La apuesta europea por la ciencia

09/05/2016 0 comentarios
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La Unión Europea ha apostado por la I+D+i como motor del crecimiento económico y el bienestar social. A su vez, el desarrollo de investigaciones conjuntas y la movilidad de los científicos a lo largo y ancho del Viejo Continente ha contribuido a la integración en torno a objetivos compartidos de conocimiento y progreso. A pesar de que a veces se tiene una imagen pesimista de la Unión, las cifras ponen de manifiesto su creciente esfuerzo por potenciar la I+D+i europea, en un contexto donde la propia ciencia es cada vez más multipolar y compleja.

 

La investigación, la innovación y la ciencia son los pilares del crecimiento futuro (Carlos Moedas, Comisario Europeo de Investigación, Ciencia e Innovación)

 

La comunicación de la Comisión Europea Enhancing and focusing EU international cooperation in research and innovation: A strategic approach ha señalado la importancia de la Unión como agente destacado en el contexto científico y técnico mundial. Europa, con tan sólo el 7 % de la población mundial, es uno de los principales actores en temas de investigación e innovación, siendo responsable del 24 % del gasto mundial en investigación, del 32 % de las publicaciones de alto impacto y del 32 % de las patentes.1


Joint Research Centre de la Comisión Europea en Ispra (Italia)Sin embargo, en la actualidad la Unión Europea afronta retos diversos en el ámbito de la ciencia, la investigación, la innovación y la tecnología. Por un lado, se encuentra en un contexto económico y social en el que aún se perciben los signos de la crisis y la recesión, con los consiguientes efectos que ésta ha tenido en el ámbito de las instituciones cuya principal misión es la generación de innovación y conocimiento, como son las universidades, los centros de investigación o las propias empresas que fundamentan sus productos y servicios en la base tecnológica disponible y en la aparición de nuevos avances.


Por otro lado, la ciencia como institución se ha vuelto cada vez más compleja, interdisciplinar, y la producción de nuevos conocimientos e innovaciones requiere un esfuerzo conjunto a gran escala. Los retos para la investigación científica, en materias como la salud, la seguridad, el cambio climático, etc. transcienden el ámbito nacional y requieren de una respuesta no ya sólo europea, sino global. En este contexto, el panorama también es cambiante. Aparecen nuevos actores a considerar, potencias emergentes en el ámbito de la ciencia y la tecnología, como Brasil, China, India o Corea del Sur. Por otra parte, las grandes potencias en investigación científica como Japón o los EE.UU. continúan su desarrollo tecnológico a buen ritmo, invirtiendo cantidades en investigación e innovación respecto de las cuales la media europea aún se encuentra lejos. Surge así un nuevo escenario multipolar, en el que la investigación y la generación de innovaciones se lleva a cabo de manera interconectada entre laboratorios, centros de investigación, universidades, instituciones y empresas de diversos países, que aúnan sus esfuerzos humanos, de recursos materiales, y de financiación para dar respuesta a los retos de una economía globalizada.1

En este marco, la Unión Europea ha reconocido la importancia del progreso científico y tecnológico, no sólo como base para la generación de bienestar y aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos, sino también y de manera fundamental, como motor del crecimiento económico y la salida de la crisis. Tal y como se recoge en la comunicación de la Comisión Europea Research and innovation as sources of renewed growth la innovación está en la base de muchos de los aumentos de la productividad en los últimos tiempos, observándose además que los países que han sido más capaces de hacer frente a la recesión económica han sido aquellos que han llevado a cabo un mayor esfuerzo de inversión en investigación e innovación antes y durante la crisis, en términos generales.2 La conclusión de la Comisión en este sentido es clara:


Para recoger el fruto de estas ventajas en términos de prosperidad económica y calidad de vida, los poderes públicos de toda Europa necesitan asumir una postura activa apoyando las políticas que impulsan el crecimiento, en particular la investigación y la innovación.2

La Unión Europea, en su Estrategia 2020 se ha propuesto tres prioridades de crecimiento, interrelacionadas, y que define como crecimiento inteligente, sostenible e integrador. La primera de ellas aboga por el desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación.3 Más aún, la investigación y la innovación se citan entre los cinco objetivos de la Estrategia 2020 propuestos por la comisión, junto al empleo, el cambio climático y la energía, la educación y la lucha contra la pobreza. La iniciativa emblemática de la estrategia 2020 denominada "Unión por la Innovación" (Innovation Union) es también un claro reflejo de los esfuerzos de la UE por potenciar la ciencia y apostar por un crecimiento basado en ella

con el fin de mejorar las condiciones generales y el acceso a la financiación para investigación e innovación y garantizar que las ideas innovadoras se puedan convertir en productos y servicios que generen crecimiento y empleo.

Fruto de este impulso, el gasto previsto por la UE entre 2014-2020 viene a reforzar la apuesta de la Unión por la ciencia y la tecnología, incrementándose un 30 % en términos reales el presupuesto para Horizon 2020, el actual programa marco para investigación e innovación. Éste cuenta con una dotación que supera los 80.000 millones de euros, lo que supone así un incremento significativo del gasto con respecto de su inmediato antecesor, el Séptimo Programa Marco. Junto a esta iniciativa se prevé además la inversión de 83.000 millones de euros en investigación e innovación, y en las PYME, a través de los nuevos Fondos Estructurales y de los Fondos de Inversión europeos.2

Figura I+D EU

Estos esfuerzos persiguen, en definitiva, la consecución de un objetivo bien establecido en la estrategia 2020: elevar al 3 % el porcentaje del PIB que se invierte en I+D en los países de la Unión, desde el actual nivel del 2 %. El objetivo es ambicioso si tenemos en cuenta el punto de partida actual, pero por otra parte, los posibles obstáculos que pueden dificultar el logro, así como la estrategia y los instrumentos que pueden ayudar a vencerlos parecen estar bien identificados.

Nota:

Artículo realizado por Sara Revilla (@revilla_sara) y Antonio Crego, extraído de la monografía Revilla, S. y Crego, A. (2016). La cooperación internacional de la Unión Europea en Ciencia y Educación Superior. Raleigh, USA: Lulu Press 

 

Referencias:

European Commission (2012). Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions. Enhancing and focusing EU international cooperation in research and innovation: a strategic approach. Brussels, 14.9.2012. COM(2012) 497 final.

European Commission (2014). Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions. Research and innovation as sources of renewed growth. Brussels, 10.6.2014. COM(2014) 339 final.

European Commission (2010). Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions. EUROPE 2020 A strategy for smart, sustainable and inclusive growth. Brussels, 03.03.2010. COM(2010) 2020 final.