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  • Febrero 2016Nº 473
Panorama

Biotecnología

La cumbre sobre edición genética en humanos concluye con opiniones divergentes

Representantes de diversos países se reúnen para unificar posturas sobre
las cuestiones éticas, sociales y legales en torno a esta técnica.

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El pasado diciembre, casi 500 personas entre científicos, especialistas en cuestiones éticas y legales, y grupos de defensa de más de veinte países se reunieron en Washington D.C. para consensuar unas directrices sobre el uso de la edición genética en seres humanos —un hecho que ilustra la gran influencia que ejerce la ingeniería genética sobre la sociedad.

Cuarenta años antes, en 1975, un grupo compuesto fundamentalmente por científicos estadounidenses asistieron a una conferencia paradigmática en Asilomar, California, y establecieron unas pautas rigurosas para el uso de herramientas que permitían combinar ADN de distintas especies. En la actualidad, con un grupo mucho más diverso, el acuerdo ha sido bastante menos definitivo: solo se ha recomendado no detener la edición genética en humanos pero sí evitar la investigación y los usos de embriones humanos modificados para provocar un embarazo.

La Cumbre Internacional sobre la Edición Genética en Humanos tuvo lugar del 1 al 3 de diciembre y fue organizada por las estadounidenses Academia Nacional de Ciencias y Academia Nacional de Medicina, la Sociedad Real de Londres y la Academia de las Ciencias China (de sus siglas en inglés, CAS). En la reunión se pudo observar la fuerza con la que está emergiendo China en el campo de la genómica. En concreto, gran parte de la discusión tuvo lugar en torno a un trabajo aparecido en Protein Cell, en el que Puping Liang y sus colaboradores utilizaron la técnica de edición genética CRISPR-Cas9 para modificar un gen en embriones humanos no viables.

La declaración de principios publicada por los organizadores al final de la reunión no condenó tales experimentos, a pesar de que insistía en que deberían resolverse diversas consideraciones éticas y de seguridad antes de que los embriones se modifiquen para usos clínicos.

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