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  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2017Nº 490

Astrofísica

El extraño comportamiento de la estrella de Tabby

Es probable que la tecnología extraterrestre no esté causando los misteriosos oscurecimientos que experimenta este astro. Pero resulta difícil encontrar explicaciones alternativas.

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Una tranquila tarde de otoño de 2014, cuando los árboles cambiaban de verde a dorado, Tabetha Boyajian vino a la Universidad Estatal de Pensilvania para comentar con nosotros un hallazgo poco usual. Aquel paisaje a punto de transformarse resultó ser un telón de fondo más que apropiado para una reunión que, a la postre, cambiaría el curso de nuestras carreras.

Boyajian, por entonces investigadora posdoctoral en Yale, había descubierto unas inexplicables fluctuaciones en una de las estrellas observadas por el telescopio espacial Kepler, el instrumento cazaplanetas de la NASA. Aquellas amortiguaciones de brillo no se parecían en nada a las que debería causar un exoplaneta que pasase por delante de la estrella. Boyajian ya había descartado varias posibilidades, incluidos problemas en los instrumentos de Kepler, y buscaba nuevas ideas. Entonces uno de nosotros (Wright) sugirió algo muy poco ortodoxo: ¿podrían aquellas fluctuaciones estar causadas por una megaestructura extraterrestre?

En los años sesenta, Freeman Dyson, físico teórico del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, postuló que las civilizaciones alienígenas tecnológicamente muy avanzadas intentarían recubrir su estrella con gigantescos colectores solares (un tipo de estructura hoy conocida como «esfera de Dyson») para aprovechar su luz. ¿Nos hallábamos ante la primera prueba de que la existencia de otras culturas cósmicas era algo más que ciencia ficción? Aquella idea era una hipótesis desesperada. Pero, por el momento, no podíamos descartarla.

La estrella que había dejado perpleja a Boyajian —hoy conocida oficialmente como «estrella de Boyajian» y coloquialmente como «estrella de Tabby»— ha cautivado por igual al público y a los astrónomos. Y, como todos los grandes enigmas, ha generado una enorme cantidad de posibles explicaciones, ninguna de las cuales logra dar cuenta de todos los datos. Sea lo que sea lo que está causando la atenuación de este astro, puede que no pertenezca al dominio de los fenómenos astronómicos conocidos.


El tesoro de Kepler
Antes del lanzamiento de Kepler, en 2009, la mayoría de los cazadores de exoplanetas se veían obligados a descubrir mundos de uno en uno, como pescadores que sacan peces del mar con una caña. Kepler, sin embargo, irrumpió en escena como un barco de arrastre, localizando miles de planetas de una sola tacada.

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