Una opinión acerca de las vacunas

02/07/2015 7 comentarios
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¿Hay pruebas científicas que asocien el autismo con las vacunas? ¿Dónde y por qué apareció el movimiento anti-vacunas? ¿Es una actitud responsable que las estrellas de la televisión hagan propaganda de estos movimientos sin tener una formación médica o científica? ¿Debería ser obligatoria la vacunación en los niños?

El movimiento anti-vacunas comenzó prácticamente a la vez que su utilización. A mediados del siglo XIX ya había movimientos que se oponían a la utilización de la vacuna de la viruela en Inglaterra y EE.UU. Algunos clérigos argumentaban que era anti-cristiano utilizarla porque procedía de un animal. Otro de los hitos más importantes de este movimiento es el artículo publicado por el Dr. Andrew Wakefield en el que se halló una relación entre el autismo y la vacuna triple vírica. Se le dio muchísima publicidad a este trabajo y desgraciadamente no tanta al hallazgo de su invalidez por fraude. El estudio de Wakefield llevó a muchas familias a no vacunar a sus hijos y consecuentemente a un aumento de las muertes causadas por rubeola y paperas.

El 2 de julio falleció el niño afectado de difteria en Barcelona. No había habido ningún caso de difteria en España desde 1987 y se creía erradicada. Es una desgracia terrible que esperemos sirva para que muchas familias no duden en vacunar a sus hijos. El hecho de que la mayoría de los niños estén vacunados protege a los que no lo están, pero llegará un punto en el que si la proporción sube demasiado aumentarán los riesgos de toda la población. En mi opinión, los datos científicos de muchos expertos nos muestran claramente el beneficio de vacunar a la población, y por tanto, si el movimiento anti-vacunas sigue haciendo este daño, en algún momento el Gobierno tendrá que obligar a vacunar a los niños para que puedan ir a la escuela y no pongan en peligro a los demás.

Cepa del bacilo Corynebacterium diphtheriae, responsable de la difteria [Wikimedia Commons]

Esto no es un caso aislado, hay múltiples ejemplos de casos como éste, a los que se debería dar más publicidad. En 2009 hubo un brote de meningitis en Minnesota, EE.UU. Las investigaciones desvelaron que muchos de los niños no estaban vacunados. La madre de una de las víctimas declaró cuando se enteró de que su hijo estaba muriendo: «Nunca entendí de verdad el riesgo tan grave que corría mi hijo por no vacunarse».

Pero desgraciadamente, mucha gente con gran influencia en la opinión pública, alardea del peligro de vacunar a los niños. Por poneros un ejemplo, el actor Jim Carrey echa la culpa del autismo de su hijo al tiomersal, un conservante de mercurio que se utiliza en EE.UU. en los viales de dosis múltiple de algunas vacunas para evitar la contaminación con bacterias u hongos. Sin embargo las investigaciones científicas no apoyan que las vacunas que contienen tiomersal sean perjudicales para la salud, y no se ha encontrado ninguna prueba de su posible relación con el autismo. En mi modesta opinión, es una actitud irresponsable el aconsejar a otra gente que no vacune a sus hijos, especialmente cuando no se posee la formación necesaria para hacer un juicio de valor sólido. De la misma forma que yo no podría aconsejar sobre cuál es el mejor material para construir un cohete espacial.

Hace sólo un siglo, las enfermedades infecciosas producían más del 50 % de las muertes, ahora menos del 2 % del total. Este avance y la erradicación o reducción a mínimos de enfermedades como la viruela y la polio han sido posibles gracias al uso de las vacunas. Como en los países desarrollados no vemos todos los días morir a un niño de una enfermedad infecciosa, se nos olvida muchas veces su importancia. 

 

Bibliografía

- Deadly Choices, how the anti-vaccine movement threatens us all. Paul A. Offit, M.D. Basic Books, 2011.

- Centers for Disease Control and Prevention: www.cdc.gov

- No vacunar pone en riesgo a todos. Borja Robert. La Rioja.com, Salud (02-07-15).

- The history of vaccines: www.historyofvaccines.org