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Actualidad científica

  • 21/11/2014 - Astrogeología

    Un cometa en los orígenes del cráter de Sudbury

    Los últimos datos sobre la cuenca canadiense refutan la hipótesis del asteroide como responsable de esta formación geológica.

  • 20/11/2014 - TECNOLOGÍA MÉDICA

    Dos sensores en uno

    Se han creado nanopartículas que permiten emplear a la vez dos técnicas de diagnóstico por la imagen, un paso más en el seguimiento in vivo de enfermedades.

  • 19/11/2014 - Antropología

    El porqué de la buena orientación masculina

    Los hombres desarrollaron una habilidad espacial y de navegación mayor que las mujeres para asegurarse el éxito reproductivo.

  • 18/11/2014 - Etología

    Orígenes del infanticidio animal

    La matanza de crías por parte de los machos es una práctica común en numerosas especies de mamíferos. ¿A qué se debe?

  • 17/11/2014 - astrofísica

    El «TAC» del cosmos adolescente

    Obtienen la primera imagen real de una porción del universo cuando tenía «tan solo» 3 mil millones de años de edad.

  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2011Nº 421

Química

La nueva cocina científica

De la incertidumbre a la predictibilidad culinaria mediante la ciencia: el gran paso de la cocina del siglo XXI.

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En el Año Internacional de la Química merece la pena resaltar la contribución de esta ciencia a un ámbito tan aparentemente alejado de su actividad habitual como la cocina. Para muchos usuarios, la alimentación y los alimentos tienen como valor fundamental mantenerse alejados de la «química», en el sentido de evitar los aditivos, sobre todo los sintéticos. Pero la relación entre la química y la cocina va mucho más allá del uso de sustancias en alimentos preparados.

A lo largo de los últimos años se ha producido una verdadera revolución en la cocina de numerosos restaurantes, una revolución basada en la ciencia. Se han modificado metodologías clásicas mediante la introducción de aspectos más propios de un laboratorio de química: precisión en la medición de masas, volúmenes, temperaturas y tiempos, control de parámetros de operación, búsqueda y utilización de nuevos productos e introducción de nuevas técnicas operativas. Todo ello, junto con la escrupulosa redacción de las recetas en forma de fichas técnicas exhaustivas, busca la reproducibilidad de las preparaciones culinarias y su difusión a la sociedad en la forma exacta.

La implicación de científicos en cuestiones culinarias empezó hace largo tiempo. Pensemos en el invento del físico estadounidense Benjamin Thomson, futuro conde de Rumford, quien en 1804 propuso la tortilla noruega, denominada también pastel de Alaska o tortilla sorpresa, como ejemplo del uso de una espuma a modo de aislante térmico. Dicha preparación consiste en un helado sobre un bizcocho, envuelto en merengue y todo ello gratinado: caliente en la superficie, helado en el interior. Pero suele fijarse el inicio de la luna de miel entre científicos y cocineros en la colaboración entre Nicholas Kurti, de la Universidad de Oxford, y Elizabeth Cawdry Thomas, profesora de cocina, en un programa televisivo que la BBC viene emitiendo desde 1969.

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