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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2013Nº 440

Sistemas complejos

Lenguaje, redes y evolución

La teoría de redes y la física de sistemas complejos aportan nuevas pistas sobre los orígenes y la evolución del lenguaje.

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El empleo de un sistema de comunicación simbólico capaz de transmitir información compleja constituye un rasgo exclusivo de nuestra especie. Aunque ciertos animales parecen poseer algunos de sus elementos precursores, el nivel de desarrollo del lenguaje humano carece de émulo en el mundo natural. Tampoco existe ninguna máquina que logre siquiera acercarse —aún— a sus extraordinarias cualidades. Para numerosos científicos, fue la aparición del lenguaje lo que cambió para siempre nuestra manera de adaptarnos al mundo; gracias a él, habríamos dejado de ser una especie más para convertirnos en una capaz de transformar el entorno. Pero ¿cómo tuvo lugar la transición desde el protolenguaje hacia el sistema comunicativo complejo y plenamente desarrollado con el que contamos hoy? ¿Qué elementos hicieron posible ese cambio?

Como ha señalado el lingüista Derek Bickerton, el lenguaje no deja fósiles, por lo que para responder a tales preguntas nos vemos obligados a recurrir a datos indirectos. Así, al estudiar los cambios culturales relacionados con el arte o con la fabricación de herramientas a lo largo de la evolución humana, se observan transiciones que parecen obedecer a sucesivas mejoras en nuestras facultades cognitivas y —suponemos— comunicativas. El aumento del volumen del cerebro y de las zonas asociadas al habla ha permitido asimismo inferir posibles transiciones en el grado de complejidad del lenguaje. Durante los últimos años, también la genética ha comenzado a aportar elementos de análisis, como el descubrimiento del gen FoxP2, cuya mutación causa trastornos en el habla. Su secuencia genética en los neandertales coincide con la nuestra, lo que sugiere que algunos de los aspectos clave del lenguaje ya se encontraban presentes en aquella especie.

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