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  • Enero/Febrero 2017Nº 82
Libros

Reseña

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¿Qué pasa en tu cabeza?

Una introducción a la neurociencia para jóvenes.

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¿QUÉ PASA EN TU CABEZA?
El cerebro y la neurociencia
Sara Capogrossi y Simone Macrì
Siruela, Madrid, 2015

Al iluminar el pasado (los orígenes, la evolución), la historia es a la vez una lente del presente y también una interesante forma de introducirse en un área del saber, por ejemplo, una disciplina científica. No todos los días tenemos la oportunidad de sumergirnos en la historia de una rama de la ciencia de la mano de sus protagonistas. No todos los días podemos entablar una conversación desenfadada, en un lenguaje coloquial y ameno, con los científicos cuyos descubrimientos fundaron un área de conocimiento. Dirigido a un lector joven, ¿Qué pasa en tu cabeza? El cerebro y la neurociencia ofrece la oportunidad de aterrizar en el mundo de la neurociencia a través de su historia, acompañado de numerosas ilustraciones y entrevistas ficticias a célebres científicos.

Muchos han contribuido a forjar la neurociencia actual, incluidos personajes más famosos por su legado en otras áreas. Leonardo da Vinci no solo fue un conocido artista del Renacimiento italiano. Polifacético hombre del saber, también contribuyó al estudio anatómico del sistema nervioso y descubrió algunas regiones del cerebro desconocidas hasta su época. El recorrido histórico también nos ofrece la divertida extravagancia —a nuestros ojos actuales— de algunas hipótesis y concepciones pasadas. Para Aristóteles, la función del cerebro era enfriar la sangre: el cerebro no tenía papel alguno en la mente o la inteligencia; eso dependía solo del corazón. O, más recientemente (ya en el siglo xix), los frenólogos atribuían rasgos de personalidad según el aspecto exterior de la persona: los mentirosos tenían narices largas y los inteligentes la frente ancha.

Quizás una explicación a la extravagancia —o esoterismo— en esas hipótesis pasadas es la limitación técnica: es difícil saber lo que ocurre si no se puede observar directamente. Ya sea mediante experimentos casuales, por accidentes que causan daños en el cerebro, o mediante estudios de laboratorio cuidadosamente planificados, el conocimiento científico requiere experimentación y técnicas que permitan realizar observaciones. El libro menciona e introduce algunas de las técnicas empleadas en la neurociencia, tanto hoy como en el pasado. Un acertado énfasis en el abordaje y un homenaje a la técnica propio de las ciencias experimentales en las que tan frecuentemente —aunque no siempre— los grandes saltos conceptuales vienen asociados a revoluciones técnicas que nos permiten ver lo que antes era invisible. El libro da así algunas pinceladas sobre la forma con que los científicos generan conocimiento y el modo en que este se refina, mejora y evoluciona.

El lector también puede palpar en el libro el carácter inacabado de la neurociencia. La disciplina es joven y eso mismo puede motivar a estudiantes jóvenes a lanzarse a la aventura de investigar el sistema nervioso. Ya en la introducción, los autores manifiestan: «las neurociencias [...] nos permiten penetrar en esta maquinaria misteriosa [el cerebro] hecha de neuronas, sinapsis y neurotransmisores. Gracias a las nuevas tecnologías a nuestra disposición, se abren nuevos y cada vez más inesperados horizontes para el estudio del cerebro. Por eso hemos decidido escribir este libro en esa línea: para que tengáis la sensación de estar viviendo una aventura increíble, pero que apenas está en sus comienzos».

Por supuesto, no siempre los antepasados científicos tuvieron ideas extravagantes. Muchos acertaron, ganándose la admiración actual, al establecer técnicas, o hipótesis y teorías que, sin poder demostrar en su día, han resistido los años y el riguroso escrutinio de generaciones posteriores de científicos. Así surgieron los pilares fundacionales de la disciplina. Dos ejemplos perfectos son Cajal y Golgi —siameses de Nobel—: el segundo creó la técnica y el primero la refinó para elevarla al podio de la historia de la neurociencia al establecer la teoría neuronal y fundar la neurociencia moderna.

Estructurado en seis capítulos, el primero de ellos recorre los orígenes de la neurociencia y las primeras teorías sobre el sustrato biológico de la mente. Ahí conversamos con Leonardo da Vinci y con Paul Broca, quien descubrió en pacientes afásicos una importante zona del cerebro dedicada al lenguaje. Seguidamente (capítulo 2), el libro ofrece una introducción a la organización anatómica y celular del sistema nervioso, su desarrollo embrionario en el tiempo y el funcionamiento de sus componentes básicos, donde encontramos analogías interesantes. Para explicar la transmisión de señales, los neurotransmisores son representados como pequeñas naves espaciales que tienen que aterrizar en un determinado lugar de la nave nodriza pasando un reconocimiento preciso. Y descubrimos el potencial de acción charlando con sus descubridores (Andrew Huxley y Alan Lloyd Hodgkin) y las células gliales con Theodor Schwann.

El tercer capítulo pasea por los órganos de los sentidos. Allí encontramos una explicación al daltonismo, cuyo nombre se debe a un famoso químico que lo padecía y que fue el primero en estudiarlo. Tras la muerte de John Dalton, sus propios ojos fueron analizados para revelar la causa de este trastorno: la ausencia de unos determinados fotorreceptores en la retina. Para introducirnos al sentido del tacto, conversamos con Charles Darwin, quien nos cuenta por qué no podemos hacernos cosquillas a no­sotros mismos.

Acto seguido, nos adentramos en los pantanosos misterios del bosque neuronal, las funciones superiores y peor conocidas: desde el dolor, la felicidad, los efectos de las drogas, el amor (capítulo 4), hasta el lenguaje o la memoria, el sueño y la inteligencia (capítulo 5). Ahí, en amenas entrevistas, nos contarán sus descubrimientos la premio nóbel Rita Levi-Montalcini y Alois Alzheimer, entre otros. Llegamos al último capítulo dedicado a técnicas y temas de actualidad en la investigación en neurociencias, como son la resonancia magnética o las neuronas espejo.

Quizá los jóvenes más exigentes y ávidos de neurociencia añoren más profundidad en el libro, pero este aspecto queda compensado con infinidad de anécdotas y curiosidades. Aunque escasas, las frías listas de información —al estilo de un libro de texto— bien podrían haber sido reemplazadas por el acertado formato de entrevista e historia del resto del libro. Y quizá falte definir más la personalidad de los entrevistados para que resulten narrativamente más diferenciables.

Con todo, ¿Qué pasa en tu cabeza? El cerebro y la neurociencia es una obra interesante que puede tener utilidad didáctica para estudiantes de 14 años o más. La lectura de una entrevista puede servir como arranque en una clase sobre el sistema nervioso para despertar la curiosidad del alumno. También contiene, a lo largo del libro y en un apéndice final, diversos experimentos sencillos que pueden realizarse en el aula para ilustrar conceptos y fenómenos. Solo un ejemplo: con taparnos un ojo y acercar una hoja de papel al rostro se puede revelar la existencia del punto ciego del ojo y así hacer a los estudiantes reflexionar sobre su explicación e ilustrar un principio anatómico de este órgano. Merecidamente, el libro al completo puede recomendarse como lectura adicional, sobre todo para alumnos con mayor interés por esta área.

Los autores son Sara Capogrossi, licenciada en biología y escritora de libros de divulgación científica, y Simone Macrì, doctor en psicología, investigador del Instituto Superior de Sanidad de Italia y autor de más de cuarenta artículos de investigación en revistas internacionales y varios libros científicos.

Una amena introducción a la neurociencia, a través de conversaciones con sus protagonistas históricos, que persigue inspirar a los más jóvenes. Como se despiden los autores: «Esperamos que este libro te haya servido de guía en tu primer viaje hacia el descubrimiento del cerebro y que ojalá puedas ser el protagonista de un futuro libro de neurociencia».

Puede conseguir el artículo en:

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