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  • 22/12/2015

geofísica

Indicios de antiguas tormentas solares en el hielo de los polos terrestres

El hallazgo resuelve el misterio de un exceso de radiocarbono en los anillos de árboles de hace más de mil años.

Nature Communications

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Imagen de la estación de investigación NEEM en el norte de Groenlandia. [Raimund Muscheler / Universidad de Lund]

Las tormentas solares y los rayos cósmicos que estas liberan al espacio exterior dan lugar, en ocasiones, a fenómenos tan espectaculares como las auroras, pero también representan un riesgo para el hombre. En casos extremos pueden causar importantes cortes en el suministro de energía (como los que ocurrieron en octubre del año 2003 en Suecia y en marzo de 1989 en Canadá) e incluso podrían producir averías en los satélites.

Según un estudio publicado en la revista Nature Communications, dichas perturbaciones podrían ser bastante más intensas de lo que pensaban los expertos. Un grupo de investigadores liderado por Raimund Muscheler, de la Universidad de Lund, ha descubierto que la Tierra fue golpeada por dos tormentas solares extremas hace más de mil años.

«Si dichos eventos ocurriesen hoy en día podrían tener efectos devastadores en el suministro de energía, en los satélites y en los sistemas de comunicación», afirma Muscheler. Su equipo ha buscado rastros de radiocarbono en los hielos de Groenlandia y de la Antártida, puesto que la presencia de este isótopo del carbono 14 en la Tierra se debe precisamente a los rayos cósmicos procedentes del Sol. De hecho, hace unos años, otro grupo de científicos encontró indicios de un rápido incremento del mismo elemento en los anillos de árboles que se remontan a los períodos comprendidos entre los años 773 y 774 y 993 y 994. El hallazgo ha sido objeto de debate, pero el nuevo estudio parece haber aclarado el misterio.

«En esta investigación hemos trabajado de forma sistemática para encontrar la causa de esos eventos y hemos encontrado valores parecidos a los de los árboles de hace más de mil años en el hielo de Groenlandia y de la Antártida. Gracias a los nuevos resultados, podemos descartar las demás explicaciones sugeridas hasta ahora y confirmar que las tormentas solares extremas son la causa de los valores del carbono radiactivo observado en las plantas milenarias», apunta Muscheler.

El investigador sueco señala que este dato es fundamental para la construcción de los futuros sistemas electrónicos. «Los valores asociados a estas tormentas solares antiguas exceden con creces los de cualquier evento observado gracias a los instrumentos terrestres. Creemos, por tanto, que nuestro hallazgo debería llevar a una reevaluación de los riesgos asociados a este tipo de fenómenos».

Más información en Nature Communications

Fuente: Universidad de Lund

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