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  • Diciembre 2015Nº 471
Apuntes

Medioambiente

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Recargar los acuíferos

Los hidrólogos experimentan con una técnica agrícola que podría paliar los estragos de la sequía.

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Los ríos languidecen convertidos en arroyuelos y los embalses antaño rebosantes han quedado reducidos a estanques insignificantes. Los más afectados por la sequía que desde hace cuatro años azota el estado de California son los agricultores del Valle Central, que ven amenazados su modo de vida y su sustento. Sin lluvia que fecunde los campos, los agricultores recurren sin cesar a los acuíferos subterráneos y la sobreexplotación ya se ha cobrado su tributo: los niveles freáticos han descendido drásticamente.

Por suerte, las previsiones meteorológicas auguran para este invierno lluvia a raudales sobre California, casi con seguridad exacerbada por el fenómeno de El Niño. Las redes de evacuación de las aguas pluviales suelen desaguar en el mar, pero ante el fuerte déficit hídrico que ahoga la región, los especialistas en hidrología de la Universidad de California en Davis están experimentado con la reposición de los acuíferos, que consiste en dirigir el agua de las crecidas hacia los campos en barbecho, desde donde se infiltra a través del suelo hasta los acuíferos. El agua de la lluvia absorbida en invierno serviría así como reserva de riego para el verano, cuando los cultivos se hallan en crecimiento, afirma Helen Dahlke, de la mencionada universidad.

Este invierno el equipo de Dahlke anegará durante dos meses huertas de almendros ubicadas en el Valle Central, cerca de Davis, hasta medio metro de profundidad, y utilizará para ello el agua de lluvia canalizada a través de una red de acequias y canales concebida en su día para desviar las avenidas. Para valorar la eficacia de la medida, controlarán el volumen de agua que se incorpora al manto freático a lo largo de dos años. También analizarán la calidad del agua infiltrada y examinarán los árboles para detectar la putrefacción de las raíces, que podría mermar el rendimiento de la cosecha. Si el método funciona, las parcelas de perales, ciruelos y nogales también podrían beneficiarse del anegamiento controlado, según un reciente estudio dirigido por Anthony O'Geen, de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California.

Los ensayos anteriores que se realizaron de esa técnica culminaron con éxito. En 2011, Don Cameron, administrador del Terranova Ranch, desvió la crecida del río de los Santos Reyes en el condado de Fresno hacia un centenar de hectáreas de viñedos y otras tierras de labor, inundándolas durante cinco meses. «Parecían arrozales, pero la cosecha de uva fue buena», asegura Cameron. El setenta por ciento del agua se infiltró y almacenó en el manto freático, desde donde se bombeó para regar los campos en la siguiente temporada.

Quedan incógnitas sobre el efecto del agua acumulada en la fisiología de los árboles y qué cantidad de sales y nitratos procedentes de los fertilizantes podría acabar en el agua potable. El coste de la desviación de las aguas pluviales y los aspectos legales, como quién será el propietario del agua captada, también restan pendientes de resolución. Con todo, cerca de 1,5 millones de hectáreas de tierras agrícolas de California podrían servir como aljibes para la recarga de los acuíferos. Pero ante la predicción de los climatólogos de que el déficit pluviométrico del estado continuará por mucho tiempo tras un solo invierno de lluvias torrenciales, cada vez más agricultores están preocupados por el futuro de sus tierras. Cameron afirma: «La sequía aguza el ingenio de la gente».

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