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  • 13/10/2017

EVOLUCIÓN

¿Por qué las ranas venenosas no son víctimas de su propio veneno?

Un estudio genético revela el motivo por el que las neurotoxinas de la piel de algunas ranas no ejercen efecto en su mismo sistema nervioso.

Science

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Se descubre por qué las ranas venenosas de dardo, como la rana tricolor ecuatoriana (Epipedobates anthonyi), se muestran inmunes a sus propias toxinas. [Tubifex / Wikimedia Commons CC-BY-SA-3.0]

En la naturaleza, los colores brillantes encierran a menudo un mensaje de peligro para los depredadores: «¡Ten cuidado, estoy envenenado!». Este es el caso de algunas ranas cuya piel contiene neurotoxinas. Pero ¿por qué estas ranas no se ven afectadas por su propio veneno? Al estudiar la epibatidina, un alcaloide descubierto en 1974 en la rana Epipedobates anthonyi, Rebecca Tarvin, de la Universidad de Texas en Austin, y sus colaboradores han desvelado el enigma, según han descrito en un artículo recién publicado en Science.

La epibatidina causa su efecto tóxico al unirse a ciertos receptores del sistema nervioso de la presa, los receptores nicotínicos de la acetilcolina. Ello le provoca crisis hipertensivas o epilépticas que a veces desembocan en la muerte. Tras analizar el genoma de tres clados de ranas, los autores del nuevo trabajo han demostrado que ciertas mutaciones en el gen que codifica estos receptores los volvieron insensibles en algún momento de la evolución. En los tres clados, la sustitución de un único aminoácido por otro inhibe el efecto la propia toxina en las ranas.

Sin embargo, esa mutación reduce al mismo tiempo la sensibilidad a la acetilcolina, un neurotransmisor esencial para la vida. Los investigadores han comprobado que la función primaria de los receptores (su respuesta a la acetilcolina) se restableció gracias a otras mutaciones, diferentes en los tres clados. Ambas mutaciones combinadas permiten a la rana resistir sus toxinas a la vez que mantienen la función normal de sus neurotransmisores.

Los investigadores sugieren que un antepasado común a los tres clados habría estado expuesto de forma natural a la toxina y que la selección natural habría conservado las mutaciones que lo hicieron resistente. Queda por ver qué mutación apareció por vez primera.

Sean Bally / Pour la Science

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Pour la Science.

Referencia: «Interacting amino acid replacements allow poison frogs to evolve epibatidine resistance». R. D. Tarvin et al. en Science, vol. 357, págs. 1261-1266, 22 de septiembre de 2017.

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