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  • Mayo/Junio 2017Nº 84

Personalidad

Teoría de la ­conspiración

Lady Di está viva. El hombre nunca llegó a la Luna. ¿Por qué algunas personas creen en estas o similares afirmaciones increíbles para el resto de los mortales? En parte, se debe a su mentalidad.

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Las instalaciones militares Fort Detrick, en el estado de Maryland, albergan laboratorios biológicos de máxima seguridad. En ellos, los científicos investigan las epidemias bajo el auspicio de las autoridades militares y sanitarias estadounidenses. Cualquier persona puede consultar esta información en Internet. Lo que la mayoría desconocemos, sin embargo, es que a finales de los años setenta del siglo xx cultivaron allí el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) con el fin de exterminar a los homosexuales y a otros sectores indeseados de la población. Pero su objetivo se ha malogrado, puesto que el sida se ha conseguido atajar. En realidad, esta enfermedad se puede tratar fácilmente con aspirina, dato que la industria farmacéutica oculta para beneficiarse de los síntomas que causa esta patología. Naturalmente, los culpables de tales sucesos son los masones, colectivo que gobierna Estados Unidos en secreto. Es probable que todos ellos sean homosexuales.

¿Este relato le parece increíble? Aunque quizá le sorprenda, muchas personas opinan de otra forma. Si visita las redes sociales, entre ellas Facebook, se topará más pronto que tarde con teorías conspirativas de esta índole. Entre otros temas, los involucrados discuten apasionadamente sobre si el huérfano Kaspar Hauser fue realmente el príncipe heredero nacido en 1812 del Gran Ducado de Baden o si las estelas de gases de condensación de los aviones contienen sustancias venenosas (chemtrails) con las que los Gobiernos controlan el tiempo atmosférico o con las que quieren diezmar a la propia población. Pero no solo se ocupan de esas especulaciones páginas enteras en Facebook o artículos de blogs; también en la cola del supermercado se escuchan conversaciones con explicaciones alternativas a los acontecimientos que suceden en el mundo.

Sobre todo gracias a Internet y a sus redes sociales ha aumentado de manera notable la velocidad con que las teorías conspirativas encuentran nuevos adeptos. Pero ¿por qué muchas personas estiman totalmente plausibles esas explicaciones tan descabelladas? Científicos de todo el mundo se están interesando por la cuestión. Los psicólogos investigan el modo en que la creencia en verdades ocultas se inserta en la estructura de la personalidad de algunos sujetos y cómo esta manera de pensar se entreteje con su actitud y estilo de vida.

La teoría de la conspiración ofrece una explicación sobre un evento del pasado o presente que contradice los conocimientos que se tienen del mismo. Parte de la idea de que existen manipulaciones intencionadas o acuerdos secretos de una o más personas. El tsunami que causó en Japón el desastre de Fukushima no resultó de un desplazamiento tectónico natural, como se dijo, sino que un arma estadounidense de radiaciones lo provocó desde la estación de investigación HAARP, en Alaska. El feminismo se lo inventó la CIA para desestabilizar a la sociedad, reza otra de estas teorías.

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