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  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2012Nº 434

Salud

Retos de la medicina regenerativa

Estimular la regeneración de tejidos, ralentizar el envejecimiento, reparar lesiones y traumatismos o generar órganos en el laboratorio son algunas de las promesas de esta estrategia biomédica.

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No cabe duda de que en este siglo nos esperan grandes avances en el campo de la biomedicina. La historia de la medicina regenerativa se remonta a los primeros trasplantes de órganos realizados durante los años cincuenta del siglo xx. Sin embargo, hoy en día los factores que limitan esta práctica siguen siendo los mismos: la escasa disponibilidad de donantes de órganos compatibles con el paciente. Por fortuna, en los últimos años se han realizado numerosos logros en importantes disciplinas científicas, como la computación, los biomateriales y la bioingeniería, que nos permiten vislumbrar en un futuro próximo la posibilidad de llevar a cabo estrategias para solventar la falta de tejidos. Pero ¿qué terapias hay disponibles actualmente en el ámbito de la medicina regenerativa y cuáles llegarán en los años venideros? ¿Qué limitaciones se deben superar para aplicar a la práctica clínica el conocimiento adquirido en el laboratorio?

La edad avanzada, las enfermedades y los traumatismos son las causas más habituales que llevan al fallo de órganos y tejidos. Dependiendo de la causa, el tipo de tejido dañado y la extensión de la lesión, podrían aplicarse diferentes estrategias reparadoras. El envejecimiento conlleva la pérdida de funcionalidad de los tejidos provocada por un deterioro de las funciones de las células madre que los abastecen y regeneran. El uso de fármacos capaces de estimular la actividad de estas células podría frenar el proceso de envejecimiento. En otros casos, bastaría reponer la población de células dañadas para restaurar la función tisular, objetivo que persigue la terapia celular. Una última opción consistiría en crear órganos complejos en el laboratorio, estrategia que comienza a ser hoy en día una realidad.

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