Un Cráter de 66 millones de años de Edad y la Sexta Extinción Masiva Actual

19/05/2017 0 comentarios
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Hace 66 millones de años un enorme meteorito impactó la superficie de nuestro planeta dejando un cráter de 185 kilómetros de diámetro y causando una gran extinción masiva en la que desapareció 75 % de las especies de animales, incluyendo los dinosaurios. El meteorito se impactó en la zona donde mucho tiempo después emergería la península de Yucatán, a una velocidad de 64.000 kilómetros por hora, con la fuerza de 100 mil millones de toneladas de dinamita. El cráter de Chicxulub, como se le bautizó, es visible desde el espacio en el extremo noroeste de la península de Yucatán.

Al momento del impacto, todo ser viviente a 1.000 kilómetros a la redonda fue vaporizado. A la explosión le siguió un tsunami con olas de 400 metros de altura. Después, los escombros de la explosión llegaron a la mitad de la distancia de la Tierra a la Luna y al regresar provocaron innumerable incendios. Ese momento cambió dramáticamente la historia de la vida en la Tierra.

Imagen de Sergio Velazco en Ceballos et.al 2016. Riquezas Naturales de México . Servicios Ambientales y Conservación. Telmex, México.

Los efectos a largo plazo de estas condiciones, fueron el problema principal: La penumbra causada por la nube de polvo significó una drástica reducción de la fotosíntesis. El hollín y ceniza, después de varios meses cayeron como barro ácido. Incendios masivos produjeron enormes cantidades de toxinas que destruyeron temporalmente la capa de ozono que protege al planeta. Luego estaba la huella de carbono del impacto en sí: un estimado de 10.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, 100 millones de toneladas de monóxido de carbono, y otros 100 millones de toneladas de metano de un solo golpe, según el geólogo David Kring del Lunar y Planetary Institute. Las secuelas del asteroide fueron probablemente como un poderoso golpe de uno o dos inviernos nucleares seguidos por un calentamiento global dramático.

Por difícil que parezca, el crecimiento de la población humana y sus impactos en el ambiente está provocando la sexta extinción masiva, comparable en sus efectos a la extinción provocada por el meteorito del cráter de Chicxulub. El cambio climático global, la extinción de especies y poblaciones, la contaminación, las enfermedades emergentes, entre muchos otros factores, se encuentran en el origen del actual predicamento al que se enfrenta el género humano.

Se estima que miles, tal vez cientos de miles de especies se extingan en las siguientes décadas. Se estima también que estos cambios ambientales drásticos van a afectar irremediablemente a la humanidad. Proyecciones sólidas indican que la ventana de tiempo para actuar es de solo una o dos décadas y que, de no aminorar el impacto que las actividades humanas están teniendo sobre los ecosistemas terrestres y marinos, existe la posibilidad real de un colapso en la obtención de alimentos, agua potable y otros recursos necesarios para mantener la civilización. Nunca antes habíamos enfrentado un reto de tal magnitud. Lo que está en juego es el futuro mismo de la humanidad.

Por lo tanto ahora más que nunca es menester comprometernos con el cuidado del ambiente. Que hagamos acciones como evitar el consumo de partes o derivados de especies silvestres en peligro de extinción, no tener animales silvestres como mascotas, y que evitemos en lo posible el uso de plástico que no es indispensable como popotes y bolsitas de supermercado. Es decir, que cambiemos nuestros hábitos de consumo para hacerlos compatibles con la conservación de la naturaleza. El futuro de la vida está en nuestras manos. Así de grande es el reto.

Figura tomada de: 'Accelerated modern human–induced species losses: Entering the sixth mass extinction' por Ceballos, Ehrlich, Barnosky, García, Pringle y Palmer. 2015