Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Suscripción
TEMAS
Tapas
Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2013Nº 437
Apuntes

Neurociencia

Gratuito

Mamíferos modelo

  • Yuhas, Daisy

La neurobióloga de la Universidad de Cambridge Jenny Morton esperaba, cuando empezó a trabajar con ovejas, vérselas con unos animales dóciles y tontos. Descubrió, sin embargo, que eran complejas y curiosas. Esta especialista en enfermedades neurodegenerativas, como la de Huntington, participa en la evaluación de las ovejas como nuevos modelos animales de tamaño grande para el estudio de trastornos del cerebro humano.

La enfermedad de Huntington es una dolencia hereditaria y mortal que provoca una cascada de muertes celulares en la región de los ganglios basales del cerebro. La idea de utilizar ovejas para estudiarla surgió en 1993 en Nueva Zelanda, un país en el que las ovejas son siete veces más numerosas que los seres humanos. Ya se conocían algunos trastornos que se dan tanto en humanos como en ovejas, pero Richard Faull, neurólogo de la Universidad de Auckland, y Russell Snell, experto en genética, tenían una idea más ambiciosa. Decidieron desarrollar una línea de ovejas con la enfermedad (que se produce por repeticiones dentro de un único gen, el IT15) con la esperanza de observar el avance de la misma y desarrollar un tratamiento. Consiguieron su objetivo en 2006, después de prolongados esfuerzos.

¿Por qué con ovejas? En primer lugar, tienen un cerebro voluminoso, equiparable al de los macacos, los otros animales grandes que se están usando actualmente para estudiar esta enfermedad, y con circunvoluciones corticales desarrolladas, como el nuestro. Además, las ovejas se pueden criar en grandes corrales con sus congéneres y es fácil tenerlas bajo observación a distancia, con mochilas registradoras de datos; ello permite estudiarlas en un entorno natural, con menos problemas éticos que si se investigase con primates enjaulados. Además, estos animales longevos y sociales son activos y expresivos, reconocen rostros y tienen buena memoria. También aprenden rápidamente y no son reacios a participar en experimentos. Esto ha permitido que Morton desarrolle pruebas cognitivas similares a las realizadas con humanos que sufren este trastorno. Los investigadores pueden estudiar la evolución completa de la enfermedad de Huntington, que en humanos está asociada a un declive gradual, tanto mental como de las habilidades motoras, y comparar los cambios en las ovejas con el comportamiento normal de los animales sanos.

La primavera que viene, Faull, Snell, Morton y sus colaboradores comenzarán a observar dos rebaños de ovejas con huntington en Australia. Un rebaño recibirá una de las terapias más prometedoras creadas hasta el momento, un virus que silencia las mutaciones del IT15, mientras que el otro servirá como grupo de control.

Actualmente, no hay cura para ninguna enfermedad del cerebro humano. Los investigadores creen que estos estudios podrían constituir un hito en la lucha contra las dolencias neurodegenerativas.

Puede conseguir el artículo en: