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  • 16/03/2016

EVOLUCIÓN HUMANA

El origen de los homininos de la Sima de los Huesos

El análisis de ADN extraído de los homininos fósiles de este yacimiento, en Burgos, proporciona pruebas sobre su historia evolutiva y su vinculación con los neandertales.

Nature

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El análisis del ADN nuclear más antiguo, extraído de los restos fósiles de la Sima de los Huesos, en Burgos, apuntan a su vinculación con los neandertales.
[Javier Trueba, Madrid Scientific Films]

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Los últimos hallazgos afirman que los caminos de Homo neanderthalensis y H. sapiens se cruzaron hace pocas decenas de miles de años. Por otro lado, los análisis genéticos de los restos de los neandertales han modificado nuestra imagen del hombre moderno. Esta revista monográfica (en PDF) describe la historia de los neandertales, así como las diferencias y similitudes tanto cognitivas como anatómicas con el hombre moderno y las posibles causas de extinción de estos homínidos tan semejantes a nosotros.

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Se acaban de publicar los resultados de lo que puede ser el proyecto de secuenciación genómica más caro del mundo. Al descodificar tan solo el 0,1 por ciento del genoma del ADN más antiguo jamás recuperado de un ancestro humano, Matthias Meyer, biólogo molecular del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, y sus colaboradores obtuvieron suficientes datos en bruto como para cartografiar docenas de veces el genoma de los humanos modernos.

Se ha tratado de un esfuerzo necesario, porque el ADN de los huesos de 430.000 años de antigüedad descbiertos en la Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca, se hallaba degradado y contaminado. La labor ha puesto de manifiesto que los fósiles pertenecen a neandertales primitivos, lo que ha hecho retroceder el tiempo estimado en que los antiguos predecesores de los humanos debieron de separase de los neandertales.

El estudio, en el que han participado Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos, José Mª Bermúdez de Castro, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, y Eudald Carbonell, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, entre otros, aclara en parte la confusión existente sobre a qué especies pertenecen los restos. Una investigación publicada en 2013 secuenció el genoma mitocondrial de un fémur (el ADN de las mitocondrias, los orgánulos que producen energía en la célula, es más abundante que el ADN nuclear). Ese trabajo indicaba que al menos uno de los individuos identificados a partir de los fósiles estaba más estrechamente emparentado con los denisovanos (un grupo descrito a partir de los restos hallados a miles de kilómetros de distancia, en Siberia) que con los neandertales europeos.

Existen pocos yacimientos tan importantes e intrigantes como la Sima de los Huesos, a la que se accede tras descender por una sima vertical de 13 metros. El yacimiento alberga los restos de al menos 28 individuos, junto con los de docenas de osos cavernarios y otros animales. Los homininos podrían haber caído allí por accidente y morir, aunque algunos investigadores creen que fueron enterrados deliberadamente allí.

 

 

 

 

 

 

 

Recuperación y secuenciación del ADN nuclear de los fósiles de la Sima de los Huesos [MADRID SCIENTIFIC FILMS S.L. en Vimeo].

En los cráneos de la Sima se empieza a insinuar un arco superciliar prominente, así como otros caracteres típicos de los neandertales. Pero otros rasgos, y las incertidumbres en torno a su edad (algunos estudios los sitúan en 600.000 años, otros hacia los 400.000) convencieron a muchos de que, en lugar de ello, podrían pertenecer a una especie más antigua conocida como Homo heidelbergensis.

La confusión alcanzó su punto álgido cuando Meyer, su colega Svante Pääbo y su equipo revelaron el vínculo mitocondrial con los homininos de Denisova. Pero esperaban que la recuperación del ADN nuclear de los esqueletos (el cual refleja muchas más líneas de ascendencia que el ADN mitocondrial, que se hereda exclusivamente de la línea materna) podría aclarar las cosas.

Recuperación del ADN nuclear

El equipo de Meyer logró extraer el ADN nuclear y mitocondrial de cinco muestras de la Sima, probablemente correspondientes a diferentes individuos. Un factor clave en su éxito, comenta Meyer, fue que desde el año 2006, los arqueólogos habían refrigerado cuidadosamente dientes y tejido de omoplatos del yacimiento para conservar el ADN antiguo, a la espera de que se desarrollaran técnicas de análisis molecular avanzadas.

El ADN nuclear revela que los homininos de la Sima son, de hecho, neandertales primitivos. Y su edad indica que los primeros antecesores de los humanos divergieron de los neandertales hace entre 550.000 y 765.000 años, demasiado tiempo atrás como para que sus antepasados pudieran haber sido Homo heidelbergensis, según habían planteado algunos.

Los investigadores deben buscar ahora una población que vivió hace entre unos 700.000 y 900.000 años, según María Martinón-Torres, paleoantropóloga del Colegio Universitario de Londres. La investigadora señala a Homo antecessor, una especie descrita a partir de restos de 900.000 años de edad hallados también en Atapuerca, como ancestro común más probable. Ello podría comprobarse si se encontraran sus restos también en África u Oriente Medio.

La últimas secuenciaciones del ADN mitocondrial del equipo, por su parte, confirman de nuevo el desconcertante vínculo entre los homininos de la Sima y los denisovanos. Meyer plantea que los antepasados de los dos grupos presentaban un ADN mitocondrial que heredaron ambos, aunque no los neandertales posteriores. Esta supresión podría haber sucedido por casualidad, pero Meyer apoya ahora la hipótesis de que una especie africana hasta ahora desconocida habría migrado a Eurasia y se habría hibridado con los neandertales, con el consiguiente reemplazo del ADN mitocondrial. (La difusión de las tecnologías líticas de África a Eurasia, que tuvo lugar hace alrededor de medio millón de años y, de nuevo, hace 250.000 años, corrobora esa idea).

Es difícil descartar estas u otras ideas sin nuevos datos, comenta Meyer. Para ello se necesitaría secuenciar el genoma completo o casi completo de un hominino de la Sima, o disponer de los datos genéticos de otros neandertales primitivos.

«Tratar de dar sentido a todo resulta fascinante y nos mantiene siempre alertas», afirma Chris Stringer, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. Stringer explica la recuperación del ADN nuclear de tal edad le hace albergar la esperanza de que en el futuro se podrá analizar ADN aún más antiguo. «En lugar de limitarnos a intentar reconstruir los últimos 100.000 años, podemos comenzar ahora a poner algunas fechas anteriores en el árbol humano a partir del ADN», comenta.

Más información en Nature

Fuente: Ewen Callaway/ Nature

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