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  • Agosto 2013Nº 443

Física

Bayesianismo cuántico

Una nueva interpretación de la teoría cuántica aspira a eliminar las paradojas que parecen plagar el mundo microscópico. ¿El precio? Admitir que la información cuántica solo existe en nuestra imaginación.

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La mecánica cuántica predice a la perfección el comportamiento de la materia a múltiples escalas. Tanto es así que, de hecho, bien puede considerarse la teoría física más exitosa. Sin embargo, es también la más extraña.

En el mundo cuántico, las partículas aparentan encontrarse en dos sitios a la vez, la información parece viajar más rápido que la luz y hay gatos que están vivos y muertos al mismo tiempo. Los físicos han luchado contra estas presuntas paradojas durante más de nueve décadas. Al contrario de lo que ocurre con la teoría de la evolución o con la cosmología, cuyas tesis principales han permeado en el bagaje intelectual de la población, la teoría cuántica es considerada una extraña anomalía: un poderoso libro de recetas para construir todo tipo de artilugios, pero poco más. La profunda confusión que envuelve al significado de la mecánica cuántica continúa alimentando la sensación de que, a pesar de todas las lecciones que la teoría parece querer enseñarnos sobre el mundo, estas carecen de relevancia para la vida diaria y resultan demasiado estrambóticas como para darles importancia.

En 2001, un grupo de investigadores comenzó a desarrollar un modelo que, o bien elimina las paradojas cuánticas, o bien les da una forma menos preocupante. Dicha propuesta, conocida como bayesianismo cuántico (o QBism, a partir de sus iniciales en inglés), se basa en reinterpretar por completo la entidad matemática de la que parten todas las excentricidades cuánticas: la función de onda.

Según el punto de vista habitual, un objeto como el electrón queda caracterizado por su función de onda, una expresión matemática que codifica todas las propiedades medibles de la partícula. Si deseamos predecir su comportamiento, deberemos calcular cómo evoluciona dicha función de onda en el tiempo. El resultado del cálculo servirá para determinar la probabilidad de que, el realizar un experimento, observemos una propiedad u otra del electrón; por ejemplo, que se encuentre en cierto lugar. Pero, si damos por sentado que la función de onda es real, comenzarán a aparecer problemas.

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