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  • Actualidad científica
  • 13/09/2013

cambio climático

Temperatura global y radiación solar

Un nuevo estudio ha calculado el «peso» de la radiación solar en el calentamiento global, a lo largo del último siglo.

PNAS

Según un nuevo estudio, no existe una relación directa entre la radiación solar incidente en la superficie terrestre y el aumento de las temperaturas medias globales experimentado a lo largo del último siglo. [morgueFile]

La radiación solar que alcanza la superficie de la Tierra es un factor que ha influenciado la variabilidad decenal de la temperatura global de nuestro planeta. Mas solo hasta los años setenta, puesto que esta correlación no ha sido observada en los últimos 40 años. Esta es la conclusión a la que han llegado Kaicun Wang, de la Universidad Normal de Pequín, y Robert E. Dickinson, de la Escuela Jackson de Geociencias de la Universidad de Texas en Austin, en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Tal como documentan numerosos estudios climáticos, a lo largo del siglo pasado el planeta experimentó un calentamiento global, atribuido principalmente a las emisiones de gas de efecto invernadero antropogénicas. No obstante, este aumento de las temperaturas medias del planeta se llevó a cabo con una tasa variable en el transcurso de las décadas. Los registros históricos reflejan un incremento entre 1900 y 1940, un período de quietud e incluso una ligera disminución en las siguientes tres décadas y, finalmente, una nueva y rápida subida desde los años 70 hasta finales del siglo XX. A partir del año 2000, el calentamiento empezó nuevamente una leve desaceleración.

Ante este escenario, los expertos creen que el efecto invernadero ha sido contrarrestado por la variabilidad climática natural y por la presencia de aerosoles de sulfatos en la atmósfera, que tienden a enfriar el planeta. El trabajo de Wang y Dickinson, en cambio, ha tomado en consideración otro factor: la variación de la temperatura diurna (o DTR, por sus siglas inglés) para la tierra firme. Puesto que la radiación solar que alcanza la Tierra calienta la atmósfera durante el día, su variabilidad está posiblemente relacionada con la diferencia entre la temperatura máxima y mínima de un mismo día.

Según los investigadores, la radiación solar que alcanza la superficie terrestre marcó su valor máximo en los años treinta y disminuyó entre los años cuarenta y setenta, con variaciones mínimas en las décadas posteriores. Este fenómeno tuvo consecuencias en términos de efectos climáticos, ya que produjo una reducción superior a 0.2 grados Celsius en la temperatura media global del último siglo.

El proceso de enfriamiento observado por Wang y Dickinson da cuenta en parte de la temperatura casi constante entre los años treinta y setenta. Desde entonces, ni el rápido incremento de temperatura registrado entre los años setenta y los años noventa, ni su ralentización experimentada a partir de los inicios del siglo XXI no parecen presentar ningún vínculo con las variaciones de la radiación solar que llega a la superficie del planeta.

Más información en PNAS.

—IyC