Contra el sentido común

21/08/2017 22 comentarios
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No, no es el "sentido común" lo que hace avanzar la ciencia y el conocimiento.

Se habrán fijado ustedes en que todos los políticos invocan constantemente el "sentido común" para justificar sus acciones. El hecho de que políticos de signo distinto apelen al sentido común para defender cosas opuestas, no parece hacerles reflexionar. Por supuesto, en contra de lo que en ocasiones se sugiere, los políticos no son una raza extraterrestre que nos ha colonizado a los demás, los siempre honestos y cumplidores ciudadanos, sino que son parte de la misma sociedad a la que pertenecemos todos: los políticos somos nosotros. Si ellos recurren al sentido común, es porque ese recurso está bien visto, y así en casi todas las conversaciones vemos a alguien erigirse en portador y representante de ese principio. Sin embargo, ¿es el sentido común un buen argumento para defender algo?

En realidad, el sentido común es el conjunto de ideas preconcebidas que cada uno tiene sobre las cosas. En ocasiones, esas ideas están bien fundadas y en otras son sólo historias que nos contaron de niños. (Pero como decía Woody Allen en Annie Hall, "todo lo que nuestros padres nos dijeron que estaba bien está mal: el sol, la leche, la carne roja y la universidad"). Debería bastar la observación de que parece haber muchos sentidos comunes distintos para desconfiar.

No es el sentido común lo que hace avanzar la ciencia y el conocimiento. No es de sentido común que el tiempo que marcan los relojes dependa de la velocidad del reloj, ni que la velocidad de la luz sea la misma para dos personas que se mueven a distintas velocidades. Y sin embargo, es cierto: son características de la relatividad verificadas por los experimentos. No es de sentido común que los electrones y las partículas elementales tengan algunas características que normalmente asociamos a ondas y otras que normalmente asociamos a partículas. El entrelazamiento cuántico (que tantas veces hemos discutido aquí) no es en absoluto de sentido común. Y sin embargo, estas cosas son ciertas, como nos dicen los experimentos que demuestran la física cuántica. No es de sentido común que romper diminutos núcleos pueda generar energía como para alimentar una central nuclear o hacer desaparecer una ciudad, pero así es. No parecía de sentido común que fuéramos capaces de llegar a la luna, ni que detectáramos ondas gravitacionales mediante oscilaciones de la posición de un espejo, tan pequeñas que equivalen a medir la distancia Tierra-Sol con una precisión similar al tamaño de un átomo de hidrógeno (como le he oído contar a Alicia Sintes). Pero lo hicimos. Si fuera por el sentido común, tal vez nunca hubiéramos bajado de los árboles.

El sentido común de alguna gente parece decirles que los genes no se pueden tocar, pero eso no debería impedirnos explorar las enormes posibilidades que ofrecen los sistemas CRISPR/Cas9 y otros mecanismos de ingeniería genética. Hay a quien no le parece de sentido común que se pinche a niños pequeños con agujas, pero las vacunas han salvado millones de vidas y lo siguen haciendo, aunque los esfuerzos de los antivacunas, muchos de ellos guiados por su elevado sentido común, están consiguiendo que vuelva a morir gente. Hay gente a la que no le parece de sentido común pasteurizar la leche, o someterse a un tratamiento de radioterapia (mucho mejor tomarla directamente de la vaca e intentar curarse con zumitos como Steve Jobs, ¿no?). De hecho, ¿les parece de sentido común que la Tierra sea redonda, se mueva alrededor del Sol y gire a 30 kilómetros por segundo? ¿No parece más lógico que sea plana, como parece, y que se esté quietecita? "Eppur si muove".

No, no es el sentido común lo que hace avanzar la ciencia y el conocimiento, sino la observación sin prejuicios de la realidad y la construcción de modelos e hipótesis que puedan contrastarse con ella. Tal vez haríamos bien en escuchar este consejo de Fulgencio Entrambosmares, el personaje de Don Miguel de Unamuno en Amor y Pedagogía:

"Guárdate de él, guárdate de él como de la peste. Es el sentido común el que con los medios comunes de conocer juzga, de tal modo que en tierra en que un solo mortal conociera el microscopio y el telescopio disputaríanle sus coterráneos por hombre falto de sentido común cuando les comunicase sus observaciones, juzgando ellos a simple vista, que es el instrumento del sentido común".

Don Miguel de Unamuno, leyendo en su casa de Salamanca en 1925. (Foto de la colección de Cándido Ansede)