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  • Noviembre 2013Nº 446
Apuntes

Microbiología

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Un misterio microbiano

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Los microbios son bichos raros. Durante mucho tiempo se pensó que los antibióticos mataban a las bacterias de formas diversas y específicas, afectando bien a la replicación del ADN procariota, bien a la síntesis de proteínas bacterianas. Sin embargo, James Collins, de la Universidad de Boston, publicó en 2007 datos que negaban que esos mecanismos fueran la causa de la muerte de los microorganismos. El estudio realizado por su equipo sugiere que los antibióticos dañan a las bacterias mediante un mecanismo común: aumentan los niveles celulares de especies reactivas del oxígeno (ERO), moléculas que corroen el ADN de estos organismos, con efectos letales.

La teoría de Collins se está revisando. En marzo, dos equipos independientes publicaron sendos artículos en Science demostrando que los antibióticos pueden matar a las bacterias en condiciones anoxigénicas, algo que sería imposible si Collins estuviera en lo cierto, ya que la producción de ERO depende de la presencia de oxígeno. Los dos grupos también encontraron que ciertas bacterias modificadas genéticamente para carecer de antioxidantes intrínsecos, sustancias que protegen contra las ERO, no eran más sensibles a los antibióticos que las bacterias normales.

¿Cuál podría ser la explicación de esas discrepancias? Un comentario publicado en mayo en Nature Biotechnology afirma que, debido a que los equipos usaron matraces y protocolos diferentes, los cultivos bacterianos podrían haberse expuesto a niveles de oxígeno distintos, lo que invalidaría sus resultados. Otros estudios sugieren que un marcador molecular utilizado por el grupo de Collins para marcar las ERO podría no ser adecuado, porque no discrimina entre ERO y otras moléculas inofensivas que también reconoce. Colin Manoil, especialista en genómica de la Universidad de Washington, piensa que el grupo de Collins podría, simplemente, haber malinterpretado sus resultados. «Es un problema de causa y efecto», afirma. Incluso si las ERO se produjesen en bacterias moribundas, podrían ser el resultado de la muerte inminente, y no una causa de la misma.

Este debate es un recordatorio de que incluso los microbios pueden ser impredeciblemente complejos. «A veces, acudimos a enfoques experimentales que no son tan específicos como nos gustaría», comenta James Imlay, microbiólogo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y coautor de uno de los estudios aparecidos en la revista Science.

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