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Actualidad científica

  • 25/04/2017 - Paleontología

    ¿Qué eran los fósiles de Flores?

    Según los análisis del esqueleto, el misterioso hobbit de la isla de Flores es «con una probabilidad del 99 por ciento un estrecho pariente del Homo habilis». Puede que cause muchos dolores de cabeza.

  • 24/04/2017 - ONDAS GRAVITACIONALES

    ¿Tienen «pelo» los agujeros negros?

    Un estudio establece cómo usar la generación actual de detectores de ondas gravitacionales para poner a prueba un resultado clave de la relatividad general.

  • 23/04/2017 - Astronomía

    Atlas y Pan

    Estas dos lunas de Saturno son dos de los objetos menos comunes del sistema solar. Giran alrededor de Saturno dentro de su sistema de anillos.

  • 21/04/2017 - FISIOLOGÍA ANIMAL

    Sobrevivir sin oxígeno

    Las ratas topo desnudas metabolizan la fructosa, como hacen las plantas, y resisten así varias horas en condiciones de hipoxia.

  • 20/04/2017 - NEUROLOGÍA

    La reprogramación genética permite recobrar la movilidad a ratones con párkinson

    Un experimento con ratones ha demostrado que es posible reprogramar los astrocitos, un tipo de células cerebrales que sustentan a las neuronas y eliminan sustancias tóxicas, para convertirlos en neuronas productoras de dopamina.

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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2017Nº 486

Inteligencia artificial

A favor de los robots desobedientes

No hemos de temer a las máquinas rebeldes. Un amo retorcido o una orden malinterpretada representan una amenaza mucho mayor.

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HAL 9000, la computadora pensante de 2001: Una odisea del espacio, nos ofrecía la inquietante perspectiva de un futuro en el que las máquinas inteligentes rechazan la autoridad humana. Tras hacerse con el control de una nave espacial y asesinar a la mayoría de la tripulación, un astronauta regresa y le ordena abrir la plataforma de entrada. Con una voz siniestramente tranquila, HAL responde: «Lo siento, Dave, me temo que no puedo hacer eso». En la reciente película Ex machina, Ava, una seductora humanoide, engaña a un desafortunado joven para que la ayude a destruir a su creador, Nathan. Sus intrigas tornan creíble el tenebroso vaticinio de Nathan: «Un día las máquinas nos verán de la misma forma en que nosotros vemos los esqueletos fósiles de las llanuras de África; como simios erguidos viviendo en el polvo, con herramientas y un lenguaje primitivos, listos para extinguirse».

Aunque el apocalipsis robótico ocupa un lugar privilegiado en la imaginación popular, nuestro grupo de investigación se muestra más optimista con respecto al impacto de la inteligencia artificial. Imaginamos un futuro cercano en el que robots cooperadores ayudarán a las personas en todo tipo de situaciones. Ya existen prototipos de asistentes personales activados por voz capaces de manejar los dispositivos electrónicos, cerraduras, luces y termostatos de una casa, o incluso de leer cuentos a los niños antes de dormir. Pronto aparecerán máquinas que nos auxiliarán en las tareas domésticas y en el cuidado de enfermos y ancianos. Y los primeros modelos para controlar el inventario ya se deslizan por los pasillos de algunas tiendas de bricolaje. Se están desarrollando robots humanoides para efectuar tareas sencillas en cadenas de producción, como cargar, descargar y clasificar material. Y los vehículos con funciones de conducción autónoma ya han recorrido millones de kilómetros.

Por el momento, la aparición de máquinas superinteligentes que supongan una amenaza existencial para la humanidad constituye la menor de nuestras preocupaciones. El problema más inmediato es otro: evitar que un robot con una inteligencia y un lenguaje rudimentarios cause involuntariamente daño a personas, bienes, el entorno o a sí mismo.

El inconveniente principal se halla en la falibilidad de los creadores y dueños de las máquinas. Los humanos cometemos errores. Podemos dar órdenes incorrectas o confusas, distraernos o incluso intentar engañar deliberadamente a un robot con fines oscuros. Debido a nuestras inherentes imperfecciones, necesitamos enseñar a nuestros asistentes robóticos cuándo y cómo decir «no».

Revisar las leyes de Asimov
Tal vez parezca obvio que un robot siempre debería seguir órdenes humanas. Isaac Asimov convirtió la sumisión a las personas en un pilar de sus famosas leyes de la robótica. Pero pensemos un momento: ¿es sensato hacer siempre y al pie de la letra lo que otra persona nos pide, sin evaluar las consecuencias? Evidentemente, no. Lo mismo se aplica a las máquinas, sobre todo cuando existe el riesgo de que interpreten las órdenes humanas de manera demasiado literal o sin reflexionar sobre el resultado.

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