PsicopaTIClogías de sobremesa navideña

24/12/2014 2 comentarios
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Las nuevas "PsicopaTIClogías" son temas recurrentes en los medios de comunicación. Hablar un poco sobre: Whatsappitis, Nomofobia, FOMO, el Efecto Google o el Síndrome de la llamada fantasma, puede ser una manera entretenida de repasar nuestra tecnológica realidad. Las PsicopaTIClogías son ya parte de nuestras vidas y un socorrido tema de conversación de sobremesa navideña.

¿Se han preguntado por qué siempre que hay una nueva aplicación tecnológica rápidamente se busca una "patología asociada"? Quizás la sobremesa navideña es un buen momento para hablar del tema, sobre todo al ver que los más jovencitos, y algunos no tan jovencitos, desconectan de la evolución de las aventuras de la saga familiar que se comentan entre platos y turrones, para conectarse a sus Smarphones y que el abuelo o abuela comentan aquello de "a dónde vamos a ir a parar?".

Pues sí, la tendencia a patologizar en relación a las nuevas tecnologías es un lugar común y tema recurrente en muchas conversaciones; y como si fuera un juego de mesa más, surgen concursos espontáneos para ver quien conoce la más curiosa o el caso más extremo. No es extraño que a cualquier profesor de Psicología y / o cualquier otra área relacionada con estos "nuevos problemas" nos llamen los medios de comunicación para pedirnos nuestra opinión sobre mil y un "nuevos trastornos" con fuertes connotaciones médicas y psicológicas en sus nombres, que casi siempre parece que están a punto de ocasionar una especie de epidemia mundial tipo "Walking Dead" pero con Smartphones.

 

De hecho algunos nuevos trastornos terminan en "itis", que es un sufijo que significa en el ámbito sanitario significa "inflamación", y claro ya tenemos casos de Whatsappitis. De hecho uno de los primeros se describió en la revista The Lancet, después de que una médica fuera diagnosticada de tendinitis después de haberse pasado toda una guardia a la Navidad contestando WhatsApps. Otros nuevos trastornos son terminados en "fobia" como la "Nomofobia" (la fobia a no tener el móvil cerca, quedarse sin batería, cobertura, etc.) y si queremos alguna patología con nombre más críptico tenemos el la (o "el") FOMO (Fear of Missing Out) que no es más que el miedo a "perdernos algo" de lo que puede estar pasando en las redes sociales y con las personas con las que interactuamos online. Y si quieren tener un síndrome completo, podemos mirarnos el síndrome de la llamada, o vibración, fantasma, que hace que nos parezca que nuestro teléfono móvil suena o vibra cuando no lo hace o el síndrome de la fatiga informativa que ya fue descrito en los años noventa y que ahora con los nuevos dispositivos y más ancho de banda puede que ya hayamos incorporado discretamente a nuestra colección de psicopaTIClogías de la vida cotidiana.

PsicopaTIClogías

Si preferimos los trastornos que pueden tener efectos neurológicos en procesos psicológicos como la memoria podemos fijarnos en el llamado: Efecto Google que hace que tendamos a no almacenar en nuestra memoria lo que con Google tenemos a un golpe de clic.

Una de las últimas "psicopaTIClogies" comienza a darse con las Google Glass. Ya se han descrito en los Estados Unidos los primeros casos de individuos "adictos" que se pasaban más de dieciocho horas con las gafas de Google (quizás las tenían graduadas, vaya usted a saber). Vamos que no se las quitaban más que para ir a dormir. Estos nuevos dispositivos "wearables", es decir que podemos vestir como si fueran una bufanda pero con tarjeta de memoria y nanocircuitos, generarán también situaciones realmente divertidas que pueden dar lugar a entretenidas conversaciones en la sobremesa navideña, e incluso a nuevos juegos como ver quién sabe más trastornos y cuáles serán los próximos que se "descubrirán". De hecho si seguimos así "tocaremos" a tres o cuatro trastornos por cabeza.

 

Tomemos el caso de las Google Glass y, como estamos ya en el contexto de una agradable sobremesa navideña, démonos licencia para dejar de lado las numerosas, útiles y fantásticas aplicaciones que tanto las Google Glass como cualquier otra tecnología similar, pueden tener en el mundo profesional, la docencia, investigación, etc. Y siendo un poco osados, por no decir gamberretes, buscar no sólo nuevas patologías y síndromes sino potenciales situaciones más o menos conflictivas según quien se ponga las gafas; y yendo más allá de si están permitidas por la conducción de vehículos. ¿Lo están? Ya tenemos la primera situación comprometida. Ahí la dejamos.

 

Vamos a por más situaciones. Imaginemos que vamos en el tren a ver el alumbrado navideño en Lleida. ¿Como nos sentiremos si alguien, con sus "gafas inteligentes", nos mira demasiado tiempo? Nos daría por pensar que puede estar mirandonos y utilizando a la vez un software de reconocimiento facial para encontrarnos en Facebook, Twitter con algunas de las aplicaciones ad hoc que ya existen para hacerlo? Quizás no nos esté mirando y sólo consulta qué tiempo hará en su destino, o a qué hora tiene el tren de regreso. ¿Y si nos habla con sus "Glass" con un pilotito verde encendido? ¿No podemos pensar que quizás está grabando nuestra conversación? ¿Nos sentiremos cómodos si en una situación de cierta intimidad nuestra pareja dice que no se quiere quitar las gafas que "todo lo ven y pueden grabar"? ¿Pero, y en casa, en la sobremesa navideña será más fácil? Pues depende, porque tal vez tendremos que dar más explicaciones de las habituales a la pregunta que, a quien más quien menos le han hecho alguna vez, cuando los problemas del día a día no han querido quedarse en el trabajo y aparece aquello de: "¿Dónde estás? ... Estás ausente ... ¿En que piensas? ¿Tendremos en este caso la carga de la prueba de demostrar que aunque llevamos las gafas de Google no estamos revisando temas de trabajo y que realmente estamos presentes en cuerpo y mente?

Si todavía no tenemos "reglas escritas de urbanidad TIC" sobre cuándo y cómo se puede consultar el Smartphone en la mesa, me temo que con las Google Glass, SmartWatch (relojes inteligentes) y cualquier "wearable" que podamos llevar "puesto" la situación continuará dando lugar a situaciones cómicas, molestas o al menos curiosas, pero no necesariamente patológicas.

Pero las sobremesas navideñas tienen un final y quizás si cada uno vuelve a casa pensando que la necesidad de crear nuevas patologías no deja de ser una reacción de un cierto miedo e inseguridad ante lo que es nuevo, logremos un consenso entre todos los comensales. Somos nosotros los que tenemos que controlar el uso que hacemos de las TIC y saber que lo que es realmente importante no es tanto el "cuantas veces" consultamos el Smarpthone o "cuanto tiempo" estamos conectados, sino si ese tiempo nos hace crecer como personas y nos acercar a nuestros objetivos de vida (y recordemos que una persona es mucho más que la suma de su proyectos profesionales)

Quizás durante las fiestas navideñas con hacer deporte, pasear, hablar, compartir y leer el diario "La Mañana" disfrutando de su nuevo formato nos baste para conectarnos más con nosotros mismos y descansar un poco del mundo (y que el mundo descanse de nosotros). Para eso no necesitamos ponernos ningunas gafas si no es para ver y disfrutar de aquello y aquellos que tenemos cerca. Y si es en el contexto de una buena sobremesa tanto mejor. ¡Feliz Navidad!

Artículo publicado originamente en el Diario La Mañana de Lleida.