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Actualidad científica

  • 26/06/2017 - Sistema solar

    Un estudio arroja dudas sobre el enigmático Planeta Nueve

    El trabajo alerta de «sorprendentes sesgos de detección» en la clase de astros que condujeron a postular la existencia de una supertierra oculta en los confines del sistema solar.

  • 25/06/2017 - Ornitología

    No hay dos huevos iguales

    Se ignoraba la razón de que la forma de los huevos de las aves sea diferente entre las distintas especies: en unas son más elípticos o más cónicos que en otras. Es posible que se haya encontrado el porqué de esto.

  • 23/06/2017 - BIOLOGÍA VEGETAL

    El joven genoma de un viejo roble

    La secuenciación genética de distintas ramas de un roble de 234 años demuestra que su ADN ha sufrido escasas mutaciones a lo largo de su vida, al contrario de lo que se esperaba.

  • 22/06/2017 - BIOFÍSICA

    ¿Por qué el ADN se enrolla al estirarlo y el ARN se desenrolla?

    Un estudio detalla qué ocurre cuando se estiran ambas moléculas. Explicar la respuesta mecánica de los ácidos nucleicos a escala atómica ayudará a descifrar cómo influye su estructura en su función biológica.

  • 21/06/2017 - microbiología

    Un antibiótico de último recurso está perdiendo efectividad en todo el mundo

    El uso de antibióticos en la cría industrial de animales conduce a que la resistencia a los antibióticos por parte de los patógenos que afectan a los seres humanos no deje de crecer. El caso de la colistina lo pone bien de manifiesto.

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2017Nº 485

Astronomía

La formación de los planetas del sistema solar

Nuestros planetas vecinos no se crearon poco a poco, como se pensaba hasta ahora, sino en una energética vorágine de choques, destrucciones y reconstrucciones.

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Salía de un aula del Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde había estado hablando con mis estudiantes sobre los procesos de formación planetaria, cuando me detuvo mi colega Ben Weiss. Experto en magnetismo de rocas espaciales, Weiss estaba muy emocionado: me arrastró por el pasillo hasta su despacho y me mostró nuevos datos sobre una de esas rocas, un meteorito llamado Allende. Aquella información podía cambiar buena parte de lo que creíamos saber sobre el sistema solar.

Corría el año 2009, y ese otoño el equipo de investigación de Weiss había demostrado que Allende (un meteorito que impactó en México en 1969 y generó una enorme bola de fuego, y que contenía algunos de los materiales más antiguos conocidos del sistema solar) presentaba señales de un antiguo campo magnético. Aquello fue toda una sorpresa. Se pensaba que tales campos solo podían originarse en una dinamo constituida por metal líquido muy caliente en el interior de un planeta, del mismo modo que el campo magnético terrestre se debe al hierro líquido que gira en su núcleo. Sin embargo, Allende era un fragmento de planetesimal (un antiguo planeta incipiente) que, creíamos, nunca había alcanzado la temperatura necesaria para fundir el metal de su interior. ¿Cómo pudo calentarse hasta el punto de generar una dinamo magnética?

Mis estudiantes acababan de acribillarme a preguntas sobre los procesos de evolución planetaria, obligándome a reconsiderar algunas nociones comúnmente aceptadas. Así que se dio la casualidad de que tenía el germen de una nueva idea que podía ayudar a responder la pregunta de Weiss. Me acerqué a su pizarra y comencé a esbozarla.

Hacía tiempo que se sabía que los planetesimales fueron ricos en 26Al, un isótopo inestable y de vida corta del aluminio que, al desintegrarse, radia energía nuclear. Tal vez esa energía hubiese calentado el cuerpo progenitor de Allende hasta el punto de fundirlo de dentro afuera. El metal se habría separado de los silicatos y habría formado un núcleo líquido que empezó a girar a medida que lo hacía la roca, creando así una dinamo magnética. Mientras tanto, el frío del espacio rebajó la temperatura exterior del planetesimal, y a esa corteza sin fundir se siguieron añadiendo rocas y polvo procedentes del disco primitivo del sistema solar.

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