De dopamina y la vuelta a España

12/06/2017 1 comentario
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Hace tiempo realizamos en este blog una serie de entrevistas a científicos procedentes de Portugal, Grecia y España (los «PIGS» junto a Italia, entre los europeos que más han sufrido con la crisis) que habían emigrado, en parte por crecer como investigadores, en parte por falta de oportunidades en sus países de origen. Hoy retomamos aquella serie entrevistando a Mª José Sánchez Catalán, una científica que emigró a Francia y decidió volver tras varios años como investigadora postdoctoral en el CNRS. Charlamos con ella sobre la investigación que llevó a cabo en Estrasburgo y sobre su experiencia al volver a España.

MªJosé Sánchez Catalán, licenciada en Farmacia y Doctora en Neurociencias.

Carmen. Eres licenciada en Farmacia, ¿por qué escogiste esa especialidad?

MªJosé. Tenía claro que quería investigar una carrera de la rama de salud, y me llamó la atención la licenciatura en Farmacia ya que su plan de estudios ofrecía gran variedad de contenidos, desde bioquímica hasta anatomía. He de confesar que al principio no me apasionó, pero una vez terminada, su tuviera la oportunidad de volver atrás, sé que la volvería a escoger.

C. Al acabar la licenciatura decidiste embarcarte en un doctorado en Neurociencias. ¿Habías contemplado la posibilidad de dedicarte a la investigación desde que comenzaste?

MJ. Lo que sí tenía claro desde el principio era que no quería trabajar en una farmacia, aunque cuando comencé a estudiar no tenía una idea clara de qué hacer tras acabar la carrera. Descubrí la Neurociencia durante la carrera y me pareció fascinante, en especial me atraía la neurofarmacología.

C. Cuando acabaste la tesis doctoral, te fuiste a Estrasburgo, ¿en qué condiciones? ¿Cómo buscaste el trabajo?

MJ. Antes de irme a Estrasburgo busqué trabajo en España, pero los laboratorios con financiación eran muy escasos y las posibilidades de obtener financiación por mi cuenta también lo fueron. Entonces encontré una oferta de trabajo postdoctoral muy atractiva en el "job market" de la FENS. La oferta era para el laboratorio del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique, algo así como el CSIC en España) dirigido por el Dr. Michel Barrot. El proyecto consistía en investigar el control de la función de los sistemas dopaminérgicos cerebrales; lo encontré muy interesante. Mandé mi CV, me llamaron para una entrevista por Skype, y me ofrecieron el puesto. Me fui, como todos, sin saber si iba a poder regresar a España para trabajar en ciencia, pero yo tenía claro que me gustaría volver en el futuro. En principio firmé un contrato de dos años como investigadora, a cargo de la Agence Nationale de la Recherche. Cuando este contrato acabó, me renovaron un año más gracias a la concesión de un proyecto financiado por la Michael J. Fox Foundation, que escribí junto a mi jefe.

C. La Michael J. Fox Foundation fue fundada por el conocido actor para destinar fondos para la investigación contra el párkinson, que él mismo padece. Cuéntanos un poco de qué iba el proyecto que os concedieron.

MJ. Nosotros trabajábamos en la caracterización de un área cerebral que se ha estado describiendo en profundidad en los últimos años, llamada región caudal del área ventral tegmental o núcleo rostromedial tegmental (RMTg), cuyo primer tercio solapa con el área ventral tegmental (VTA, un núcleo que contiene neuronas dopaminérgicas claves en los procesos motivacionales, como hablamos aquí, [nota de la entrevistadora]). El RMTg está formado fundamentalmente por neuronas que contienen el neurotransmisor GABA, que es inhibitorio. Se propone por tanto que estas neuronas del RMTg son una estructura freno de los sistemas dopaminérgicos. Y en efecto, nuestro grupo había demostrado, en colaboración con un grupo de Burdeos, que las neuronas GABA del RMTg controlaban la actividad de las neuronas dopaminérgicas del VTA.

C. Sabemos que las neuronas dopaminérgicas del VTA están implicadas sobre todo en controlar procesos motivacionales y de adicción, ¿cuál es su relación con el párkinson?

MJ. En nuestro trabajo descubrimos que el RMTg también controlaba las neuronas dopaminérgicas de la sustancia nigra pars compacta (SNpc), que degeneran en el párkinson (como vimos aquí [nota de la entrevistadora]). Para demostrarlo, primero trazamos las conexiones neurales entre estas dos estructuras utilizando una técnica consistente en inyectar mediante cirugía intracerebral una sustancia llamada trazador neuroanatómico, que las neuronas captan y transportan a lo largo de sus cuerpos y axones. Observamos que las neuronas que tenían su cuerpo en RMTg enviaban sus axones sobre las neuronas de la SNpc que proyectaban al estriado dorsal. Además, mediante microscopía electrónica demostramos que en efecto el contacto sináptico se daba entre las neuronas GABA de la RMTg y las neuronas dopaminérgicas de la SNpc (véase la Figura 1). Por otra parte, mediante técnicas electrofisiológicas, demostramos que la activación e inhibición de la actividad de las neuronas del RMTg inhibía o activaba, respectivamente, la de las neuronas dopaminérgicas de la SNpc. A continuación, realizamos microlesiones específicas en el RMTg para comprobar qué efecto tenía la falta de función de esta estructura sobre el comportamiento de ratas. Sorprendentemente, estas lesiones mejoraban el rendimiento de los animales en una prueba estándar de capacidad motora, el rotarod, que consiste en un rodillo giratorio sobre el que el animal debe mantenerse. Los animales lesionados aprendían más eficazmente a mantenerse sobre el rodillo y eran capaces de mantenerse durante más tiempo sobre él, al contrario de lo que ocurre en los animales que sufren párkinson, cuyo rendimiento en esta prueba es muy pobre. Estos resultados sugieren que la inhibición del RMTg mediante el implante de electrodos podría en el futuro ser una terapia para el párkinson, de manera similar a la estimulación del núcleo subtalámico que ya se está empleando con éxito en algunos pacientes. También abre la puerta al análisis neuroquímico del RMTg y la búsqueda de fármacos específicos que lo puedan inhibir como estrategia terapéutica.

Figura 1. Micrografías demostrando el contacto sináptico entre las neuronas RMTg (tVTAa) y los terminales dopaminérgicos (TH-d). Fuente: Boudry, Sánchez-Catalán et al, 2014

 

C. Además de su relación con las habilidades motoras, investigaste la relación entre el RMTg y los comportamientos relacionados con la aversión.

MJ. Sí. Estudios previos habían mostrado que la estimulación de esta estructura de manera directa o a través de otros núcleos que hacen sinapsis sobre ella induce comportamientos típicos de evitación. Esto sugería que el RMTg estaba implicado en recibir y procesar información sobre estímulos ambientales aversivos, y controlar la respuesta conductual frente a ellos. Para investigar a fondo esta cuestión, expusimos a los animales a estímulos aversivos diversos, y sin embargo no observamos que se activase el RMTg con todos. Dos situaciones en las que sí se activaba el RMTg eran cuando infligíamos a los animales un pequeño shock eléctrico en las patas de manera repetida, y también en animales adictos a los opiáceos a los que se les impedía el acceso a estas drogas de abuso. Estas drogas se sabe que también actúan como freno para la SNpc y el VTA. Este último resultado era muy interesante y abría una vía de investigación sobre el papel del RMTg en la adicción. Mi intención al volver a España era continuar investigando la relación que tiene esta estructura con los procesos de adicción, así como desarrollar nuevas investigaciones sobre el párkinson en colaboración con el laboratorio de Estrasburgo

C. ¿Cómo volviste a España? ¿Podrás llevar a cabo esta nueva investigación?

MJ. Volví a España cuando acabó mi contrato de la Michael J. Fox. Podría haberme mudado a Marsella, donde me ofrecieron trabajo en otro grupo, pero decidí apostar por volver a casa por motivos personales. Otra mudanza para otro contrato de un par de años en una ciudad distinta y un futuro incierto no me compensaban. ¡Ya sufro déficit de vitamina D desde mi etapa en Estrasburgo! Afortunadamente, gané un concurso para un puesto de profesora en la Universidad Jaume I de Castellón, donde estuve un año. Tras ese año, salió un concurso en la Universidad de Valencia y decidí probar suerte. Gané la plaza, pero tras casi siete meses la Universidad me despidió. Considero, y así también lo considera mi abogado, que el despido se realizó de forma irregular. De hecho, el caso está en los tribunales y estamos a la espera del juicio (más información aquí).

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Lo curioso del asunto es que durante los meses en los que trabajé en la Universidad de Valencia, el Vicerrectorado de Investigación firmó su apoyo para que yo pidiera dos proyectos de investigación relacionados con el papel neurobiológico del RMTg. Lo firmaron sabiendo que me iban a despedir, ya que yo presenté los proyectos en febrero, la Comisión de Recursos de Recursos Humanos había firmado mi despido en diciembre, pero hasta marzo no me comunicaron la decisión.

C. Entonces, ¿qué ocurrirá si te conceden los proyectos?

MJ. Se perderán, ya que ya no trabajo en la Universidad de Valencia.

C. Estando así las cosas, ¿te arrepientes de haber vuelto?

MJ. Yo creo que uno debe de ser consecuente con las decisiones que toma, y asumir las consecuencias. Pero también es cierto que viendo cómo funciona el sistema aquí es muy fácil llegar a arrepentirse.

C. ¿Te esperabas que pasara algo así?

MJ. No. Hasta que ocurrió todo esto mantuve mi inocencia intacta sobre el buen funcionamiento de las instituciones. Tras lo sucedido, he perdido la inocencia y mi confianza en las instituciones.

C. ¿Cuáles son tus planes de futuro?

MJ. El futuro es impredecible, de momento solo puedo aspirar a seguir trabajando. Por fortuna, al poco tiempo de mi despido encontré trabajo en la Fundación para la Investigación Biomédica que depende de la Generalitat Valenciana. Actualmente disfruto de un contrato temporal como investigadora farmacéutica. No me quejo, pero mi situación es precaria, no voy a tener la oportunidad de seguir desarrollando la línea de investigación en la que llevaba años trabajando y que era bastante prometedora, y siento que mi carrera investigadora se ha truncado de manera insalvable. Para un futuro mejor, y desde mi experiencia, nuestro sistema adolece de una buena gestión de las instituciones públicas y de transparencia en los procesos de reclutamiento. La universidad pública, que es la base esencial para la educación y el desarrollo científico, se encuentra anclada en un sistema de funcionamiento totalmente obsoleto, donde no importa la calidad de la docencia y mucho menos la investigación que se desarrolla en su seno. Todavía predomina la excesiva jerarquización y las malas prácticas de la antigua escuela. Los investigadores no son más que un número en sus filas. Las malas prácticas de las instituciones públicas nos hunden, en la mejor de las situaciones, en la mediocridad. Si queremos salir de ella, todavía nos queda mucho trabajo por hacer.

Referencias

  • Sánchez-Catalán MJ, Faivre F, Yalcin I, Muller MA, Massotte D, Majchrzak M, Barrot M. (2017) Response of the Tail of the Ventral Tegmental Area to Aversive Stimuli. Neuropsychopharmacology. 42(3):638-648.
  • Sanchez-Catalan MJ, Kaufling J, Georges F, Veinante P, Barrot M. (2014) The antero-posterior heterogeneity of the ventral tegmental area. Neuroscience. 282:198-216.
  • Bourdy R, Sánchez-Catalán MJ, Kaufling J, Balcita-Pedicino JJ, Freund-Mercier MJ, Veinante P, Sesack SR, Georges F, Barrot M. (2014) Control of the nigrostriatal dopamine neuron activity and motor function by the tail of the ventral tegmental area. Neuropsychopharmacology. 39(12):2788-98.