Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 28/01/2016

BOTÁNICA

Cómo identifican los atrapamoscas la presencia de presas

Para distinguir la caída de un insecto de la de otros objetos, las plantas carnívoras disponen de un sistema de conteo de señales producidas por la propia presa.

Current Biology

Menear

En esta venus atrapamoscas se observan los pelos sensitivos que captan los movimientos de las presa. [Noah Elhardt / Wikimedia Commons]

También te puede interesar

Las plantas carnívoras, como la venus atrapamoscas (Dionaea muscipula), hacen frente a la escasez de nutrientes del suelo mediante el consumo de insectos. Pero el coste que conlleva la caza de insectos es elevado. La captura de presas exige que Dionaea cierre con rapidez su trampa y a continuación ponga en marcha la digestión, un proceso que consume mucha energía. Según un nuevo estudio, para equilibrar los costes y beneficios de ingerir carne, las plantas han desarrollado un sistema de conteo que les permite distinguir las presas reales de las falsas alarmas.

Para determinar el modo en que el atrapamoscas identifica una posible fuente de alimento y sabe que no es una falsa alarma, como una gota de agua, investigadores de la Universidad de Wurzburgo y del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), entre otros, analizaron la respuesta eléctrica y química de la planta frente a estímulos táctiles. Con el fin de imitar la presencia de una presa, como un insecto, los científicos estimularon los pelos sensitivos situados en la trampa de la planta. Comprobaron que al tocar los pelos dos veces consecutivas la trampa de la hoja se cerraba.

Los autores continuaron estimulando los pelos con el fin de imitar el forcejeo de un insecto que tratara de liberarse. En esta fase, la planta produce una hormona defensiva, el ácido jasmónico, que también desprenden las plantas no carnívoras cuando son atacadas por un insecto. En la venus atrapamoscas, esta hormona desencadena la producción de enzimas digestivas. Después de un quinto toque, las plantas liberaron compuestos que contribuyeron a la absorción de nutrientes. De este modo, gracias al recuento, la venus atrapamoscas puede ahorrarse la energía para cuando realmente la necesite.

Más información en Current Biology

Fuente: Monique Brouillette / Science

Artículos relacionados

Revistas relacionadas