Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Julio/Septiembre 2003Nº 4

Neurodesarrollo

Plasticidad neural

Cambios en el número, tipo y función de las conexiones del sistema nervioso, en la morfología y función de la glía y en las interacciones neurona-glía son la base de la adaptación de los vertebrados a condiciones ambientales y fisiológicas cambiantes.

Menear

Corría el año 1890 cuando el psicólogo William James introdujo el término plasticidad para describir la naturaleza modificable del comportamiento humano. En los últimos años del sigloxix, Santiago Ramón y Cajal propuso que estas modificaciones comportamentales tendrían seguramente un sustrato anatómico. Sin embargo, tras la muerte de Cajal se adoptó una forma rígida de ver el sistema nervioso central (SNC) adulto. Suponíase que, una vez terminado su desarrollo, la anatomía de esta estructura nerviosa se mantenía inalterable, salvo los procesos degenerativos.

Frente a esa corriente de opinión general, Liu y Chambers demostraron en 1958 el fenómeno de formación de brotes axonales en el SNC adulto. En los últimos decenios se han acumulado pruebas abrumadoras de que el sistema nervioso mantiene, durante toda la vida del organismo, la capacidad de modificación anatómica y funcional.

Se admite hoy que las redes neuronales que componen el sistema nervioso de los mamíferos permanecen plásticas, modificables, a lo largo del curso entero de la vida de estos organismos. Dicha plasticidad constituye una de sus adaptaciones más importantes. Englobado bajo la denominación de plasticidad neural (el adjetivo se refiere a neurona y glía), el concepto está plenamente aceptado. Ahora se trata de descubrir sus bases celulares y moleculares. Los estímulos que inducen la plasticidad neural abarcan experiencias de todo tipo, presiones ambientales, modificaciones en el estado interno del organismo o lesiones.

Las principales clases celulares del tejido nervioso son las neuronas y las células gliales. En el caso de las primeras, se trata de células especializadas en la recepción y transmisión rápidas de mensajes; tienen cuerpo pequeño y múltiples ramificaciones que cubren una superficie extensa, lo que permite optimizar su intercomunicación.

Puede conseguir el artículo en:

Artículo individual

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.