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Actualidad científica

  • 21/11/2014 - Astrogeología

    Un cometa en los orígenes del cráter de Sudbury

    Los últimos datos sobre la cuenca canadiense refutan la hipótesis del asteroide como responsable de esta formación geológica.

  • 20/11/2014 - TECNOLOGÍA MÉDICA

    Dos sensores en uno

    Se han creado nanopartículas que permiten emplear a la vez dos técnicas de diagnóstico por la imagen, un paso más en el seguimiento in vivo de enfermedades.

  • 19/11/2014 - Antropología

    El porqué de la buena orientación masculina

    Los hombres desarrollaron una habilidad espacial y de navegación mayor que las mujeres para asegurarse el éxito reproductivo.

  • 18/11/2014 - Etología

    Orígenes del infanticidio animal

    La matanza de crías por parte de los machos es una práctica común en numerosas especies de mamíferos. ¿A qué se debe?

  • 17/11/2014 - astrofísica

    El «TAC» del cosmos adolescente

    Obtienen la primera imagen real de una porción del universo cuando tenía «tan solo» 3 mil millones de años de edad.

  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2012Nº 428

Astrofísica

El futuro de las estrellas

Los días de gloria del cosmos no han quedado atrás. Los próximos billones de años aún habrán de presenciar fenómenos estelares completamente nuevos.

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El transcurso inexorable del tiempo siempre ha despertado un gran interés sobre el destino último del cosmos. La imagen a la que más a menudo nos enfrentamos nos presenta un futuro bastante sombrío: dentro de unos 5000 millones de años, el Sol se hinchará hasta convertirse en una gigante roja y engullirá los planetas interiores del sistema solar antes de comenzar a extinguirse lentamente. Pero este pequeño intervalo temporal no representa sino una fracción insignificante de todo el camino que al universo aún le queda por recorrer. En la actualidad, la edad del cosmos se calcula en unos 13.700 millones de años. Pero, si nos adelantásemos «576.000 millones de años», tal y como proponía Douglas Adams en El restaurante del fin del mundo, veríamos un universo repleto de fenómenos relegados al olvido. Para entonces, la expansión acelerada del espacio habrá alejado de nuestra vista cualquier objeto ajeno a nuestra galaxia; una yerma perspectiva celestial ya aventurada por Lord Byron en 1816, en su poema Oscuridad: «El brillante sol se extinguía, y los astros / vagaban apagándose en el espacio eterno». 

Pero hay también buenas noticias: la oscuridad que se avecina tan solo refleja la mitad de la historia. Es cierto que la formación estelar vivió su época de máximo esplendor hace largo tiempo, pero eso no significa el fin de la vida en el universo. Nuevas bestias pasarán a formar parte del zoo estelar. Fenómenos que hoy nos parecen insólitos se convertirán en moneda corriente. Y las condiciones cósmicas favorables para la aparición de vida se darán, si acaso, con mayor frecuencia que en la actualidad.

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