Anatomía
Circunvoluciones cerebrales
La corteza cerebral ocupa la mitad aproximada del volumen del cerebro. En ella tienen su sede nuestras funciones superiores, incluida la capacidad de leer y entender lo que a continuación exponemos.
samuel y pedro velasco 5W Infographics; davies & starr Getty Images (maíz); don farrall Getty Images (abeja y pez dorado); george doyle y ciaran griffin Getty Images (loro);
rubberball productions/getty images (hombre); purestock/getty images (camarón, gallo y rana); medicalrfcom/getty images (microorganismo);
flip nicklin Minden Pictures/Getty Images (ballena); digital vision/getty images (cerdito); joseph van os Getty Images (tigre); creativ studio heinemann Getty Images (planta);
Sobre la corteza cerebral, en latín cortex cerebri o simplemente cortex, se han escrito bibliotecas enteras. A la postre, todos esos libros son expresión de la propia corteza. En nuestra producción mental se reflejan las actividades cerebrales como sustrato de la conciencia. Surge así el gran dilema: nuestra conciencia intenta entenderse a sí misma estudiando el órgano que la produce.
Resulta inmediato percatarse de la dificultad de la tarea, si no de su imposibilidad. Difícil o imposible, siempre ha fascinado a mentes inquietas. Pero cuando un anatomista se acerca a un órgano no se preocupa de sus posibles funciones, ni siquiera de formular hipótesis. Se limita a observar, describir y desmenuzar. A los fisiólogos, epistemólogos y filósofos les gusta, en cambio, reelaborarlo todo para conjuntarlo después.
La corteza cubre el cerebro con un manto gris de neuronas. Pese a su grosor de apenas medio centímetro, es mucho mayor de lo que parece. Representa aproximadamente la mitad de todo nuestro encéfalo.