¿Qué tiene que ver Miami con las tierras secas? Resumen sobre el congreso de ecología de la ESA 2016

17/08/2016 0 comentarios
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En este blog resumimos algunas de las investigaciones más interesantes sobre tierras secas que vimos en el reciente congreso de la sociedad americana de ecología

Estuvimos la semana pasada en el centésimo primer encuentro de la Sociedad Americana de Ecología (ESA, por Ecological Society of America) que tuvo lugar en Fort Lauderdale, Florida. El "meeting" de la ESA es, sin duda, el congreso de ecología más grande a nivel mundial, con más de 2000 asistentes (y eso que este año era al que ¡menos gente ha atendido desde 1995!) y un nivel en las charlas y sus participantes bastante bueno. Como no podría ser de otra manera, las tierras secas ocuparon una parte importante de dicho congreso, con charlas sobre los efectos de las especies invasoras, cambios en el uso del suelo, o eventos climáticos más extremos sobre la diversidad y el funcionamiento de estos ecosistemas, las interacciones entre plantas y entre éstas y otros organismos en desiertos, o el papel de las perturbaciones como el fuego o la herbivoría en la dinámica de su vegetación, por nombrar algunas de las investigaciones presentadas en este congreso. En este post no pretendemos describir las más de 140 sesiones que tuvieron lugar en el mismo, o las decenas de charlas y pósters sobre tierras secas (sería simplemente imposible), pero sí dar una visión general de los "trending topics" en la ecología de tierras secas y algunas de las líneas de investigación que nos parecieron más interesantes.

Mirando al suelo

Utilizaremos dos de las sesiones dedicadas en exclusiva a las tierras secas como vehículo para este post. La primera, organizada por Rebecca R. Hernández, Amanda Swanson y Michael F. Allen, tuvo lugar el martes 9 de agosto, y es la personificación de que los ecólogos de tierras secas, como los demás, empiezan a mirar al suelo y a los organismos que en él habitan con ojos más atentos. Un tema recurrente en el congreso, y que nos pareció de los más interesantes, es el uso de la costra biológica del suelo (los musgos, líquenes y cianobacterias que se asocian a la superficie del suelo) para prevenir la erosión y las tormentas de arena, que tanto daño causan en el suroeste de los Estados Unidos, y en una gran proporción de las tierras secas de todo el mundo. La costra biológica del suelo se ha ido degradando por los impactos de las pezuñas de las vacas y ovejas, el cambio climático, y el uso de vehículos de motor o entrenamientos militares en amplias zonas de Estados Unidos (y lo mismo pasa en otros lugares, donde estas costras son un componente fundamental del ecosistema). Pronto dedicaremos un post especial a la costra biológica y los avances científicos más recientes en su estudio, pero sirva como aperitivo que nuestros colegas americanos están obteniendo unos resultados fantásticos en cuanto a la reproducción de material obtenido en el campo, el endurecimiento de estas costras (principalmente cianobacterias) para aguantar las duras condiciones de las tierras secas y los distintos tratamientos para mejorar su establecimiento en el campo y su eficiente propagación. No podíamos dejar de ver los paralelismos de esta línea de investigación con aquella dedicada a la producción de plantas para reforestación, a la cual numerosos grupos han dedicado décadas de investigación, y preguntarnos si ambas líneas de investigación pueden aprender la una de la otra. Si todo va bien, los próximos años verán un aumento sustancial en la eficiencia y éxito de los trabajos de restauración en tierras secas, y eso son muy buenas noticias para mucha gente. Estas investigaciones son el resultado de un proyecto cooperativo

Ejemplo de una tormenta de arena, en este caso en el sur de Australia. Estas tormentas castigan aquellas zonas secas con suelos degradados, y por tanto, más fáciles de erosionar (foto: Sydney Oats). Las costras biológicas del suelo ocupan una gran proporción de la superficie no vegetada y protegen al suelo de dicha erosión.

entre cinco centros distintos (incluyendo agencias gubernamentales como el USGS) y la empresa privada, en un ejemplo paradigmático de cómo aplicar ecología innovadora para resolver problemas de primer orden de forma urgente. En esta sesión también aprendimos sobre las dinámicas de emisiones de CO2 en respuesta al cambio climático o a cambios en el uso del suelo. Los ecosistemas semiáridos desempeñan un papel fundamental en el ciclo global del C, y por tanto, aprender sobre los agentes que modulan su dinámica es muy importante para predecir mejor los impactos del cambio global. Recientes investigaciones indican que no sólo la costra biológica del suelo, sino también los microorganismos del suelo, en conjunto con las plantas, cumplen una función fundamental en el ciclo del C de las tierras secas y su respuesta al cambio climático.

Un "pulso" a las tierras secas

La segunda sesión, organizada por Kristina E. Young y Akasha M. Faist, tuvo lugar el jueves 11 de agosto. Esta sesión fue una de nuestras favoritas en el congreso, y reunió a un "dream team" de ecólogos americanos de tierras secas que nos dejó con la boca abierta y con ganas de más. Las tierras secas tienen una dinámica temporal muy marcada por los eventos de lluvia (pulsos), que activan el crecimiento vegetal y la actividad de los microorganismos, así como la liberación y movimiento de nutrientes. El cambio climático está alterando dicha dinámica mediante un aumento de la frecuencia de lluvias torrenciales y sequías, así como una reducción en la cantidad media de lluvia anual y por evento. Estos cambios en el patrón de lluvias producen cambios importantes en la composición de la vegetación y de la costra biológica del suelo. Estos cambios incluyen un aumento en la proporción y dominancia de arbustos con respecto a plantas herbáceas, o la dominancia de distintas especies herbáceas (incluyendo el aumento en la cobertura de especies invasoras). La costra biológica, por otro lado, perderá gran parte de sus musgos y verá reducida su cobertura hasta casi la mitad con la reducción en la cantidad media de agua por cada "pulso" de  lluvia y el aumento de las temperaturas predicho para los próximos años. Como ya hemos dicho antes, estos componentes de los ecosistemas áridos, semiáridos y secos desempeñan un papel fundamental en su funcionamiento, por lo que se esperan cambios drásticos en los ciclos de nutrientes y la producción de biomasa. La sesión se enfocaba en tratar de entender estos cambios, e identificar zonas pobremente estudiadas o huecos en nuestro conocimiento (básicamente necesitamos bases de datos de mayor duración, y más zonas de estudio en el hemisferio sur). Las tierras secas no son sólo heterogéneas temporalmente, sino también en el espacio. Heather L. Throop nos habló de la importancia de las manchas de vegetación para retener la hojarasca y promover el reciclado de nutrientes mediante una mayor y más continua actividad de los microorganismos del suelo, y esta heterogeneidad espacial ocupó gran parte de la discusión durante la sesión. Diferentes componentes del ecosistema (e.g., plantas, microorganismos y costras) responden de forma diferente a los pulsos de lluvia, lo que hace dudar sobre la validez de las predicciones en los modelos que sólo incluyen alguno de estos componentes, pero no los otros. No pudimos dejar de pensar que estos distintos componentes pueden promover lo que se conoce como "response diversity". Organismos que promueven la misma función ecosistémica, pero que responden distintamente a las condiciones ambientales, se pueden complementar para asegurar cierta estabilidad en la producción de dicha función bajo ambientes variables. Aunque poco estudiado, esta es, en nuestra opinión, una línea de investigación muy prometedora para mejorar nuestras predicciones sobre la respuesta de las tierras secas al cambio climático. No podemos dejar de mencionar una noticia de la que nos alegramos enormemente, y es que, por fin, después de años trabajando en ello, parece que el paradigma que relaciona la matorralización (es decir, el incremento de la cobertura de plantas leñosas en estepas y herbazales) con la desertificación en tierras secas cae por su propio peso. Este paradigma, de escasa base científica en nuestra opinión, por lo menos en cuanto a su uso como "receta para todo", ha dominado la visión sobre los arbustos de estas zonas durante décadas, promoviendo su eliminación con consecuencias negativas para la diversidad de numerosos organismos y el funcionamiento ecosistémico. 

El

En resumen, un congreso muy interesante para los amantes de las tierras secas, de las que queda aún mucho por aprender y estudiar. Esperemos que este post, y el congreso que en él resumimos, ¡os sirva de inspiración! Si estuvisteis allí y visteis otras charlas o pósters sobre tierras secas que os parecieron especialmente interesantes, ponedlo en los comentarios y estaremos felices de discutirlos con vosotros.