidencias recientes), el primero en proponer en 1896 que de existir seres inteligentes en Marte tal vez ellos podrían intentar comunicarse con nosotros usando las ondas hertzianas, descubiertas hacía tan solo unos años.

En el año 1899 mientras realizaba experimentos en su estación experimental de Colorado Springs, Tesla detectó una señal periódica, estática en sus equipos, que según sus propios registros solo aparecía cuando Marte estaba encima del horizonte.

Un análisis más profundo de la señal de Tesla ha demostrado muchos años después que explicaciones un poco más probables podrían dar cuenta de las mismas observaciones. Desde señales provenientes de una de las primeras radios construidas en el mundo, el transmisor de Marconi (que se convertiría así en la primera fuente de interferencia radial radioastronómica) hasta las emisiones de radio naturales del campo magnético de Júpiter podrían explicar igual de bien la misteriosa estática de Tesla.

Hoy sabemos a ciencia cierta que Marte no está habitado por una ETI y por lo tanto podemos asegurar que la llamada de ET que recibió Tesla fue seguramente la primera llamada fallida de nuestros hipotéticos vecinos.

CTA 102

A principios de la década de 1960, en una exploración radial del cielo organizada por el Instituto Tecnológico de California, una fuente de radio puntual fue descubierta en la constelación de Pegaso. La fuente fue bautizada como CTA-102 y la naturaleza física de la misma era totalmente desconocida por los astrónomos de la época.

En 1963 el astrónomo ruso, Nikolai Kardashev, propuso que la señal detectada procedente de CTA-102 podría haber sido producida por una civilización tecnológica mucho más avanzada que la nuestra (una civilización Tipo II en la escala de Kardashev - véanse notas). Para 1965 observaciones detalladas de la fuente mostraban una "extraña" variabilidad que reforzaba la hipótesis de que se trataba de una señal artificial producida por una ETI. La noticia alcanzó los titulares de los periódicos al punto que el Milwaukee Sentinel, en su edición del 13 de abril de 1965 publicó un artículo titulado "Is Man Not Alone in the Universe? Space Signals Stir Experts" ("¿no estamos solos en el universo? una señal del espacio sacude a los expertos").

Imagen moderna del cuásar CTA 102 cuyas poderosas ondas de radio fueron confundidas en 1963 con una de las primeras llamadas de ET. Crédito: M. Lister (Purdue University) et al.

Investigaciones posteriores demostraron que CTA-102 era simplemente un cuásar muy activo. Hoy sabemos que los cuásares son producidos por agujeros negros supermasivos en el núcleo de galaxias remotas, que absorben a gran velocidad gases de su entorno.

La primera llamada de ET (al menos en el tiempo de SETI) no fue más que ondas de radio desde los alrededores de un agujero negro.

Pequeños hombrecillos verdes

En noviembre 1967, Jocelyn Bell, una joven astrónoma inglesa que hacía su doctorado en la Universidad de Cambridge, se topó con el que sería el descubrimiento de su vida.

Jocellyn Bell al lado del radiotelescopio construido en los campos de Cambridge con los que descubrió los púlsares que en un principio también fueron confundidos con una llamada de ET.

Usando un curioso radiotelescopio (en realidad una gran colección de antenas distribuidas por un campo del tamaño de más de 50 canchas de tenis), que ella con algunos colegas había construido bajo la dirección de su asesor de tesis, el radioastrónomo inglés Anthony Hewish, detectó una curiosa señal que se repetía de forma regular cada poco menos de 4 segundos.

Cuando le mostró la señal a su asesor la primera idea que se les vino a la cabeza es que se trataba de una señal producida por el hombre. Su increíble regularidad además del corto tiempo entre pulso y pulso, no podía ser explicado fácilmente con lo que se sabía en aquel entonces acerca de las estrellas o los planetas. Observaciones y análisis posteriores mostraron que la fuente de la señal se movía en el cielo de la misma manera que lo hacen las estrellas y los planetas. Lo que fuera que estaba produciendo la señal era de otro mundo.

Como ha sucedido en todos los casos de señales misteriosas, la posibilidad de que se tratara de una llamada de ET fue considerada por Jocelyn y su asesor, al punto de ser llamada entre ellos, la señal LGM 1 o "Little Green Man 1" (pequeños hombrecillos verdes).

Copia de la señal original de LGM (little green men 1), la señal que Jocelyn Bell y su director llegaron a pensar en un momento que se trataba de una llamada de ET. La señal resultó la primera detectada de un púlsar, el núcleo de una estrella después de sufrir una explosión de supernova.

En las semanas posteriores al descubrimiento de esta primera señal, otros radiotelescopios confirmaron la observación de Bell aumentando el interés por el fenómeno. Sin embargo un evento singular marcó un punto de inflexión para la posible interpretación de la señal. En los días finales de ese mismo año, Jocelyn detectó una señal con características similares, procedentes de un lugar completamente diferente del cielo. En sus propias palabras "era muy improbable que dos grupos de pequeños hombrecillos verdes escogieran la misma e improbable frecuencia y el mismo tiempo para intentar comunicarse con nosotros".

Señales similares se siguieron detectando en los meses posteriores y terminaron por configurar uno de los hechos más significativos de la historia de la Astrofísica: el descubrimiento de los púlsares, el resto compacto dejado por una estrella masiva después de explotar como una supernova.

Los "pequeños hombrecillos verdes" de Bell no fueron tampoco lo que esperábamos, pero nos dejaron con ciencia nueva y para Anthony Hewish una reluciente medalla de la Academia Sueca de Ciencias (el Premio Nobel); un premio que además es considerado hoy una de las injusticias más sonadas de la historia de la ciencia en tanto el reconocimiento no fue compartido con Jocelyn, la verdadera descubridora (en un acto de justicia "histórica" el nombre de Jocelyn Bell es más notable públicamente que el de Anthony Hewish).

Wow!... ¿un cometa?

El 15 de agosto de 1977 pasará a la historia como el día en el que recibimos una llamada de ET y nadie estaba mirando. Bueno o eso es lo que creemos. Aquella noche el radiotelescopio Big Ear de la Universidad de Ohio (que ostenta el récord del telescopio que ha sido usado por más tiempo para buscar una llamada de ET) miraba fijamente al cielo mientras las estrellas pasaban delante de sus receptores a medida que la Tierra rotaba.

Observatorio de Big Ear, la cancha de fútbol (como la llamaremos cariñosamente) que detectó la señal Wow! en 1977.

Hacia las 10:16 de la noche (de tiempo local) el radiotelescopio recibió una señal con una intensidad inusual. La señal provenía de un punto en el cielo en el que no había estrella o radiofuente reconocible. Durante apenas 72 segundos el telescopio estuvo recibiendo en silencio aquellas ondas de radio mientras la mayoría posiblemente dormían. Al cabo de poco más de un minuto, la fuente salió del campo de vista del radiotelescopio inmóvil y desapareció para siempre.

Horas después, el astrónomo Jerry R. Ehman imprimía el reporte de las señales observadas aquella noche (véase imagen abajo). Revisando visualmente la señal notó algo inusual. A las 10:15:35 de hora local los registros de uno de los canales del instrumento, mostraban la llegada de la señal mencionada. Acostumbrado a ver sobre la hoja números pequeños, 1, 2, 3 a lo sumo 9 (de una escala de 32, en la que para complementar los números se usaban las letras del alfabeto de la A a la U), en la hora indicada, aparecía la secuencia "6EQUJ5". "Wow!" atinó a escribir Ehman en la hoja del reporte, sin saber que estaba haciendo historia.

La hoja original con los datos de las señales recibidas por el radiotelescopio Big Bear en la noche del 15 de agosto de 1977. Las filas representan el tiempo y las columnas el canal (frecuencia). La intensidad de la señal está codificada en 32 niveles nombrados con números y letras así: 1,2,...,9,A,B,...,U.  En rojo se muestra la señal Wow! Dé click en la imagen para verla en mayor resolución. Crédito: the Ohio History Collection

¿Qué podía significar este mensaje alfanumérico? ¿un mensaje cifrado de algún extraterrestre? Recordemos que las letras y los números en la señal representaban la intensidad de la misma en cada segundo del registro (véase la figura abajo) y no algo que esté codificado en la señal. Con 32 niveles y solo 10 números para representarlos, era necesario recurrir a las letras del alfabeto para indicar la intensidad. La letra U, por ejemplo, representa simplemente el valor más alto en la intensidad de la señal.

Representación de la intensidad de la señal Wow! como función del tiempo.  Se ha especulado que las letras en la impresión original de la señal 6EQUJ5 son una clase de código.  En realidad representan la intensidad medida en 36 niveles 1, 2..., 9, A, B, ..., U. Crédito: Maxrossomachin/Wikipedia

En los meses y años siguientes los radioastrónomos observaron nuevamente la parte del cielo de la que habría llegado la señal "Wow!". Lamentablemente nunca pudieron volver a detectar nada tan singular procedente de allí. Si lo que observó el radiotelescopio fue una llamada de ET, habíamos perdido la única oportunidad de estudiarla en detalle y quizá de saber de dónde venía y cómo responderles.

A la fecha en la que se escribe esta entrada, la naturaleza y fuente de la señal Wow! todavía es desconocida. Seth Shostak, actual director del Proyecto SETI, la considera la única señal en los 40 años de SETI que realmente no se ha podido explicar.

En meses recientes un grupo de astrónomos del St Petersburg College en la Florida lanzaron la más reciente (y atrevida) explicación para la señal. De acuerdo con sus análisis, la señal observada por Big Ear podría haber sido producida por la atmósfera de uno o dos cometas que se encontrarían en la misma zona del cielo que observaba el radiotelescopio aquella noche de agosto de 1977. Los cometas están rodeados de extensas atmósferas que incluyen en su composición hidrógeno atómico; esta sustancia, cuando está en el vacío del espacio produce ondas de radio de la frecuencia justa en la que se detecto la señal Wow!

La explicación del cometa, sin embargo, no ha convencido a casi nadie en la comunidad científica y por múltiples razones. La más grave es la posibilidad de que la posición haya sido calculada mal y el cometa no estuviera en la zona en la que apuntan los autores de la teoría. Aun si los cometas estuvieran en la zona, ningún experto en cometas está dispuesto a admitir fácilmente que la atmósfera de estos cuerpos sean capaces de producir una señal intensa de hidrógeno neutro, mucho menos cuando se encuentran relativamente lejos del Sol (que es la distancia a la que estaban en el momento de la observación). Otros han señalado que de ser los cometas responsables, cientos de señales Wow! se habrían detectado a la fecha y no es así.

Peritones y el horno de microondas

Entre las señales misteriosas más famosas en la historia de la Radioastronomía se encuentran los denominados "peritones" (un nombre inspirado en un personaje de la obra del escritor argentino Jorge Luis Borges).

Los peritones son pulsos de radio de cortísima duración (tan solo unos pocos milisegundos) que fueron observados por primera vez en 1998. Tal y como pasa con la misteriosa señal de Ross 128, de la que hablamos en la primera parte de esta entrada y que pueden leer en este enlace, y otras llamadas fallidas de ET, los peritones presentan las características típicas de una señal que ha sufrido dispersión en el medio interestelar y que por tanto podrían venir de muy lejos en el espacio (la parte del pulso con frecuencias más bajas se demora más tiempo en llegar que aquella de frecuencias más altas).

Pero hay una característica única de los peritones: solo han sido registrados por un observatorio en el mundo, el radiotelescopio Parkes en Australia (véase la figura abajo).


La señal característica de un peritón observado en enero de 2015 desde el radiotelescopio Parkes en Australia. Crédito: Petroff et al. (2015)

¿Están los extraterrestres llamando exclusivamente a Australia? ¿qué encuentran particularmente interesante allí?

Esta última característica llevó a los radioastrónomos a sospechar que los peritones debían tener un origen muy mundano, asociado justamente al observatorio que los descubrió. En 2015 realizaron una juiciosa indagación para hallar al "culpable" de estas extrañas señales. Para ello empezaron por reconocer que los peritones se producían casi todos en horario de oficina (véase la figura abajo). Si era una llamada de afuera, ET había resultado ser más correcto de lo que pensábamos.

Distribución de la hora local en la que se producían los peritones. Como puede apreciarse los peritones siempre ocurrían en horas laborales, entre 9 am y 5 pm. Fuente: Peritoff et al. (2015)

Naturalmente el hecho de que los peritones llegarán en las horas en las que justamente había más personas en el observatorio reforzaba la idea de que la fuente de las señales estaba asociada a la gente que trabajaba allí. Una indagación más profunda descubrió que la frecuencia en la que se observaban los pulsos coincidía con la que producían los hornos de microondas. El misterio estaba a un paso de resolverse.

Con esta idea en mano realizaron el experimento más extraño de la historia de la radioastronomía. Comenzaron a prender de forma sistemática los hornos del observatorio y a observar con el radiotelescopio para ver si aparecían peritones. Algunas veces lo hacían, otras no, lo que parecía profundizar el misterio. Finalmente dieron con la esperada respuesta: los peritones eran señales que escapaban de los hornos de microondas especialmente cuando los impacientes astrónomos abrían el horno antes de que se completara el tiempo que había sido programado.

¿Y las características de dispersión? ¿no dizque los peritones parecían ser señales que venían de muy lejos? En una coincidencia técnica muy lamentable, el diseño del horno de microondas producía de forma espontánea el mismo "barrido de frecuencias" que se observaba en las señales de fuentes astronómicas lejanas. Los peritones no estaban a cientos de años-luz sino a tan solo a cientos de nanosegundos luz del radiotelescopio.

FRB

Los peritones forman parte de la que hoy es considerada una familia más compleja de señales de radio misteriosas: los "Fast Radio Bursts" o FRB (ráfagas de radio rápidas, sería una mediocre traducción al castellano). Se considera que el primer FRB fue detectado (o más bien reportado) en el año 2007. A la fecha se han detectado una decena de ellos procedente de todas las direcciones del cielo. Como sucede con los peritones y la señal de Ross 128, los FRB presentan características de dispersión que los ubican muy lejos en el espacio, incluso más allá de los bordes de la Vía Láctea.

Pero ¿podrían ser los FRB una mundana señal como la que engañó a los radioastrónomos con los peritones del observatorio Parker? Podría ser, algunos no lo descartan. En este caso, sin embargo, la explicación terrestre tiene varios atenuantes. El primero es que los FRB han sido observados por distintos radiotelescopios y en horarios mucho más diversos. Adicionalmente un análisis de la posición y movimiento de sus fuentes los ubican a una distancia mínima de unos 10.000 km, muy por fuera de las residencias de los astrónomos. A esto se suma el hecho de que a diferencia de los peritones, los FRB parecen estar a distancias muy diversas de la Tierra, como sería el caso si fueran producidos por una fuente astronómica.

¿Podrían ser los FRB las esperadas llamadas de ET? En el año 2015 un grupo de astrónomos descubrió un curioso patrón entre los FRB conocidos a la fecha. La distancia a estos pulsos, que se mide en radioastronomía en términos de la denominada "dispersion measure" (DM), parecía seguir un misterioso patrón. El valor del DM de una decena de FRB era siempre un múltiplo entero del numero 187.5. De tratarse de un fenómeno astronómico natural, era casi imposible que el medio interestelar o intergaláctico, responsable por la dispersión produjera un patrón tan regular como este.

EL valor del DM (distant measure) de al menos una decena de FRB parecen ser siempre múltiplos enteros de un valor único: 187.5. Este hecho ha llevado a plantear la hipótesis de que las señales podrían ser de origen artificial (humano o no humano). Crédito: Hippke et al. (2015)/New Scientist

Pero una fuente artificial (humana o no humana) podría, por distintas razones, producir señales con patrones numéricos como estos. Tal vez los FRB eran parte de una red de comunicación interestelar de ET con la que nos habíamos topado accidentalmente. O tal vez, nuevamente éramos nosotros y nuestros aparatos, diseñados para producir patrones similares, los que nos estaban engañando.

A la fecha distintos modelos astrofísicos, sumados a observaciones de eventos astronómicos en otras longitudes de onda que se produjeron en coincidencia en el tiempo con al menos un FRB, han empezado a configurar la que podría ser una explicación más natural a estas señales. Al parecer estos eventos se producen en objetos muy compactos (agujeros negros o estrellas de neutrones) y de ahí su duración e increíble intensidad (que los hace verse a distancias enormes como las que se han asociado a estos fenómenos).

ET llama a los rusos

El radioobservatorio RATAN-600, con su curioso diseño, fue también motivo de controversia al anunciar en 2016 una extraña señal con las características de una llamada de ET. Crédito: http://infoglaz.ru/?p=67572.

En el año 2015 el turno fue para el radiotelescopio ruso RATAN-600. Mientras observaba la estrella de tipo solar HD164595 ubicada a 94 años-luz en dirección de la constelación de Hércules, el radiotelescopio captó una señal "alta y clara" con las mismas características que esperaríamos de una llamada de ET.

La señal, que fue por unos meses el "Wow!" ruso, produjo un revuelo instantáneo en la comunidad radioastronómica. De un lado estaba asociada a una estrella específica y no a un punto en el "vacío" como lo habría sido la señal Wow! De otro lado, la estrella tenía características ideales para el desarrollo de una civilización tecnológica: era del mismo tipo que el Sol (que es la única estrella alrededor de la que sabemos hay una ETI), tiene un sistema planetario (un planeta con la masa de Neptuno había sido ya descubierto a su alrededor) y su edad es suficiente para dar tiempo a la vida para alcanzar el nivel de complejidad necesario para la emergencia de organismos inteligentes.

El Wow! ruso. La señal detectada por RATAN-600 en 2015 y que se pensó por unos meses que podría ser la muy esperada llamada de ET. Crédito: Bursov et al. (2015)

 

A eso se sumaba que la potencia de la señal parecía indicar que la civilización que la habría producido sería tan o más avanzada que la nuestra.

¡Al fin ET nos estaba llamando de un sitio reconocible!

El año siguiente a la detección de la señal, radioastrónomos rusos y americanos, usando instrumentos como el Allen Telescope Array (ATA) en California, observaron sin éxito la estrella en busca de esta u otra señal similar. Nada con las características observadas en 2015 provenía ahora de allí. Pero la esperanza es lo último que se pierde. Tal vez los rusos habían tenido la suerte (como pudo ser el caso con la señal Wow!) de observar hacia la estrella en el momento justo en el que estaba ocurriendo la transmisión. La hipotética civilización en HD164595, tal y como lo hemos hecho los humanos, no podía transmitir por mucho tiempo una señal tan potente. Pero teníamos que mantenernos atentos de si lo volvían a hacer.

A mediados de 2016, sin embargo, la ilusión se vino al piso cuando los rusos anunciaron que la señal detectada por RATAN-600 no era otra cosa que la producida por un satélite espía ruso que había engañado también a los radiotelescopios de ese país en el pasado. Una frustrante decepción del tiempo de la guerra fría.

¿Por qué no llama ET?

Seguimos esperando la llamada de ET. Como comentamos al principio de esta entrada, el principio de mediocridad nos sugiere que otras civilizaciones deberían estar allá afuera, sufriendo tal vez la misma ansiedad que nuestra especie de descubrir otras sociedades tecnológicas con las cuales compartir sus preguntas, sus conocimientos o su cultura. Pero si es así, si existen y desean comunicarse como nosotros, ¿por qué no llaman?

Una posibilidad es que estén, como nosotros, simplemente escuchando. Esperan que rastreando el cielo con sus radiotelescopios, tal vez se les escape una señal a sus vecinos (nosotros) en la que puedan reconocer los rasgos indistinguibles de la inteligencia tecnológica. Pero si todos escuchamos ¿quién emitirá el primer mensaje? ¿cuántos están dedicando un tiempo similar a escuchar, como el que dedican a enviar señales?

En realidad los humanos también hemos intentado transmitir mensajes. Pulsos de energía concentrados destinados exclusivamente a llamar la atención de cualquiera que esté "mirando" en esta dirección. En el año 2012, por ejemplo, en la celebración de los 35 años de la señal Wow!, el radiotelescopio Arecibo emitió una potente señal en la misma dirección del cielo de la que recibimos la misteriosa señal en 1977. ¿Tendremos acaso la suerte de que alguien allá afuera, en un planeta alrededor de una estrella remota en esa misma dirección, esté "mirando" hacia acá en el momento justo para recibir la señal? Tal vez no, pero no podemos dejar de intentarlo.

En 2015 propuse un método que podría tal vez "asegurarnos" que al menos alguien estuviera mirando hacia nosotros en el momento en el que enviamos una señal. En lugar de enviar un pulso poderoso y corto en dirección a un punto cualquiera en el cielo, podríamos lanzar señales de menor potencia y con mayor frecuencia en dirección diametralmente opuesta a una fuente de radio de interés astronómico, un cuásar, un pulsar lejano. Estas son fuentes que astrónomos de toda la galaxia estarían interesados en observar en cualquier momento. Como nosotros, ellos tendrían más curiosidad por entender la naturaleza que por buscar a ET.

Una manera para conseguir que ET nos escuche (o viceversa) es si emitimos nuestras señales en dirección opuesta a una fuente de ondas de radio de interés radio astronómico. Si hay astrónomos en otros planetas de la Galaxia en esa dirección, seguramente en algún momento estarían observando hacia la fuente. Crédito: Jorge I. Zuluaga.

A la inversa, si piensan como nosotros, esta idea podría también estar siendo aplicada por civilizaciones allá afuera. En ese caso el mejor lugar para buscar una llamada de ET sería mirando fuente poderosas de radio que actuarían como faros intergalácticos para señalar la dirección en la que están nuestros vecinos.

No deberíamos, entonces, enviar señales al azar hacia lugares donde no sabemos si hay programas como SETI escrutando el cielo. Tal vez no todas las sociedades de la Galaxia se dan el lujo de financiar un proyecto como SETI. Tal vez pertenecemos a una pequeña fracción de civilizaciones inteligentes que creen que la comunicación interestelar es posible.

El uso de potentes señales de radio para comunicarse a la distancia podría ser anticuado para civilizaciones muy avanzadas. No lo sabemos. Es posible que estemos entre los recién llegados de la Galaxia. Civilizaciones miles o millones de años más antiguas podrían estar allí y haber descubierto, como lo hicimos en años recientes nosotros, que un medio más adecuado para enviar una señal a grandes distancia sea usando luz visible en lugar de ondas de radio. La búsqueda de estas señales ha comenzado pero comparada con las casi 5 décadas de la SETI radial, estamos apenas en pañales.

Tal vez hay civilizaciones que entendieron que no hay esperanza de comunicarse usando la luz o las ondas de radio. Que hay demasiada interferencia como para siquiera intentarlo. Tal vez han escogido un camino más difícil pero un poco más seguro. Tal vez en este momento estén enviando microsondas no tripuladas por la Galaxia (nosotros ya lo estamos pensando). Estas microsondas podrían estar dotadas de una carga útil básica, cámaras y sensores capaces de fotografiar o recibir señales in situ, es decir cercanas a estrellas y sistemas planetarios de interés. Al descubrir algo realmente interesante, estas civilizaciones podrían iniciar un verdadero protocolo de comunicación con aquellos sistemas con los que vale la pena comunicarse. Ellos pueden haber aprendido, después de siglos de intentarlo, que no tiene sentido desgastarse escuchando. Pero la Galaxia es muy grande y tal vez nuestro planeta ha pasado desapercibido hasta ahora (¡difícil creerlo!).

Podría ser también que muy al contrario de lo que sugiere el principio de mediocridad (que al fin y al cabo es solo un principio filosófico y no una ley de la naturaleza), las civilizaciones tecnológicas y comunicativas podrían realmente ser la excepción en el "zoológico" de la vida inteligente. Lo hemos visto en nuestro propio planeta. Grandes civilizaciones del pasado (incluso del presente), florecieron, construyeron grandes monumentos, conquistaron parte de su planeta, desarrollaron sociedades sofisticadas y con un profundo conocimiento de su propia naturaleza. Pero solo unas pocas aquí en la Tierra (en realidad solo una) llegaron al punto de descubrir las ecuaciones de Maxwell o a construir un radiotelescopio.

Tal vez muchas civilizaciones allá afuera están simplemente "meditando", curando sus enfermedades con plantas o adorando sus dioses. Estas serían civilizaciones "sordomudas" y la oportunidad de que las detectemos escuchando en ondas de radio sea casi nula.

No lo sabemos y aun así seguiremos esperando pacientemente a que se comuniquen.

NOTAS:

  • El principio de mediocridad establece que lo que vemos a nuestro alrededor en el universo, una estrella tibia en la mitad de su vida, un planeta rocoso con un ambiente no muy extremo, organismos vivos que han alcanzado un alto grado de complejidad como para modificar su entorno, especular sobre el funcionamiento del universo, hacer viajes espaciales y sobre todo comunicarse, no es una rareza sino una muestra representativa de lo que pasa en muchos lugares del Universo.
  • Para saber más sobre el trabajo de Tesla que puede considerarse los principios de la Radioastronomía ver: https://teslaresearch.jimdo.com/colorado-springs-lab-1899-1900.
  • La historia del descubrimiento de los púlsares contada por la misma Jocellyn Bell puede leerse en este discurso: http://www.bigear.org/vol1no1/burnell.htm.
  • Para un escrito crítico sobre la interpretación de la señal Wow! como un cometa vea este artículo de Discover Magazine.
  • Artículo en el que investigadores de la Universidad de Parkes demuestran que los peritones son producidos por hornos de microondas. "Identifying the source of perytons at the Parkes radio telescope", https://arxiv.org/abs/1504.02165.
  • Escala Kardashev de las civilizaciones extraterrestres: https://es.wikipedia.org/wiki/Escala_de_Kardashov.
  • Artículo proponiendo un método más eficiente para enviar señales hacia hipóteticas civilizaciones extraterrestres que garantice que de existir estén observando en nuestra dirección: "Extragalactic radio sources as lighthouses for SETI", Journal of Brief Ideas, http://beta.briefideas.org/ideas/be48a68df1c2b616f413017a9138c386.