Glauber: La última voz del proyecto Manhattan

25/03/2015 1 comentario
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Roy J. Glauber sigue activo en su cátedra de Física en la Universidad de Harvard, a sus 89 años. Es un hecho admirable ver que su capacidad de trabajo y su entusiasmo por explorar y compartir ideas no decrece con la edad. Es ave nocturna. Conduce su coche, llega sobre el mediodía al Lyman Lab, lucha contra su ordenador y finalmente logra leer un artículo reciente sobre distinguibilidad de estados cuánticos.

Glauber recibió el premio Nobel de Física en el año 2005 por sus aportaciones a la teoría cuántica de la coherencia óptica. Sus trabajos se desarrollaron en la década de los años sesenta. El Nobel no tuvo prisa en venir a él.

Glauber será también recordado, de forma incontestable, por ser el último científico en vida del Proyecto Manhattan. En 1943, cumplió 18 años y recibió la visita de una persona que venía de Washington para hacerle algunas preguntas de seguridad nacional. Aquella misma navidad tomó un tren llamado "The Chief" hacia Santa Fe, en New Mexico. Días después se unió al grupo de trabajo de Robert Serber y empezó a calcular secciones eficaces de procesos nucleares. Glauber había dejado su tercer curso de licenciatura para unirse al grupo de mentes brillantes (Oppenheimer, Bethe, Feynman, Ramsey y así hasta 21 premios Nobel) que construirían la primera bomba nuclear de la historia. Aquella bomba cambió el equilibrio político entre naciones en una forma tan profunda que sus consecuencias perviven hoy en día.

Una casualidad hizo que Glauber participase en un congreso en el Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual. Allí trabamos amistad y se inició una serie de encuentros en las que explicó su historia frente a una cámara y un micrófono. Junto a María Teresa Soto-Sanfiel, profesora de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universitat Autònoma de Barcelona, transformamos el relato de Glauber en un documental titulado That's the story. El visionado de este documental en foros académicos (y en TVs en un próximo futuro) nos ha llevado a reflexionar extensamente sobre el significado del proyecto Manhattan.

En esta breve entrada quisiera únicamente hablar de la profunda impresión que Glauber operó en Maite y en mí mismo cuando tocamos el problema ético. ¿Es moralmente lícito que un científico construya una arma? ¿Es cierto o falso que la bomba salvó más vidas que las que destruyó? ¿Son los científicos objetivos justos en una guerra? En los debates que han seguido al visionado del documental, hemos escuchado argumentaciones muy meditadas frente a otras realmente superficiales. Es apasionante escuchar las voces de alemanes, japoneses y americanos en una misma sala de conferencias. Una idea recurrente es que el saber absoluto es irrenunciable. Y los hombres no han aprendido todavía a gestionar el nuevo saber. Lo más importante para nosotros ha sido aprender a no juzgar desde la comodidad que proporciona nuestro presente.

Quisiera dejaros con una última pregunta, la que nos hizo el propio Glauber: "¿Qué habría sucedido si hubiéramos creado la bomba unos meses antes? ¿Habría sido utilizada en Europa?".

Ficha técnica
That's the Story
Professor Roy J. Glauber remembers the making of the atomic bomb
Producción ejecutiva: José I. Latorre
Dirección: María T. Soto-Sanfiel y Òscar Cusó
@benasque.org