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  • Septiembre/Octubre 2017Nº 86

Psicoterapia

Psiquiatras de bolsillo

Cada vez son más numerosas las aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes destinadas a las personas con problemas de salud mental. Sin embargo, pocas se han analizado bajo lupa.

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Si teclea la palabra «depresión» en la Tienda App de Apple de un teléfono móvil inteligente o en una tableta digital, la pantalla le mostrará una lista de al menos cien programas. Aparecerán unas aplicaciones destinadas al diagnóstico, otras que realizan un seguimiento del estado de ánimo, y otras más que ayudan a pensar en positivo. Tampoco falta la que se promociona como «la número 1 entre las aplicaciones de hipnosis para la depresión» o «el método más sencillo y efectivo para reprogramar su cerebro cada día en tan solo cinco minutos», entre varias docenas de propuestas más. Todo ello solo para la depresión. Existen también aplicaciones para la ansiedad, la esquizofrenia, el síndrome de estrés postraumático, los trastornos de conducta alimentaria y las adicciones.

Probablemente, esta industria floreciente responde a una necesidad importante: según se calcula, en torno a un 29 por ciento de la población sufrirá algún trastorno mental durante su vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que muchas de estas personas (un 85 por ciento en los países en desarrollo y hasta un 55 por ciento en los industrializados) no reciben el tratamiento que precisan. Las aplicaciones de telefonía móvil diseñadas para el cuidado de la salud podrían reducir dicha carencia. La ubicuidad de los teléfonos inteligentes lleva a pensar que podrían servir de «salvavidas», sobre todo para los habitantes de áreas rurales o empobrecidas. Todos dispondrían de un terapeuta portátil en su bolsillo. «Ahora es posible llegar a personas que hasta hace poco eran totalmente inaccesibles», explica Dror Ben-Zeev, director de un programa de salud mental en el Centro de Investigación Psiquiátrica del Colegio Dartmouth en Lebanon, Estados Unidos.

Organizaciones de sanidad pública han aceptado este concepto; al menos en parte. Incluso la OMS recomienda en su Plan de Acción para la Salud Mental 2013-2020 «promover el autocuidado con la ayuda, por ejemplo, de medios electrónicos y de la telefonía móvil». El Servicio Nacional de Sanidad británico, por su parte, ofrece en su página web una pequeña lista de recursos en línea para la salud mental, entre ellos, dos o tres aplicaciones que cuentan con respaldo oficial.

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