Un hito histórico: nace la astronomía gravitacional

11/02/2016 16 comentarios
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Los rumores resultaron ser ciertos. LIGO ha anunciado la primera detección directa de ondas gravitatorias, o sea, de ondulaciones en la estructura del espacio-tiempo tiempo creadas por la dinámica de cuerpos masivos. El descubrimiento marcará un antes y un después en los campos de la astrofísica y cosmología.

Pocas veces en nuestras carreras como investigadores científicos tenemos la sensación de estar viviendo un momento histórico, que hará cambiar el rumbo de la disciplina científica en la que trabajamos, y que transformará la comprensión que tenemos del cosmos que nos rodea. Puedo decir, con toda la cautela necesaria al hacerse público un descubrimiento, que creo que estamos viviendo uno de esos momentos, después del tan esperado, y tal vez precipitado, anuncio hecho por LIGO el 11 de febrero del 2016. No se trata tan solo de la confirmación de una predicción más de una teoría física, en este caso, la relatividad general formulada por Albert Einstein. Se trata de que con este descubrimiento despega por fin la tan esperada astronomía gravitacional, la que nos dará información que la astronomía convencional no nos puede dar sobre algunos de los cuerpos masivos más peculiares del cosmos y su peculiar dinámica. 

El anuncio hecho el 11 de febrero del 2016 en rueda de prensa por parte de la colaboración LIGO ha ido parejo a la publicación del artículo en la prestigiosa revista norteamericana Physical Review Letters, donde se recogen los detalles de la detección de las ondas gravitatorias provenientes del colapso de dos agujeros negros, a más de mil trescientos millones de años-luz. El artículo ha pasado, pues, por una revisión por expertos. La existencia de otros detectores de ondas gravitatorias en el planeta permitirá poder hacer detecciones similares.

Recreación de la colisión de dos agujeros negros. Crédito: LISA

La dificultad tecnológica que ha requerido este descubrimiento es asombrosa, pues ha requerido que los detectores de LIGO hayan sido capaces de observar cómo el paso de una onda gravitatoria modifica la longitud de un tubo de 4 km en algo menos que lo que mide un átomo.

El descubrimiento es fruto de un esfuerzo colectivo mayúsculo, de mucho tiempo de duro trabajo. En la LIGO Scientific Collaboration participan más de 1000 científicos, de Estados Unidos y de otros 14 países. ¡Mis más sinceras felicitaciones LIGO!