¿Hay que destruir las reservas del virus de la viruela?

02/06/2014 0 comentarios
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La OMS vuelve a posponer la decisión de destruir los stocks del virus de la viruela: no hay consenso entre los expertos.

Se cree que la viruela (smallpox, en inglés) surgió en algún momento al comenzar los primeros asentamientos agrícolas, hace unos 10.000 años, y que se extendió por todo el planeta desde China al resto de Asia primero, luego a Europa y después al continente americano. El primer dato de la viruela proviene de los restos de la momia del faraón egipcio Ramsés V cuyo examen demostró que murió a los 35 años de viruela. Se cuenta que fueron los hombres de Pánfilo Narváez, que desembarcaron en Yucatán (México) para apresar al conquistador Hernán Cortés, quienes introdujeron la enfermedad en América: uno de los pasajeros era un esclavo africano con viruela. En pocos meses la enfermad se extendió por todo el imperio azteca porque la población indígena no había tenido exposición o inmunidad contra el virus antes de la llegada de los españoles. Los brotes de viruela devastaron los imperios azteca e inca y también afectaron a otros indios americanos. El propio emperador Moctezuma falleció aquejado de viruela, y probablemente la conquista del imperio azteca no habría sido igual sin los estragos de esta enfermedad entre los indios. En los siglos XVII y XVIII, la viruela asoló Europa y sólo en Inglaterra afectó a más del 90 % de los niños. Sabemos de varios personajes famosos que también padecieron o murieron de viruela: María II de Inglaterra, Pedro II emperador de Rusia y Luis XV rey de Francia, murieron de viruela; Mozart, George Washington y Abraham Lincoln padecieron viruela pero sobrevivieron. La OMS calcula que el virus de la viruela ha sido responsable de más de 300 millones de muertos... solo en el siglo XX.

Ramsés V

Momia del faraón egipcio Ramsés V, para ser más precisos se llamaba Usermaatra-Sejeperenra Ramsés-Amonhirjopshef y fue el cuarto faraón de la dinastía XX de Egipto, durante los años 1147 y 1143 a.C. (7).

Durante el siglo XX ha habido campañas de vacunación masivas contra la viruela. Así, se ha conseguido que el último caso de infección natural por viruela fuera el 26 de octubre de 1977. En 1980, la OMS declaró erradicada la viruela. Ha sido la primera y única enfermedad infecciosa erradicada del planeta. Y toda gracias a la vacuna.

Pero, ¿por qué ha sido posible erradicar la viruela y otras enfermedades infecciosas no somos capaces de controlarlas? Además de las campañas masivas de vacunación, influyen varias circunstancias del propio virus y de la enfermedad:

• La viruela es una enfermedad que sólo ocurre en humanos, este virus sólo infecta al ser humano, o sea no existen reservorios animales donde el virus pueda "esconderse".

• Es un virus muy estable genéticamente, tiene muy poca variabilidad antigénica.

No existen portadores sanos sin síntomas, personas infectadas que no manifiestan la enfermedad pero que la pueden transmitir.

• La enfermedad siempre se manifiesta cuando estás infectado y enseguida aparecen las típicas pústulas en la piel, por lo que el diagnóstico es muy fácil.

No se trasmite por mosquitos u otros vectores, lo que dificultaría el control del virus.

• Y la viruela sólo se pasa una vez, la infección por el virus te inmuniza, te protege para posteriores encuentros con el virus.

Todo esto ha influido a que la viruela haya sido erradica del planeta. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan laboratorios que todavía almacenen y trabajen con el virus. En concreto, existen dos laboratorios reconocidos por la OMS, curiosamente uno americano y el otro ruso: el CDC de Atlanta (EE.UU.) que todavía tiene unas 350 cepas del virus (1), y el laboratorio VECTOR del Centro de Investigación en Virología y Biotecnología en Koltsovo (Novosibirsk, Rusia) que guarda unas 120 (2).

Virus de la viruela

El virus de la viruela pertenece a la familia Poxviridae, grupo de los Orthopoxvirus, clase I de la clasificación de Baltimore, genoma ADN doble hebra, estructura compleja y tamaño entre 200-450 nm. (Fuente: Wikipedia). Más información en Viral Zone.

Desde su erradicación, se suspendieron todas las campañas de vacunación y se ha sugerido en varias ocasiones la necesidad de destruir todos los stocks del virus. Expertos internacionales se han reunido durante estos años, bajo el auspicio de la OMS, para debatir este tema, y han aportado razones científicas para justificar el continuar la investigación con el virus de la viruela: mejorar los métodos de diagnóstico, desarrollar nuevos fármacos anti-viruela y nuevas vacunas más efectivas y seguras, y desarrollar nuevo modelos animales en los que estudiar la enfermedad.

A finales del año pasado se reunieron por separado dos comités de expertos, uno de la OMS (WHO Advisory Committee on Variola Virus Research) y otro independiente (Advisory Group of Independent Experts to review the smallpox research programme) para debatir si es necesario mantener los stocks vivos del virus y seguir investigando con él (3, 4). Ambos comités coincidieron en que no es necesario mantener el virus desde una perspectiva de salud pública global, ni por razones de diagnóstico o de necesidad de vacunas. Sin embargo, no coinciden respecto a la necesidad del virus para el desarrollo y evaluación de nuevos antivirales específicos.

Para desarrollar pruebas diagnósticas no es necesario mantener el virus. Se han desarrollado sistemas de PCR a tiempo real y todo un conjunto de anticuerpos monoclonales específicos. Además, ya se tiene la secuencia del genoma completo de 50 cepas del virus. El virus es muy estable y no se cree que haya nuevas cepas de viruela diferentes. Con esta información se puede distinguir fácilmente el virus de la viruela de otros poxvirus similares como la viruela de los monos, camellos y vacas. No se cree necesario mantener el virus vivo para validar nuevos ensayos de diagnóstico. Además, aunque el virus es exclusivamente humano, ya existen algunos modelos animales en ratones.

Tampoco es necesario el virus para el desarrollo y la caracterización de vacunas. Existen nuevas vacunas más eficaces y seguras como Revax-BT o Imvamune. Además, se han desarrollado nuevos candidatos como la vacuna LC16m8 en Japón o la ACAM2000 en EE.UU. La OMS calcula que hay entre 570 y 720 millones de dosis almacenadas en todo el planeta y que se tiene la capacidad para fabricar 255 millones de dosis al año. No es necesario, por tanto, seguir manteniendo el virus vivo para desarrollar nuevas vacunas.

También existen nuevos agentes antivirales y terapéuticos. Se han ensayado más de 100 compuestos sintéticos distintos, algunos con gran actividad y distinto mecanismo de acción. Por ejemplo, ST-246 (también denominado Tecovirimat o Arestyvir) que inhibe la salida del virus, o CMX001 (Brincidofovir) que inhibe la ADN polimerasa del virus. Sin embargo, es en este punto donde los comités de expertos no se ponen de acuerdo, mientras que para el comité independiente sigue sin haber necesidad para mantener el virus, para el comité de expertos de la OMS sí que es necesario para seguir investigando y ensayando otros compuestos antivirales.

Tampoco hay consenso entre otros investigadores (5, 6), quedan todavía algunas preguntas por responder. Hoy en día, sería relativamente fácil reconstruir el virus completo a partir de su genoma, entonces, ¿para qué mantenerlo vivo? ¿Por qué el virus de la viruela sólo afecta al ser humano?, ¿qué hace que sea tan específico? ¿Se podría "resucitar" el virus de cadáveres congelados en el permafrost que fallecieron de viruela? (7). No sabemos exactamente cuánto puede durar el virus en un cadáver. En el año 2011 unos trabajadores de la construcción de Nueva York encontraron un cadáver de una mujer del siglo XIX que había fallecido por viruela. Enseguida avisaron al CDC que finalmente encontró que el cuerpo no suponía ningún riesgo para la salud. ¿Pueden quedar algunos viales del virus olvidados en algún congelador de algún otro laboratorio del mundo, sin conocimiento de la OMS?

Existe también la duda sobre si el virus de la viruela supone realmente una amenaza bioterrorista. Muy probablemente no. Las instalaciones necesarias para trabajar y producir este virus son muy sofisticadas, y la mayoría de los países sospechosos de actos de bioterrorismo no tienen este tipo de laboratorios. Además, un ataque bioterrorista con viruela sería muy difícil de controlar y acotar por el mismo atacante, por lo que no tendría mucho sentido. Por el contrario, la toxina del ántrax (carbunco), por ejemplo, es muchísimo más fácil de obtener. Ya hace más de un siglo Robert Koch definió sus famosos postulados con Bacillus anthracis. Aislar y cultivar Bacillus y obtener su toxina, sí que puede estar al alcance de cualquier laboratorio.

De cualquier manera, la discusión continúa. No parece que haya razones de salud pública para mantener el virus vivo. No parece necesario para el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas, nuevas vacunas o tratamientos antivirales específicos. Quizá quedan preguntas sin resolver, pero hoy en día podríamos incluso reconstruir el virus a partir del genoma. Si se decide destruir los stocks de virus vivos, ¿se fían los americanos de los rusos, y viceversa? Parece más una discusión política que científica. De momento el CDC ha destruido 70 de sus 420 cepas. La OMS vuelve a posponer la decisión, habrá que esperar más adelante.

(1) Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Atlanta (EE.UU.)

(2) Laboratorio VECTOR, Centro de Investigación en Virología y Biotecnología, Koltsovo (Novosibirsk, Rusia)

(3) WHO Advisory Committee on Variola Virus Research. Report of the Fifteenth Meeting, Geneva, Switzerland, 24-25 September 2013

(4) Advisory Group of Independent Experts to review the smallpox research programme (AGIES). Report to the World Health Organization, Geneva, Switzerland, November 2013

(5) Are we there yet? The smallpox research agenda using variola virus. Damon, I.K., et al. PLoS Pathog. 2014. 10(5):e1004108. doi: 10.1371/journal.ppat.1004108.

(6) Why not destroy the remaining smallpox virus stocks?. Lane, J. M., et al. Vaccine. 2011. 29(16): 2823-2824.doi:10.1016/j.vaccine.2011.02.081

(7) Infectious diseases: Smallpox watch. Reardon, S. Nature. 2014. 509: 22–24. doi:10.1038/509022a