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  • 01/03/2016

Neurociencia

Descubren el área neuronal que reacciona ante el sentimiento de soledad

Un circuito del tronco cerebral motiva a los ratones a buscar compañía.

Cell

Menear

La inhibición de la actividad en cierta red neuronal del núcleo del rafe dorsal suprime el deseo de la interacción social en ratones. [iStock/filo]

Una red de neuronas alojada en el núcleo del rafe dorsal, un área del tronco cerebral, parece ser la encargada de generar el deseo de interacción social. Así al menos lo han demostrado en ratones Gillian A. Matthews, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, y sus colaboradores en un trabajo cuyos resultados se publican en Cell. En su experimento, los investigadores vieron cómo esa red neuronal se mostraba especialmente sensible ante las situaciones de soledad provocadas en los roedores.

Como recuerdan los autores en su artículo, entablar y mantener relaciones sociales es crucial para muchas especies: ofrece seguridad, facilita la supervivencia de la progenie, reduce el gasto de energía y contribuye a un buen estado emocional. De hecho, la ausencia de contacto comunitario suele provocar un fuerte deseo de establecer vínculos sociales. Sin embargo, es aún muy poco lo que se conoce sobre la manera en que la soledad afecta al cerebro y cuáles son sus consecuencias desde un punto de vista neuronal.

Se sabe que los roedores son animales sociales que tienden a buscar compañía ante la falta de contacto. En su experimento, los investigadores dejaron incomunicados a algunos ratones y examinaron mediante técnicas electrofisiológicas las consecuencias que esa situación provocaba en el cerebro. Observaron que, en los roedores que habían permanecido aislados, las conexiones de cierta red neuronal alojada en el núcleo del rafe dorsal eran mucho más fuertes que en aquellos animales acostumbrados a vivir en sociedad.

Además, a sabiendas de que la soledad puede generar el deseo de buscar compañía, los científicos examinaron qué ocurría cuando un ratón incomunicado se encontraba con otro acostumbrado a la colectividad. Hallaron que el núcleo del rafe dorsal del roedor aislado incrementaba considerablemente su actividad; sin embargo, dicha activación no se detectó en aquellos ratones que nunca habían estado apartados de sus congéneres.

Por último, los investigadores lograron modificar la conducta de las cobayas inhibiendo con luz el núcleo del rafe dorsal. Al hacerlo, los roedores no mostraron intención de entablar vínculos sociales aunque antes hubiesen estado aislados. Ello ha permitido a los expertos concluir que es la activación de ese grupo concreto de neuronas lo que provoca el deseo de buscar compañía. Al mismo tiempo, su inhibición causaría el efecto contrario; es decir, la supresión del afán de socializar.

En su artículo, los autores enfatizan la importancia de investigar con detalle los mecanismos neuronales que gobiernan el comportamiento social, ya que ello permitiría comprender y tratar las deficiencias sociales características de un gran número de trastornos neuropsiquiátricos.

Más información en Cell.

—IyC

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