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Actualidad científica

  • Noticias
  • 02/11/2012

ECOLOGÍA

Efecto de los plaguicidas agrícolas en las poblaciones de abejas

Se ha demostrado el modo en que los plaguicidas alteran el funcionamiento de los insectos a nivel individual y de la colonia.

Nature

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Abeja melífera extrayendo néctar. [Wikimedia Commons]

Desde hace tiempo se viene informando un declive generalizado de los insectos polinizadores, tanto de las poblaciones naturales como de las explotadas. Ello tiene serias consecuencias en la producción agrícola y en los servicios que nos brindan los ecosistemas. Las abejas contribuyen al 80 por ciento de la polinización que realizan los insectos, por lo que resulta importante entender y mitigar las causas del declive actual de sus poblaciones.

Los estudios recientes han señalado los plaguicidas como principales responsables de esas alteraciones. En concreto, apuntan que la exposición a esas sustancias dan lugar a cambios en el comportamiento de los insectos y a una menor producción de las colonias. Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado la conexión entre las alteraciones en el comportamiento individual y el impacto en la colonia.

Las colonias de abejas dependen del funcionamiento colectivo de numerosas obreras. Por lo tanto, aunque las concentraciones de plaguicidas en el campo pueden ejercer efectos leves o subletales a los individuos, se desconoce si las sociedades amortiguan dichos efectos o si se produce un efecto acumulativo a nivel de colonia. Además, la extensión de la agricultura intensiva significa que las abejas se hallan expuestas a numerosos tipos de plaguicidas cuando se alimentan. Sin embargo, hasta ahora apenas se habían investigado los efectos combinados de distintos plaguicidas.

En un estudio recién publicado en Nature se ha examinado el efecto de la exposición crónica de los abejorros a dos plaguicidas (neonicotinoides y piretroides), a concentraciones que podrían aproximarse a las que se aplican en los cultivos. Se ha visto así que los plaguicidas alteran el comportamiento forrajero de los insectos y aumenta la mortalidad de las obreras, lo que da lugar a una reducción importante en el desarrollo de las larvas y el éxito de la colonia. Se ha comprobado también que la capacidad forrajera de las obreras, en particular la eficiencia en la recolección de polen, disminuye de modo relevante, lo que se traduce en un a pérdida del número de obreras y de la productividad global de la colonia. Por último, se ha observado que la combinación de ambos tipos de plaguicidas aumenta la propensión a la desaparición de la colonia.

Más información en Nature

— IyC