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  • Marzo 2017Nº 486

Sistema solar

La Luna, una historia llena de sorpresas

Varios descubrimientos recientes invitan a revisar el pasado geológico de nuestro compañero celeste.

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En todas las culturas, ya sea pasadas o presentes, la Luna ha desempeñado un papel especial. Su proximidad a la Tierra y su ciclo mensual, que alterna luna creciente, llena, menguante y nueva, han contribuido a numerosos mitos y creencias. También ha servido de inspiración a no pocos artistas. En 1650, en su Historia cómica de los Estados e imperios de la Luna, Cyrano de Bergerac se metió en la piel de un viajero que partía al encuentro con los selenitas. El nombre de los hipotéticos habitantes de nuestro satélite tiene su origen en Selene, la diosa y personificación de la Luna en la mitología griega.

Las aspiraciones de Cyrano de llegar a la Luna se materializaron en los años sesenta y setenta del siglo pasado gracias a las misiones Apolo, un programa espacial con fines políticos y científicos. Los astronautas de aquellas expediciones trajeron a la Tierra cientos de kilos de muestras lunares. Testigos de la historia geológica del satélite, esas rocas nos han permitido reconstruir las principales etapas que marcaron la formación de nuestro satélite natural. En los últimos años, sin embargo, nuevos datos han puesto de manifiesto que el pasado de la Luna aún nos reserva sorpresas.

Ya antes de los últimos hallazgos, los investigadores sabían que la Luna era un objeto único en su clase. La relación entre su tamaño y el de la Tierra es la más elevada de todas las de las parejas satélite-planeta del sistema solar. Además, presenta una densidad relativamente baja para sus dimensiones. El sistema solar se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso de una nube molecular gigante, lo que dio lugar al nacimiento del Sol y los planetas. Sin embargo, algunos análisis indican que la Luna no se creó hasta 100 millones de años más tarde. ¿Podemos explicar esa diferencia?

Hoy, la hipótesis dominante indica que la Luna se formó como resultado de una colisión entre la Tierra y Tea, un hipotético objeto de masa planetaria, así bautizado en honor a la madre de Selene según la mitología griega. Con todo, los especialistas continúan debatiendo diversos aspectos de esta hipótesis; discusiones que se han multiplicado a la luz de algunos descubrimientos recientes. ¿Cómo explicar que las composiciones de la Luna y la Tierra sean tan parecidas? ¿Qué procesos confirieron a la Luna un intenso campo magnético durante más de 1000 millones de años después de su nacimiento? ¿Y cómo justificar que la Luna presente signos de un vulcanismo relativamente reciente? Gracias a datos cada vez más precisos, los investigadores están comenzando a esbozar respuestas a algunos de los enigmas que jalonan la historia lunar.

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