La industria alimentaria, en pleno proceso lipogramático

10/01/2016 4 comentarios
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Un lipograma es un texto en el que el autor ha prescindido voluntariamente de una letra. ¿Adivina el lector de qué letra quiere prescindir la industria alimentaria en las etiquetas de sus productos?

Georges Pérec es un escritor francés ludolingüista, con varios libros digamos que curiosos. Leí La vie, mode d'emploi donde detalla la vida de todos los habitantes de un inmueble de París, y los va relacionando unos con otros. Acaba exasperando un poco por la meticulosidad y el aparente "no pasa nada". Se está celebrando todavía en el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Cataluña) una exposición titulada Espècies d'espais[+] basada en la obra de Pérec Espèces d'espaces, curioso y variado libro sobre el concepto de espacio en todos sus significados.

Más extremo es el libro La Disparation, libro lipogramático [+] en el que lo que ha desaparecido de todo el libro es la letra e. Ejercicio de estilo difícil, naturalmente. Pienso que hasta aquí he incluido 77 letras e, si no me he equivocado al contar.

Pues bien, la industria alimentaria está ahora en un pleno proceso lipogramático. ¿Y cuál es la letra que quiere hacer desaparecer? Naturalmente, la letra E de los aditivos.

Colorantes de cocina

Actualmente en las etiquetas ya se puede obviar la letra E. La legislación obliga a que se deben indicar todos los ingredientes de un producto, incluyendo todos los aditivos. Los elaboradores pueden optar entre citar los aditivos con su número o con su nombre. En términos generales, me ha parecido observar que cuando el nombre del aditivo es más bien común prefieren poner el nombre. Pero si el nombre suena a química, prefieren el número. Así, cochinilla o carmín suenan mejor que E120. Clorofila suena mejor que E140. Y lecitina suena mejor que E322. En cambio, E219 suena mejor que metil p-hidroxibenzoato sódico, o E160f suena mejor que éster etílico del ácido beta-apo-8'-carotenoico (C30).

Van apareciendo, si bien lentamente, nuevos aditivos: por ejemplo el E969 advantame, un edulcorante cien veces más intenso que el aspartamo o 37.000 veces más que la sacarosa. El E243, el etil-lauriol arginato, inventado aquí, un conservante usado en medio mundo. O el E392, el extracto de romero, un antioxidante. O, muy conocido, el E960, edulcorante que químicamente son glucósidos de esteviol denominados comúnmente estevia [+]

Pero nuestra sociedad occidental, con una importante componente neurótica, quiere que los alimentos que ingiere digan que son productos naturales, sin aditivos, sin conservantes ni colorantes, y sin tantas otras cosas... Por lo tanto, hay que evitar tener que poner en las etiquetas la letra E [+], como ya habíamos comentado.

En cuanto a los colorantes, hay varias iniciativas como la de usar alimentos que a la vez den color a la mezcla. Por el hecho de ser ingredientes con una componente nutricional, no hace falta que se los etiquete como aditivo, pero dan color a la mezcla.

Puede discutirse, y se discute, que si la función principal del ingrediente es la de colorear la mezcla, tendría que seguir la normativa de aditivos colorantes. Pero por el hecho de ser un ingrediente que también da una aportación nutricional, se discute su etiquetado como aditivo. Este tipo de producto se denominan en Europa coloring foods, alimentos colorantes, destacando sus dos funciones. Y actualmente, no hay una regulación estricta sino sólo unas notas orientativas, que no son por hoy ni directrices ni reglamentos. En estas notas se define un factor de enriquecimiento, concepto técnico que compara en cuánto se incrementa el color respecto al incremento del valor nutritivo del alimento. Se acepta que para que se considere que una sustancia sea un alimento colorante el factor de enriquecimiento tiene que ser como mínimo de 6. Es decir, tiene que ser "seis veces más colorante que nutritivo", para decirlo simplificada y bastante erróneamente.

Se recomienda que estos productos se etiqueten como "producto alimentario colorante", o bien como "concentrado o extracto" de frutas y verduras, implícitamente o explicitándolas: zanahoria, calabaza, etc.

Hay varias empresas que producen este tipo de productos, como por ejemplo GNT [+] con su marca Exberry. Los publicitan como "los colorantes que se pueden comer con cuchara"...

Es una estrategia que las empresas alimentarias seguirán, porque se encuentran atrapadas, como los consumidores. Por un lado los consumidores quieren alimentos con colores, pero no quieren colorantes. Y las empresas, por lo tanto, quieren vender alimentos coloreados, sin aditivos colorantes.

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