Homeopatía revisitada

16/11/2013 33 comentarios
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Comentarios sobre homeopatía, desde la perspectiva escéptica.

El tema de la homeopatía y las otras terapias alternativas, seudocientíficas, complementarias o como se quieran llamar, me preocupa y me seguirá preocupando. ¿Cómo se pueden encontrar argumentos para debatir desapasionadamente estos temas? ¿Cómo un profesional que ha estudiado años y años una carrera científica puede compaginar lo que le han enseñado -ciencias que son las que hacen funcionar el mundo, no simples creencias, no lo olvidemos- con creencias contrarias a la razón científica? En concreto, ¿cómo un farmacéutico, que ha estudiado mucha química, puede defender la homeopatía? No digo "cómo puede vender homeopatía", porque aquí se trata de dinero, y ante el dinero claudican todas las opiniones. Me pregunto cómo puede defenderla. Esto indica una nula capacidad de los enseñantes para dar criterios profundos, básicos, significativos, a sus alumnos, o, al menos, a algunos alumnos. Y eso es lo que me preocupa.

La lista de discusión de la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) [+] trata de todo tipo de temas de comunicación científica. Muchos mensajes son enviados por gabinetes de prensa de las universidades y centros de investigación para dar a conocer trabajos recientes de los grupos investigadores. Pero de vez en cuando se abren discusiones sobre temas concretos , que a veces alcanzan tonos apasionados. El último tema de discusión -que justo es decir que no ha sido muy apasionado, porque la mayor parte de los mensajes iban en el mismo sentido- ha sido una vez más el de la homeopatía. Publiqué en la lista dos mensajes. Los reproduzco a continuación, levemente modificados.

El primer mensaje es de doctrina teórica escéptica: son algunos argumentos sobre cómo rebatir la homeopatía.

«La respuesta escéptica a la homeopatía está publicada en mil lugares, y tiene varias etapas:
a) la base científica de la homeopatía original era nula
b) la base científica de las explicaciones más recientes (memoria del agua, etc.) por ahora sigue siendo nula
c) no hay pruebas en estudios doble ciego que muestren una eficacia de la homeopatía superior al placebo

A pesar de ello, se presenta siempre la objeción "A mí me funciona". Y nuevamente la respuesta tiene diferentes niveles:
d) ¿Es cierto lo que me está diciendo? La gente imagina y fabula (me incluyo). ¿Realmente usted tenía lo que dice que tenía? ¿Quién se lo diagnosticó?
e) ¿Realmente se curó? Los fracasos no se publicitan
f) En muchos casos un mismo paciente toma homeopatía y alopatía.

Si d) y e) son afirmativos, y no hay f)... queda el argumento de que no lo sabemos todo:
g) Hay siempre ejemplos en cualquier enfermedad de casos que remiten solos. Los médicos, la Medicina, no saben más (y probablemente algunos médicos no saben ni lo que la Medicina sabe, pero este es otro tema)

Si, después de todas estas refutaciones, siguen diciéndome que es la homeopatía la que ha curado, se puede replicar que no, que se ha tratado de un milagro de San Martín de Porres, muy venerado en los 60. O que ha sido la conjunción astral de aquellos días o meses. Y que me demuestren que no.

En cuanto a la homeopatía infantil o veterinaria, se pueden rebatir con los mismos argumentos de d) a g) adecuándolos, y añadiendo la influencia no verbal inconsciente del cuidador sobre el paciente, que parece que está demostrada en casos de magia, al menos con animales. Quedan flecos que explicar, obviamente. Ni yo lo sé todo ni estoy convencido de todo lo que digo al 100 % ni nadie lo sabe todo (exceptuando determinados defensores de terapias raras, que sí que tienen respuesta para todo).»

Después de un par de intervenciones de otros miembros de la lista, publiqué el mensaje siguiente, de tipo práctico.

«Para hablar con más conocimiento de causa, acabo de ir a la farmacia a comprar un medicamento homeopático: Oscillococcinum. La caja más pequeña consta de seis tubitos de 1 g cada uno, con 0,85 g de azúcar (sacarosa) o 0,15 g de lactosa, que se han mojado con 0,01 ml (mucho menos que una gota) de tintura madre de Anas barbariae 200 K.

Traduciendo, el Anas es un pato de Berberia (el típico pato del que se hacen confits y magrets), al que le extraen el hígado y el corazón, los trituran, y los mezclan con agua y jugo pancreático. El resultado, al cabo de un tiempo, se pone en una botella. Se vacía la botella, y el líquido que ha quedado mojando las paredes (aproximadamente el 1 % del que había, pero la precisión en este procedimiento homeopático es secundaria) se diluye nuevamente con agua. Se vacía, y se repite la operación 200 veces: son las 200 K.

Al final queda una dilución de 10^(-400), que es una concentración de 0,000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000000 0000000001 %. Hay 400 ceros, es inimaginablemente diluida.

Con eso impregnan los azúcares citados. La K es la inicial de Korsakov, un homeopatista a quien se le ocurrió el procedimiento de dilución usando siempre el mismo matraz, procedimiento menos exacto pero más práctico que el procedimiento de Hahnemann de ir cambiando de matraz, chupando con una pipeta cada vez, etc.

La concentración indicada es tan inimaginablemente pequeña, que con el hígado de un pato habría habido bastante para preparar medicamento para muchos cuatrillones de seres vivos que poblaran millones de galaxias, a lo largo de toda su vida...

El nombre de Oscillococcinum le viene de un médico francés (Roy) que creyó ver un bacilo que denominó oscillococcus durando la epidemia de gripe española de comienzo del siglo XX, bacilo que nadie ha visto ya nunca más. El nombre del medicamento ha sido registrado por Boiron, la multinacional francesa homeopática, a diferencia del resto de los medicamentos homeopáticos, que cualquier laboratorio puede vender.

El precio: 12,80 € la cajita de seis tubitos. 6 gramos de azúcar (equivalente a una bolsita pequeña de azúcar de café) envasados. 12,80 € por seis gramos de azúcar y la hipotética "virtud" que tienen. ¿Quizás el coste principal del medicamento debe ser la sucusión o agitación que se requiere en cada paso de la dilución? Pero supongo que esto lo hacen máquinas sucusoras.

Hasta aquí, hechos.

He leído que este medicamento es uno de los que más beneficios da a la empresa Boiron, que vende millones de cajitas cada año.

Quizá cura porque el paciente dice que ya está curado y así evita que el médico homeópata le diga que repita el tratamiento y que vaya pagando...»

Por ahora nadie ha replicado.

Ya habíamos hablado de la homeopatía en este blog: [+], [+]. Tanta reiteración debe ser signo de una obsesión, debo tener una típica personalidad Thuja, según la medicina homeóptica (web " buenas manos") [+]. Se trata, lógicamente, con Thuja, que es un extracto de ciprés, y que también va bien para las verrugas, que son las supresiones princeps. Si este lenguaje te es desconocido, tienes que seguir algún curso acreditado. Internet está lleno de ellos.

Pero no os penséis que creo todo lo que digo en la última frase, que está escrita en broma. Ya se sabe que los Cáncer somos escépticos y no creemos ni en los horóscopos ni en las terapias alternativas.

Envase de Oscilococcinum