Simulaciones

11/11/2016 0 comentarios
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Telescopios de la complejidad

Antes de la invención del telescopio no se conocían los planetas más allá de Saturno ni los satélites de otros planetas, ya que no son visibles sin un instrumento. Antes de la invención del microscopio, no se sabía que estamos compuestos por células ni que muchas enfermedades son causadas por organismos unicelulares. Estos y muchos otros instrumentos nos han permitido medir fenómenos a los cuales no tenemos acceso con nuestros sentidos.

En una entrada previa mencionamos la relevancia de las interacciones. No es que los científicos no estuviesen conscientes de esta relevancia. Por ejemplo, Darwin escribe sobre la rica red de interacciones que se puede observar simplemente en un estanque. Pero no podía hacer mediciones de esa red. Somos limitados y no podemos contemplar al mismo tiempo más que cierto número de variables o interacciones sin la ayuda de una herramienta externa.

No es coincidencia que el estudio científico de los sistemas complejos haya iniciado en paralelo la comercialización de las computadoras personales. Heinz Pagels dijo que las computadoras son telescopios que nos permiten observar la complejidad a través de simulaciones. Es gracias a ellas que podemos modelar y analizar sistemas con miles o millones de componentes e interacciones.

Un ejemplo de los sistemas que podemos explorar con una computadora pero no con papel y lápiz es El Juego de la Vida. Pero sus aplicaciones han sido muy diversas, desde ecología hasta física, desde economía hasta urbanismo. Un ejemplo de la última puede observarse en esta simulación de transporte público y privado en Singapur, hecha con MATSim:

Aunque las simulaciones por computadora son muy poderosas, hay que tener cautela al usarlas, ya que como nosotros somos los que construimos las simulaciones, los resultados que obtengamos dependerán en parte de nuestras presuposiciones, necesarias para definir una simulación. Si tenemos presuposiciones equivocadas, nuestros resultados no serán correctos aunque las simulaciones concuerden con nuestras presuposiciones. En otras palabras, los resultados de una simulación no comprueban un fenómeno, sino un modelo.

Pero las computadoras también nos ayudan a analizar datos que hayamos obtenido de fenómenos con otros instrumentos. En este sentido, también nos ayudan a estudiar los fenómenos, no sólo los modelos. Más aún con las grandes cantidades de datos que hemos podido acumular en años recientes, de lo cual hablaremos pronto.