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  • Noviembre 2013Nº 446
Apuntes

Geología

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Fisuras en Tierra Santa

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El terreno que bordea al mar Muerto no parece muy estable. Durante los últimos años, han comenzado a aparecer socavones de hasta veinte metros de profundidad a un ritmo muy rápido. Los hundimientos han inutilizado la que hasta hace poco era un área de disfrute para visitantes y han llegado a atrapar a varias personas, que posteriormente tuvieron que ser rescatadas. Hace poco, un equipo de científicos logró identificar un socavón emergente a partir de los sutiles cambios en la elevación del terreno, por lo que ahora están usando este indicador para predecir otros hundimientos.

El problema se debe al retroceso de las aguas del mar Muerto, que hace miles de años depositó gruesas capas de sales sobre la tierra de la zona. Ahora, sin embargo, el agua dulce subterránea se ha infiltrado hasta las zonas antaño cubiertas por el mar, lo que ha disuelto las capas de sal y ha debilitado el terreno situado bajo el antiguo lecho lacustre.

Para localizar los socavones incipientes, los expertos escudriñaron el terreno con satélites equipados con radar y aviones dotados de dispositivos de telemetría láser. Al mismo tiempo, otro investigador efectuó visitas periódicas a la zona para identificar los socavones más recientes.

Cada vez que aparecía uno nuevo, los científicos acudían a su base de datos para evaluar, con una precisión de milímetros, la subsidencia del terreno durante los meses previos al hundimiento. Las pautas observadas en esos afloramientos les han permitido dar la alarma y alertar de futuros socavones. «En cierta ocasión avisamos al Gobierno y este diseñó una carretera que rodease la zona», explica Ran N. Nof, geofísico de la Universidad de Tel Aviv y uno de los autores del estudio.

Aún está por ver si el método propuesto podrá aplicarse a otras zonas del planeta afectadas por hundimientos naturales, como Florida. Timothy Dixon, geólogo de la Universidad de Florida del Sur, señala que el aire húmedo de esa región provoca interferencias en las señales de los radares y promueve la aparición de vegetación, lo que dificulta comparar una imagen de radar con la siguiente.

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