Mi charla en #Naukas17

18/09/2017 0 comentarios
Menear

Este año ha vuelto a suceder. Naukas Bilbao se ha vuelto a superar. Es difícil encontrar una charla siquiera regular entre el más de medio centenar que hemos podido disfrutar durante dos intensísimos días. Mi charla de este año ha sido bastante emotiva para mí. Se la dejo con transcripción, para aquellas las personas con discapacidad auditiva que no hayan podido seguirla. Les animo además a que disfruten del resto de charlas si no pudieron asistir, son excepcionales.

Mi charla de Naukas Bilbao 2017, y todas las charlas, puede encontrarse aquí: 

http://www.eitb.eus/es/divulgacion/naukas-bilbao/videos/detalle/5082614/video-naukas-bilbao-2017-carmen-agustin-la-hormona-amor-no-existe/

diapo1naukas17.PNG

Naukas Bilbao es un poco como las Fallas, los San Fermines, la fiesta mayor del pueblo del que cualquiera de ustedes sean... Saben que cuando se acaba, ya tenemos a los organizadores pensando en el año que viene. Eso significa que cuando llega el e-mail de Irreductible diciendo "dadnos el título de la charla", todavía quedan muchos meses para que lleguemos aquí. Y lo que me ha ocurrido este año es que cuando yo di este título, "La hormona del amor no existe", que me pareció en aquel momento que, bueno, sería interesante, pues yo no sabía que iba a dar la charla con un feto en el útero.

diapo2naukas17.PNG

Este feto. Y me dirán, "Oye, pues un feto normal ¿es que el feto ese te está impidiendo o te está dificultando dar la charla?" Pues, evidentemente, no, porque un feto impide hacer muy poquitas cosas. Lo que pasa es que, claro, cuando yo di el título, pues lo que me parecía que era interesante contarles, que es que todos estos titulares que nos regalan los periódicos y que nos dicen "la hormona del amor esto, la hormona del placer aquello" son engañosos, nos cuentan media verdad.

diapo3naukas17.PNG

 

Porque la realidad nunca es tan simple. Pues ahora ya no me parece tan interesante contárselo, porque, total, se lo puedo contar en 48 segundos. Básicamente: una hormona es una molécula, un mensajero químico, que no hace una cosa, puede hacer muchas, dependiendo de: en qué lugar del cuerpo esté actuando, sobre qué receptor, el estado fisiológico del animal... y, evidentemente no las hace sola, raramente un comportamiento se debe a una hormona.

diapo4naukas17.PNG

Entonces, por ejemplo, la oxitocina, que nos la llaman hormona del amor, es verdad que tenemos pruebas de que está implicada en el establecimiento del vínculo entre parejas y el materno-filial, pero también las hay, aunque débiles, de que podría incrementar el odio hacia el diferente, y eso no casa mucho con lo de hormona del amor. Y la dopamina, que dicen que es la hormona del placer, primero, no es una hormona, es un neurotransmisor, y luego pues sí está implicada en procesos de motivación, pero también en control del movimiento y de reproducción...
Reproducción... ¿a qué volvemos? A mi feto, que es lo que ahora me interesa y no sólo porque ahora me está dando patadas todo el tiempo, como pueden observar (es muy simpático el feto este), sino porque me lleva a lo que me interesa contarles hoy en el tiempo que me queda.

diapo5naukas17.PNG

Y es básicamente la línea de investigación de mi laboratorio, porque da la casualidad de que en mi laboratorio estudiamos el comportamiento maternal: neurobiología del comportamiento maternal. Evidentemente, en mi laboratorio no me están investigando a mí como sujeto experimental. No me dejo, además solo llevo 22 semanas embarazada, sino que utilizamos un modelo animal. Y este modelo es el ratón, que es un mamífero como nosotros y que tiene un comportamiento materno muy similar al nuestro, como pueden observar en estas ilustraciones de Hugo Salais, que es investigador en nuestro laboratorio además de ilustrador científico.

diapo6naukas17.PNG

La ratona tiene que acarrear a sus crías de un lado a otro (aún no han inventado el carrito y las lleva en la boca), porque sus crías nacen como las nuestras, bastante desvalidas; las amamanta, las limpia, las recoge en un nido que ella misma construye y limpia, mantiene en condiciones y defiende de cualquier intruso. Como ven, esto de la agresión maternal es un cambio radical de comportamiento, que hace que un animal que normalmente es dócil, las ratonas hembras son muy dóciles, de repente se convierta en un feroz asesino. Este quizás es el que menos identificamos con el humano porque socialmente no está bien visto, ¿verdad? querer matar a quien se acerque a nuestros hijos, que no somos Cersei Lannister, ni nada de eso. Sea como sea, esto nos demuestra que un animal cambia de manera radical su comportamiento se olvida de sí mismo y pasa a ocuparse fundamentalmente de sus crías. ¿Qué ocurre para que el animal se comporte de esta manera? Pues eso es una de las cosas que estamos estudiando en el laboratorio y en concreto Hugo está estudiando cómo cambia el cerebro de las madres por la acción de una hormona que se llama prolactina. La prolactina, pese a su nombre no es la hormona de la leche, es verdad que está implicada en la producción de leche, pero se han documentado hasta 300 (he dicho 300) acciones biológicas de la prolactina.

diapo7naukas17.PNG

¿Dónde se produce la prolactina? La fuente más estudiada es la hipófisis, todos ustedes tienen hipófisis, y sus hipófisis están secretando prolactina con un ritmo circadiano, normalmente secreta mucha por la noche, poca por el día, y también en momentos puntuales como momentos de estrés o después de una eyaculación. La prolactina que secreta la hipófisis sale a la sangre, va a los tejidos, y vuelve al cerebro. A mí me ocurre una cosa y es que mi hipófisis ahora mismo está secretando muy poca prolactina, porque ahora es un órgano nuevo que tengo en el cuerpo, que se llama placenta, el que está secretando mi prolactina. O sea, ojo a lo que estoy diciendo: ya no solo es que tengo un feto, es que tengo una placenta que me está ahí chutando hormonas. Cuando yo dé a luz, de aquí a unos meses, mi hipófisis volverá a secretar prolactina, porque ya no tendré placenta, pero esta vez ya no lo hará con un ritmo circadiano, sino que lo hará cada vez que yo amamante a mi bebé. Además de eso tenemos unas neuronas que hay unas poquitas neuronas, dentro del cerebro, muy poquitas, que también producen prolactina, lo que pasa que esas no las conocemos bien y ahora mismo María Abellán en nuestro laboratorio las está estudiando. Pues bien, la prolactina tiene muchas acciones, entre ellas la reproducción, también está implicada en el equilibrio hídrico, en la ingesta (lo que comemos y bebemos), el comportamiento, por ejemplo, el comportamiento ansioso, ¿de acuerdo?

diapo8naukas17.PNG

Y lo que ha hecho Hugo es ver cuántas neuronas y en qué lugares se activan gracias a la acción de estas hormonas, prolactina o prolactina de la placenta, en ratonas vírgenes, embarazadas como yo y lactantes. No les voy a aburrir con la cantidad de núcleos cerebrales que no les interesan demasiado en los que hemos visto activación de neuronas gracias a la prolactina, les daré sólo unas pinceladas. Les diré que en las ratonas vírgenes se activan una serie de neuronas en unos ciertos núcleos; en las ratonas que están embarazadas como yo, la prolactina de su placenta está activando muchísimas más neuronas en, por ejemplo, la amígdala, que es un núcleo cerebral que está implicado en el control del miedo y el estrés. Cuando todo va bien en un embarazo, las embarazadas suelen estar como menos ansiosas y pensamos que una de las razones, solo una de las razones, no estamos diciendo que esta sea la razón, las cosas nunca son simples, estriba en que la prolactina está activando muchísimo esta amígdala. Ojo a lo que estoy diciendo: ¡ahora mismo mi placenta está secretando una hormona que está llegando a mi cerebro y está activando unas neuronas que hace seis meses no se estaban activando así! Lo que estoy diciendo es que mi cerebro está cambiando. Hugo también ha visto que en las madres, una vez que dan a luz y están lactando, cambia el patrón de activación y por ejemplo se activa otra zona que se llama área preóptica medial, que está implicada en el correcto cuidado de las crías.

Pues bueno, creo que les ha quedado bastante claro que la hormona del amor no existe, pero que ¡ay que ver la que lían las hormonas! Ahora supongo que se estarán preguntando: "Vale, esto pasa en las madres, ¿qué pasa en los padres?" Pues en los padres también hay hormonas, también la lían, lo estamos investigando ahora. Lo que hemos visto es que en los padres de ratón también hay activación de prolactina. No lo tenemos publicado, así que spoilers no. Cuando lo publiquemos ya lo ponemos en el blog de Naukas, ¿de acuerdo? Y aparte de eso, hay muchísimos otros cambios en el cerebro de las madres, que tampoco tengo mucho tiempo de contarles, pero por ejemplo les podría decir que se ha visto que en ratonas madres nacen nuevas neuronas, que en humanas madres cambia la sustancia gris en humanos, que tanto en ratonas como en humanas hay células del feto que se meten en el cerebro y se quedan ahí viviendo... o sea, yo ya estoy un poquito asustada de lo que me puede estar pasando ahora mismo.

Me queda un minuto, y ya no podemos seguir hablando de hormonas porque habría que hablar muchísimo. Yo lo que quiero es recordarles que todos estos trabajos los hace gente en general con contratos precarios, como Hugo y María, mis doctorandos. Hay gente que incluso no tiene contrato, y hay gente a la que eso le parece bien. Quiero también recordarles que la financiación para ciencia en España está al nivel de (hace) una década, que muchos nos hemos ido y muy pocos han podido volver, que hay gente que ha vuelto y se ha encontrado como mi compañera María José Sánchez Catalán, con que la despidieron de la Universidad de Valencia en abril, de manera irregular; entonces esta charla se la dedico a ella. Y bueno, que como tenemos todos estos problemas, la ciencia es muy espectacular pero aparte de eso es que sabemos que sin ciencia, no hay futuro; entonces tenemos que arreglar estos problemas porque yo, al menos, quiero un futuro para este feto.

sin ciencia no hay futuro.PNG