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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2005Nº 349

Astrofísica

La detección de las ondas gravitatorias

Una red global de detectores medirá pronto, quizá, las débiles ondas del propio espaciotiempo. Entonces, una nueva era de la investigación astrofísica habrá empezado.

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En algún lugar, dos agujeros negros podrían estar chocando en este preciso momento. Sus potentes campos gravitatorios se entrelazarían en una espiral de muerte, que los arrastraría a fundirse en uno. Por ser agujeros negros, no emitirían delatadoras ráfagas de rayos X, ni tan siquiera un destello de luz, nada que pudiesen ver los potentes telescopios de hoy en día. Pero la energía liberada en este violento suceso se radiaría por el cosmos en forma de ondulaciones en la geometría del espacio y del tiempo.

Cada vez son más los investigadores que esperan detectar, por fin, los débiles ecos gravitatorios que, según se cree, llegan a la Tierra desde cataclismos astrofísicos como ése. Las señales serán tan pequeñas, que los aparatos que las detecten habrán de registrar cambios de longitud mucho menores que un núcleo atómico. Es técnicamente posible. Aunque deben superarse dificultades sustanciales para alcanzar las precisiones necesarias, los próximos años verán la aparición de una red global de instrumentos capaces de medir la radiación gravitacional que ahora se pierde sin haber sido observada.

Así se curva el espacio A fin de entender el origen de la radiación gravitacional y qué tipo de aparato físico se necesita para detectarla, se requiere por lo menos un conocimiento rudimentario de la teoría general de la relatividad de Einstein. Esta teoría establece que el tiempo es una magnitud similar a las tres dimensiones del espacio y que la combinación de estas cuatro dimensiones en un "espaciotiempo" se puede describir con el lenguaje de la geometría.

La historia completa de la posición de un objeto en función del tiempo se representa con una "línea de universo", que atraviesa el sistema coordenado cuadridimensional desde el pasado hasta el presente y el futuro. Si sobre el objeto no actúa ninguna fuerza, se moverá con una velocidad constante y su línea de universo será una línea recta que formará un ángulo fijo respecto a los ejes de coordenadas.

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