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Actualidad científica

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    ¿Por qué hay banqueros corruptos?

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  • 21/11/2014 - Astrogeología

    Un cometa en los orígenes del cráter de Sudbury

    Los últimos datos sobre la cuenca canadiense refutan la hipótesis del asteroide como responsable de esta formación geológica.

  • 20/11/2014 - TECNOLOGÍA MÉDICA

    Dos sensores en uno

    Se han creado nanopartículas que permiten emplear a la vez dos técnicas de diagnóstico por la imagen, un paso más en el seguimiento in vivo de enfermedades.

  • 19/11/2014 - Antropología

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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 2012Nº 431
Juegos matemáticos

Matemáticas

Duques y marqueses

¿Por qué es ventajoso un título nobiliario que no comporta prerrogativas intrínsecas?

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Adolfo Suárez es una persona importante, pues desempeñó un papel esencial durante la transición española hacia la democracia. También lo es Mario Vargas Llosa, uno de los más grandes escritores contemporáneos. A modo de reconocimiento, el rey de España creó para ellos sendos títulos nobiliarios: el Ducado de Suárez y el Marquesado de Vargas Llosa.
Ambos títulos son hereditarios. Sin embargo, no existe ninguna garantía de que los sucesores vayan a lograr méritos equiparables a los del político o el escritor. A pesar de ello, habrá quien les conceda un trato especial en virtud de sus títulos. A algunos padres les encantaría que el prometido de su hija fuese un marqués; no pocos anfitriones se sentirían honrados de contar entre sus invitados con un duque, y no faltarán quienes se abonen a una revista del corazón para maravillarse con las vicisitudes de la vida de duques y marqueses.
En algunos casos incluso resulta posible poner una cifra al monto que alguien se encuentra dispuesto a pagar a cambio de un título nobiliario. Mi ejemplo preferido es el de William Kissam Vanderbilt, quien en 1895 pagó 2,5 millones de dólares americanos (una cantidad que hoy equivaldría a unos 50 millones de euros) para casar a su hija con el noveno duque de Marlborough. Entre los novios no existía ningún tipo de afecto, por lo que la joven fue encerrada hasta que aceptó casarse con el duque. Este, por su parte, no ocultó en absoluto que su único interés en el enlace era monetario. Su familia había perdido la fortuna de la que había gozado en el pasado, por lo que él había decidido enmendar la situación.

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