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Actualidad científica

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  • 17/02/2016

NEUROCIENCIA

Descubren la sede cerebral del suspiro

Identifican en ratas las áreas cerebrales que controlan el acto de suspirar.

Nature

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Los investigadores sospechan que en el suspiro humano existe una componente emocional. Según argumentan, cuando estamos estresados, por ejemplo, suspiramos más. [iStock/ pixdeluxe]

Dos pequeñas regiones alojadas en el tronco encefálico, y que se componen de unas pocas cientos de neuronas, se encargan de regular la acción de suspirar. Un equipo dirigido por Jack Feldman, de la Universidad de California en Los Ángeles, ha demostrado este hallazgo en ratas. Mediante la manipulación del proceso de suspirar de los animales descubrieron que las neuronas que se hallan en ambas áreas se comunican entre sí a través de neurotransmisores concretos.

Para su investigación, Feldman y sus colaboradores utilizaron diversas estrategias. Por un lado, inhibieron la producción de los neurotransmisores Nmb y Grp (ello conduce a un reducción en la frecuencia suspiros); por otro, inyectaron ambos transmisores en el complejo pre-Bötzinger de las ratas. En este caso, los roedores suspiraron más.

Neurotransmisores concretos

Según descubrieron, las dos regiones involucradas en la acción de suspirar se encuentran en el centro respiratorio del cerebro. En una de esas áreas, denominada grupo respiratorio parafacial, se hallan neuronas que producen los neurotransmisores Nmb y Grp. Las neuronas envían estos a unos receptores que se alojan en una segunda región cerebral, el llamado complejo pre-Bötzinger. Allí, unas doscientas células nerviosas reaccionan a las señales entrantes. Entonces, el complejo pre-Bötzinger, tras enviar una orden de respiración normal, manda una segunda. Como consecuencia, el animal respira de manera profunda.

El hecho de suspirar propicia un aumento en el intercambio de gases y, al parecer, contribuye, junto con la porción extra de oxígeno, a una reactivación de los alvéolos pulmonares. Aunque los humanos solemos suspirar inconscientemente, en los momentos emocionales lo hacemos de manera voluntaria. Con todo, las personas solemos suspirar con frecuencia: cada cinco minutos, más o menos.

«Sin duda, existe un componente del suspiro relacionado con el estado emocional. Cuando se está estresado, por ejemplo, suspiramos más», apunta Feldman. «Es posible que las neuronas que se encuentran en las áreas del cerebro que procesan las emociones desencadenen la liberación de neuropéptidos del suspiro, pero todavía no lo sabemos».

Como próximo paso, el equipo espera desentrañar por completo el mecanismo de este proceso. Todavía queda en el tintero saber por qué las personas suspiramos con mayor frecuencia y de manera consciente en los momentos emocionales. También quieren comprobar si en este suspirar emocional se activan las mismas neuronas descubiertas.

Más información en Nature

Fuentes: Spektrum.deUCLA