La cumbre del clima de París

29/11/2015 0 comentarios
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El día 30 de noviembre de 2015 empieza la cumbre sobre el clima de las Naciones Unidas en París.

Del 30 de noviembre hasta el 11 de diciembre se van a reunir representantes de 195 países del mundo para acordar los próximos pasos para lidiar con el cambio climático (http://www.cop21.gouv.fr/en/) y conseguir que la temperatura global no suba más de 2 grados. Se estima que sobrepasar el límite de dos grados sería desastroso para la especie humana y miles de otras especies.

Se han celebrado más cumbres de este estilo, pero esta vez se esperan acuerdos más esperanzadores. A diferencia del fiasco del tratado de Kyoto, que pocos países han cumplido, esta vez la estrategia ha cambiado. En vez de fijar el recorte de emisiones desde arriba, la idea ahora es dejar que los países decidan realísticamente qué medidas puedan tomar. Esta libertad de maniobra puede ser clave para que los países que más emiten, China y Estados Unidos de América, se comprometan más firmemente a reducir emisiones de dióxido de carbono.

Créditos: NASA

Además, durante estos años, las manifestaciones en contra del inmovilismo han aumentado, los datos científicos son cada vez más abrumadores, así que por primera vez los países grandes se lo están empezando a tomar en serio. Aun así, las propuestas que van saliendo no son suficientes para garantizar que el clima terrestre no cambie (o que la temperatura no suba más de dos grados).

En definitiva, el nivel de compromiso aumenta, pero lentamente. El avance en estas negociaciones es el fruto del equilibrio, o la lucha, entre los intereses económicos y la responsabilidad para proteger a futuras generaciones, la cual está en manos de las naciones. Para dejar de emitir dióxido de carbono se necesita energía renovable eficaz y competitiva en el mercado, pero esto parece difícil de conseguir a nivel mundial mientras existan reservas de petróleo. Ningún país quiere quedarse atrás en la carrera hacia nuevas formas de energía, pero abandonar las formas tradicionales de energía es muy costoso. Por otro lado, la responsabilidad de las naciones para tomar medidas, al margen de la economía, ganará importancia en cuanto los efectos del cambio climático se noten más y más sobre todo en países contaminantes, aunque esto puede llegar demasiado tarde.

De momento, todo son expectativas y optimismo. Volvemos en dos semanas a ver qué se ha conseguido (y con un análisis más detallado).