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  • 15/12/2014

Astrobiología

Explosiones de rayos gamma y extinciones cósmicas

¿Una solución a la paradoja de Fermi?

Physical Review Letters

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Recreación artística de una explosión de rayos gamma. Aunque poco frecuentes, la extrema violencia y alcance de estos estallidos podría haber acabado con la mayor parte de las formas de vida en el cosmos. [NASA/Swift/Mary Pat Hrybyk-Keith y John Jones]

La Vía Láctea contiene unos 200.000 millones de estrellas, y, según varias estimaciones, un número no menor de planetas. Tales cifras suelen interpretarse como una indicación de que nuestra galaxia debería dar cobijo a todo tipo de formas de vida, muchas de ellas inteligentes y tal vez incluso tecnificadas. Pero ¿ocurre realmente así? Tal vez no. En un artículo publicado hace unos días en Physical Review Letters, Tsvi Piran, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y Raúl Jiménez, de la Universidad de Barcelona, sugieren que la vida en el cosmos podría ser un fenómeno mucho menos común de lo que se pensaba. La razón se debería a un posible mecanismo de extinción masiva subestimado hasta ahora: las explosiones de rayos gamma, uno de los fenómenos más violentos del universo conocido.

La mayoría de estas explosiones se desencadenan cuando una estrella muy masiva estalla en forma de supernova y, en pocos segundos, libera tanta energía como el Sol durante toda su vida. Se trata de un fenómeno relativamente poco común: en una galaxia típica, tales estallidos ocurren una vez cada varios millones de años. De hecho, todas las explosiones de rayos gamma observadas hasta ahora han tenido lugar en galaxias distantes, pero ninguna en la Vía Láctea... quizá por suerte, ya que se sabe que las más energéticas de ellas podrían barrer la vida a miles de años luz de distancia.

Tras reevaluar los últimos datos relativos a la frecuencia y características de estas explosiones, Piran y Jiménez concluyen que la probabilidad de que un evento letal haya alcanzado la Tierra durante los últimos 500 millones de años rondaría el 50%. Si ese intervalo se extiende a los últimos 5000 millones de años, la misma probabilidad aumentaría hasta el 90%. Por sí solas, estas cifras ya convierten a las explosiones de rayos gamma en un candidato plausible para explicar alguna de las extinciones masivas que han jalonado la historia de nuestro planeta.

Pero los efectos de estas explosiones cósmicas van más allá. Los investigadores deducen que, debido a su elevada densidad de estrellas, el centro de la Vía Láctea sería prácticamente hostil a la vida: en los últimos 1000 millones de años, la probabilidad de que una explosión letal se hubiese producido a menos de 6000 años luz del centro galáctico (donde residen el 25% de las estrellas) ascendería al 95%. Por tanto, solo las regiones más externas de las grandes galaxias —zonas como la que, de hecho, ocupa nuestro sistema solar— serían habitables. Al considerar el universo en su conjunto, los autores concluyen que apenas el 10% de las galaxias serían aptas para la vida, y que esta solo habría podido comenzar hace 5000 millones de años.

Las autores señalan que las explosiones de rayos gamma podrían explicar la paradoja de Fermi. En 1950, el físico italiano Enrico Fermi observó que, si la vida fuese un fenómeno tan común como se cree, el ser humano ya tendría que haber contactado con alguna civilización extraterrestre. Varias estimaciones permiten concluir que una civilización tecnificada tardaría, como mucho, unos 50 millones años en colonizar por completo la Vía Láctea. Aunque ese intervalo de tiempo parezca inmenso en escalas humanas, no constituye más que un abrir y cerrar de ojos en escalas cósmicas, por lo que si en nuestra galaxia hubiese otra civilización desarrollada y expansionista, lo lógico sería que ya hubiese llegado a la Tierra. En el pasado, varios expertos han interpretado esa ausencia de señales de vida extraterrestre inteligente como una indicación de que los humanos tal vez seamos la primera civilización tecnificada y expansionista de la Vía Láctea. Algo tal vez chocante pero posible si, en efecto, la mayor parte de la galaxia fuese mucho más hostil a la vida de lo que pensábamos hasta ahora.

Más información en Physical Review Letters y Physics. Una versión del artículo técnico se encuentra disponible en el repositorio arXiv.

—IyC

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