¿Por qué nos atrae la belleza física de la pareja?

10/06/2015 14 comentarios
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La naturaleza nos engaña al inclinarnos hacia lo que sentimos como bello en el otro sexo, cuando en realidad nos está orientando hacia la pareja con la que más y mejor podríamos procrear.

A Charles Darwin le obsesionaba la impresionante cola del pavo real, pues su teoría de la selección natural no explicaba cómo había podido evolucionar una característica que más que una ventaja adaptativa parecía un defecto que entorpece el movimiento y la conducta del animal. Pero encontró una explicación en la llamada selección intersexual, basada en el mecanismo de elección de pareja que hace que los individuos de un sexo desarrollen características especiales para atraer a los miembros del sexo opuesto. Así, cuanto más vistosa  y llena de "ojos" es la cola del pavo real macho, mayor atractivo e incitación sexual sienten las hembras por el mismo, y cuanto mayor es el número de "ojos" de su cola mayor salud y capacidad reproductiva tienen los machos, por lo que la hembra, al sentirse atraída por una cola rica en "ojos", lo que en realidad está eligiendo, sin saberlo, es un macho que le garantice una descendencia sana, con capacidad de supervivencia.  La razón de ello es que los genes que determinan ambas cosas, el número de ojos y la capacidad reproductiva, van siempre juntos, por lo que quien hereda los que hacen posible una característica hereda también los que hacen posible la otra.

¿Hay en nosotros los humanos algún mecanismo de elección semejante? Parece que sí. Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es 0,7. Cuerpo de guitarra, lo llaman algunos. Poco importa el peso del cuerpo si la proporción del 0,7 se mantiene, pues es el modelo ideal de cuerpo femenino desde la perspectiva masculina. Pues bien, hay datos que indican que las mujeres con esas proporciones tienen en general menor prevalencia de enfermedades como las cardiovasculares o el cáncer, aunque hábitos como el tabaquismo o la polución ambiental y el estrés hayan modificado y oculten esa posible realidad haciendo que incluso mujeres con otras proporciones corporales tengan mejor salud que las del 0,7.

Relación cintura/cadera en varios cuerpos femeninos. [imagen modificada de Neuroanthropology]

En cualquier caso, el mecanismo natural parece seguir ahí y a los hombres nos sigue cautivando el modelo 0,7. Como la pava real, aunque en un mundo desnaturalizado, al elegir esa forma corporal parece que los varones estamos también eligiendo potencial reproductivo inconscientemente. Mecanismos similares, aunque menos estudiados, parecen existir en sentido inverso, de mujer a hombre, al igual que para otras importantes cualidades físicas, como la simetría corporal, cuya apreciada belleza podría también indicar la ausencia de algunos problemas de salud. La naturaleza, en definitiva, nos engaña al inclinarnos hacia lo que sentimos como bello en el otro sexo cuando en realidad nos está orientando hacia la pareja con la que más y mejor podríamos procrear.

Para saber más: Morgado, I. La fábrica de las ilusiones: Conocernos más para ser mejores. Barcelona: Ariel, 2015